Espiritualidad
Domingo 30 de abril de 2023 - 12:00 AM

Consejo espiritual del día: Que el viento no apague sus luces

La Página de Espiritualidad de Vanguardia se edita los viernes y los domingos.

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Publicado por: Euclides Kilô Ardila

El viento, cargado de problemas, intenta en su necedad hacerlo trastabillar y se propone apagar sus luces. Sin embargo, por más fuerte que sea la borrasca, Dios le mantendrá encendida las chispas de sus bendiciones.

Me refiero, de manera específica, a los ‘vendavales’ que suelen ocasionarle esos obstáculos que usted se encuentra a diario.

Recuerde que si la llama de su vela es firme, luminosa y se eleva verticalmente sin apenas humear, significa que usted sabe muy bien lo que quiere hacer.

Sin embargo, si la llama de su vela es vacilante o arde con dificultad, indica que su entorno es frágil e inestable.

Y si se apaga es que, de manera precisa, usted está llegando al límite de sus posibilidades y le urge encender su propia esperanza para alumbrar el lugar en el que se encuentra.

En la edición de hoy quiero que emprenda con decisión y eficaz preparación un viaje espiritual hacia su propio interior, para no quedarse a oscuras en medio de las adversidades por las que pase.

Jamás permita que los problemas le hagan vestir con los ‘trajes del fracaso’; tampoco le eche la culpa a Dios por sus vicisitudes. Si bien el Creador siempre quiere que usted sea feliz, eso no quiere decir que vaya a estar exento de tropiezos o que algo no le duela.

En ese orden de ideas, nunca se vaya por la vía de los lamentos; es preferible asumir una actitud emprendedora.

No decrete que el día será melancólico. Si piensa así, es obvio que todo estará en su contra y el viento le apagará sus velas.

Ojo: si se mantiene con una actitud negativa, en un abrir y cerrar de ojos, quedará en la oscuridad y comenzará a discutir con Dios porque supuestamente no se merece todo eso que le está pasando.

Recuerde que usted es como un bloque de piedra, a partir del cual el escultor poco a poco va formando la figura de un hombre. Los golpes de su martillo y de su cincel, que tantos dolores de cabeza le generan, también lo pulen.

Debe buscar su realización, pero también debe tener la entereza suficiente para enfrentar los obstáculos.

No se puede quedar esperando a que las cosas le lleguen como caídas del cielo ni se quede anquilosado, pues la adversidad lo tirará al piso.

Lo peor es que luego se desquita con los demás y, para ello, utilizará métodos más explosivos que las bombas, tales como: los gritos, las rabietas e incluso las groserías y demás necedades.

No deje que la ansiedad se meta en sus problemas. Cuando alguien decide vivir en un mundo enredado, se centra tanto en las afugias que pierde la perspectiva de la lógica que lleva su vida.

No puede llegar al punto de sentir que sus aflicciones son enormes, entre otras cosas, porque usted siempre será del tamaño de sus pensamientos.

Además, no se preocupe demasiado por las cosas, porque muchas de las situaciones por las que se angustia nunca suceden.

Total: No convierta su vida en una ‘maraña de problemas’; es mejor mantener encendida la llama para ver con más claridad las oportunidades o los retos que se haya trazado.

Una válida precisión de este texto: el viento que sopla también puede ser el anuncio de grandes cambios o incluso representa una advertencia contra su inconstancia o su falta de entereza.

BREVES REFLEXIONES

* No hay nada como saber apreciar la belleza en las pequeñas cosas de la vida. Para encontrar la verdadera felicidad no necesita ser millonario, basta con usar la llave precisa que le permita abrir las puertas de la sencillez, de la serenidad y de la armonía.

* Cultive tres cosas importantes: la fe, la esperanza y la alegría. Con ellas y con la bendición de Dios usted podrá disfrutar el bello viaje de la vida, entre otras cosas, porque aprenderá a disfrutar y a observar cada día como una experiencia revitalizadora.

* No sabemos lo que nos deparará el mañana. Así las cosas, no se enoje por mucho tiempo con alguien, pues no sabe si lo volverá a ver. También aprenda a perdonar y a amar con todo su corazón. Y no se preocupe por la gente que no lo quiera, disfrute mejor de los que sí lo aman.

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Me siento sin energías y el desencanto por mis cosas crece. Estoy desconectado de lo que antes me motivaba y no sé por qué me sucede eso. ¿Qué me puede estar ocurriendo? Le agradezco algún consejo”.

Respuesta: No permita que esa ‘desconexión’ por la que está pasando, lo aleje más de su esencia y de su realidad.

Ojo: esa desmotivación puede ser muy peligrosa. Se lo menciono porque tal desinterés menoscaba su fuerza de voluntad, afecta profundamente su autoconfianza y le impide asumir nuevos riesgos, destinándolo a la inmovilidad y arrastrándolo en un círculo vicioso marcado por la depresión.

Considero que está en mora de encontrarse a usted mismo para que pueda detectar, en el fondo de su corazón, las razones de este ‘marasmo anímico’ que padece.

Le corresponde crear y asimilar su propia realidad, so pena de extraviarse más.

También es fundamental que se dé la oportunidad de dejarse sorprender por la vida y por lo que viene en el futuro.

La vida es una aventura que merece la pena disfrutar y transitar en todos sus senderos. Cada día se aprende algo y, por ende, mire hacia el horizonte con alegría.

Pídale a Dios sabiduría para saber actuar. ¡Ánimo, tiene muchas experiencias por vivir!

Decida con qué quiere convivir: si con la tristeza en su corazón o con la alegría, haciendo multiplicar las bendiciones que le brinda cada amanecer.

Por último, no tenga miedo de pedir ayuda profesional si ve que no logra reconectarse con su entorno; un profesional en la rama de la sicología le puede recomendar una terapia precisa.

Publicado por: Euclides Kilô Ardila

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