Estudie a quienes han triunfado en la vida y descubra que todos son exitosos por una sencilla razón: ¡Son disciplinados!

Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA
Nada es gratis, ni llega de buenas a primeras. Y es claro que con estas palabras no estamos inventando nada.
Es que eso de ‘sembrar para cosechar’ es así literal como se lee. Si no lo cree, recuerde cada cosa que ha conseguido en su vida: ¿Cómo le llegó?
Todo llega después de esparcir la semilla en un terreno que esté preparado para que germine.
¿Sembró buenas obras?
¡Grandes frutos recogió!
¿Le hizo daño a alguien?
¡Seguro que se le devolvió!
Algo más: cada cosa que haga es su decisión. Dios siempre le dará la oportunidad de elegir qué hacer; pero también le recuerda que deberá atenerse a la cosecha respectiva.
Es por eso que hoy nos atrevemos decir que, en la vida no existe ni una respuesta “correcta” ni mucho menos “equivocada”.
En el fondo usted solo hace elecciones, y cada una de ellas le arroja una consecuencia específica.
Si decide cultivar pensamientos positivos, ellos le responderán con la abundancia de su corazón; si se recarga de preocupaciones absurdas, solo afán y angustia llegarán a su mundo.
O sea que si está aburrido con su vida, es su decisión. Si no le gusta su elección y su consecuencia, entonces debe buscar una nueva opción y, por ende, un nuevo resultado.
¡Ah! Y si puede hacer algo, también puede decidir no hacerlo. ¡Nadie lo obliga a nada!
Analicémoslo con un ejemplo sencillo:
Usted debería dejar ir a personas que solo llegan para compartirle quejas, problemas, historias desastrosas, miedos y juicios de los demás. Alejarse de gente así no sería un acto egoísta, sería solo un asunto de sentido común: su mente no es el basurero de nadie.
Ahora bien, no es necesario realizar cosas extraordinarias para conseguir resultados. Basta con ser auténtico y trabajar por sus metas.
Mejor dicho: tiene la libertad de poder elegir ‘ya’ o ‘cuando se le antoje’ hacerlo. Siempre tendrá la oportunidad de seleccionar sus pensamientos y decidir por cuál camino tomar.
Y en eso consiste vivir: en tomar las riendas de su propia vida. Si pierde, se aburre o se divierte es su ‘culpa’, de nadie más.
La sencillez
Cada vez son menos las personas que viven de una manera
natural. El ‘gesto augusto’ del sembrador ya no es tan evidente en los rostros. Las arandelas, los adornos y, en general, las manías para hacernos notar van tan a prisa, que ni siquiera nos damos cuenta de que estamos complicando nuestras vidas.
Nos echamos más cargas porque vivimos en un mundo de
apariencias y no hemos aprendido a ser nosotros mismos.
Gastamos demasiado tiempo y energía simulando ser otras
personas. De alguna manera, todos lo hacemos, tengamos plata o no.
Si los estilos de vida cambiaran y nos reflejáramos tal cual somos, nos daríamos cuenta de lo fácil que es dejar de fingir.
Vivir de una manera sencilla es quitarse un peso de encima y, por supuesto, es un buen ejercicio.
Si sembramos autenticidad, cosecharemos muchas cosas: dignidad, amistad, amor, lealtad, respeto, admiración, en fin...
¿Qué estamos esperando para
‘embadurnarnos’ de sencillez?
Un poco de silencio
En ninguna parte puede encontrar el hombre un retiro tan apacible y tranquilo, como en la intimidad de su propia alma. Eso es lo valioso de la soledad.
Y el hombre que quiera contemplar frente a frente la gloria de Dios en la tierra, debe contemplar esta gloria guardando un minuto de silencio. ¿Por qué? Porque apenas los labios callan, despiertan las almas y se manifiestan. Es que el silencio es un elemento lleno de sorpresas, de calma y de felicidad, en el cual las almas gozan libremente.
Si tiene un problema, busque un lugar tranquilo
y relajado. Acomódese lo mejor posible y cierre los ojos durante dos minutos. En ese tiempo, pídale a Dios que le muestre un camino o una luz que le permita encontrarle una salida a su penosa situación.
De igual forma, piense qué puede hacer para salir a flote y no dejarse invadir por la tristeza.
No haga este ejercicio si no está convencido de ello y si no está dispuesto a estar atento, porque Dios habla solo cuando usted es capaz de escuchar.















