Espiritualidad
Jueves 04 de enero de 2024 - 04:30 PM

Aprendamos a invocar la misericordia de Dios

Dios, en su infinita misericordia, escucha nuestras súplicas y emprende acciones para ayudarnos.

Invocar la misericordia es clave cuando pasamos por momentos de afugias. Banco de Imágenes / VANGUARDIA
Invocar la misericordia es clave cuando pasamos por momentos de afugias. Banco de Imágenes / VANGUARDIA

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Publicado por: Euclides Kilô Ardila

Los errores del pasado no tienen por qué atormentarlo; recuerde que nadie está exento de ellos. Usted, yo y todos somos imperfectos y, en ocasiones, nuestras decisiones nos llevan por caminos equivocados.

En lugar de aferrarse a la culpa y al arrepentimiento constante, invoque la misericordia de Dios. Se lo sugiero para que aleje esos remordimientos y para que, con la Venia del Altísimo, se libere de esas angustias existenciales que lo asaltan.

Dios es el único que se percata de cada sentimiento que hay en su interior y, de igual forma, se encarga de ser ese bálsamo que alivia su existencia.

Tenga en cuenta que el Señor todo lo puede y que también escucha sus súplicas, entre otras cosas porque su misericordia es infinita.

Claro está que debe tomar consciencia de la importancia de mejorar la forma de comunicarse con Él, no tanto con las palabras y los pensamientos sino con la energía amorosa que sale de su corazón.

Simplemente dígale a Dios lo que hay en su alma mientras afrontas sus errores y se esfuerza por corregirlos. Cuando se vuelva a Él, le escuchará y le ayudará a cambiar. ¡Así comenzará su camino de sanación!

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Cuando entable de verdad un diálogo permanente con la energía amorosa del Creador, podrá estar en paz con todo lo que haga.

Y lo más bello es que, con la compasión de Dios, usted encontrará la mejor medicina que tienen las enfermedades del alma.

No olvide que el mejor arrepentimiento es sencillamente cambiar para bien. Si lo hace, cada día será una aventura y podrá trascender en pro de su bienestar y el de los demás.

Con Jesús recobra energías para todo lo bueno y poderoso de la vida, y para el desarrollo espiritual. Porque su bondad le permite recibir el regalo de la benevolencia y la aceptación para que pueda continuar su vida con confianza y determinación.

Hay que aclarar que le conviene aceptar las consecuencias de sus pasadas equivocaciones y seguir adelante con una mentalidad más abierta y positiva a las nuevas oportunidades que la vida le traiga.

¡Dios lo bendiga!

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Publicado por: Euclides Kilô Ardila

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