Espiritualidad
Jueves 19 de agosto de 2010 - 10:00 AM

Cosas de arriba y de abajo

¿Cree usted en el destino? ¡A lo mejor sí, a lo mejor no!

Publicado por: Euclides Ardila Rueda / euclidesardila@hotmail.com

Sea como sea, cuando algo sucede y se le mueve el piso, de alguna forma, usted termina atribuyéndole todo lo que le ocurre a la rueda de la vida.

Y es que hay cosas que, por más que intentemos explicarlas, no las entendemos; la muerte, sobre todo cuando llega de una forma intempestiva, es una de ellas.

¿Es el hombre el constructor de su propio destino o es algo que viene de arriba?

Si es lo primero, deberíamos comprender porqué estamos como estamos. Pero si es lo segundo, ¿por qué Dios permite que nos pasen cosas feas, si Él sólo desea el bien nuestro?

Algunos argumentan que cuando el hombre sufre desgracias es por culpa de él mismo al apartarse del plan de Dios, ya que el Ser Supremo nos llama a la felicidad. Otros le atribuyen lo que nos pasan a la suerte; como si unos dados o unas ruletas fueran las que determinaran nuestras decisiones.

Cada uno es sujeto de su propio desarrollo, de su libre pensamiento. Pese a ello, debemos admitir que somos frágiles y que sólo somos fuertes si nuestro corazón está abierto a Dios.

No hay que creer en maldiciones ni fatalidades. Es evidente que nos ocurren cosas que nos afectan de una manera positiva o negativa. Pero es su actitud la que al final le permitirá tomar la decisión de ‘echarse a la pena’ o sonreír.

Cada quien cosecha lo que siembra. No pretenda tener un futuro brillante si se levanta tarde, si no estudia, si vive dedicado a los vicios, si busca la ley del menor esfuerzo, si encuentra excusas para todo, si les echa la culpa de sus errores a los demás, si vive quejándose de su vida, si se siente víctima del mundo, en fin...

Quien siembra vientos, cosecha tempestades. Que se sepa, ningún mediocre, ni ninguna persona floja ha construido la historia.

Los triunfadores no se sientan a ver pasar las cosas; las construyen todos los días a punta de ensayos, errores y hasta ‘totazos’.

La diferencia con los derrotados es que, los exitosos se perdonaron y reemprendieron sus marchas.

Para saber cómo será el mañana, primero responda cómo está viviendo hoy.

No pretenda cosechar éxitos, si hoy está sembrado en la pereza, la envidia, el aburrimiento, los chismes y, en general, en la flojera que caracteriza a muchos.

Antes que acabar su empresa y hablar de la mano que le da de comer; mejor renuncie y váyase a donde sí le den todo lo que, según usted, se merece.

No consulte los brujos, no se la pase comprando loterías ni crea que por ser bonito o de buena familia, todo le llegará. ¡Trabaje y sea proactivo!

No crea en la suerte, crea en la lucha diaria. Sea una persona espiritual, para recibir la Bendición de Dios; esa sí llega de arriba..

¡LA VIDA ES ASÍ!

Un día podremos estar muy alto, pero al siguiente nos toca pararnos en el piso de abajo y, al final, nunca se sabrá cuándo alguien nos humillará.

Nadie debe reírse de la desgracia ajena, porque es probable que mañana usted mismo escuche el eco de sus carcajadas.

Si en la actualidad está pasando por una buena época, ayude a los demás y tenga consideración de los que atraviesan por malos momentos.

¡La vida es así! hoy nos llega una tristeza, mañana nos contagia una alegría.

Cambie su forma de ser y aprenda a respetar a sus semejantes, no importa en cuál parte de la escalera se encuentre. Es necesario creer más en esta filosofía de vida; no olvide que el mundo da vueltas.

¿QUÉ SE NECESITA PARA LLEGAR AL CIELO?

Hay muchas teorías que ‘responden’ tal pregunta: algunos dicen que portándose bien se llega a las alturas; otros, algo capciosos, sostienen que para eso sólo se necesita ser astronauta; la letra de una vieja canción relata que se necesita ‘una escalera grande y una chiquita para subir al cielo’; y no faltan los que prefieren decir que para qué ir hasta allá, si aquí en la tierra se pasa muy bueno. ¡... Y sí!

Todos hablan del cielo, pero al fin de cuentas ¿qué será eso?

En la Biblia se lee que es el lugar en donde está la plenitud de la felicidad a la que todos, sin excepción, estamos llamados. En el fondo no hay que ser místico para entender que el cielo se empieza a experimentar aquí, con los pies en la tierra, justo cuando decidimos vivir.

¿Cómo podemos esperar que nos llegue la muerte para subir el cielo? es en este mundo en donde se vive, no por allá en un terreno desconocido. Decida vivir aquí y ahora; no mañana en un cementerio.

¿Cómo se vive en el cielo, pero con los pies en la tierra?

Enfrentando la vida con alegría, con optimismo, con dignidad, con dedicación y, sobre todo, sintiendo amor por las cosas que haga.

Usted puede tener todos los títulos profesionales del mundo, vivir en el barrio más exclusivo de la ciudad y hasta ser condecorado por todas las instituciones oficiales; pero si para conseguir todo eso sacrifica su vida, no tiene sentido.

El cielo no es un sitio, es un estado de eterna felicidad. No se engañe pensando que la dicha de la vida está en un lugar al que no se sabe si algún día llegará.

 

Publicado por: Euclides Ardila Rueda / euclidesardila@hotmail.com

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad