Espiritualidad
Miércoles 17 de abril de 2024 - 11:27 AM

¿Se pueden desterrar los malos momentos de nuestra mente?

A veces no hay que “arreglar” nada; en ciertos casos conviene dejar que todo siga su curso normal hasta que se resuelva solo.

Reflexión espiritual
Reflexión espiritual

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Borrar de la mente esas experiencias desagradables y a las personas que nos lastiman no solo resulta beneficioso para la salud, sino que además es la única salida para no seguir en los mundos de la depresión y de la tristeza. Esos acontecimientos, cuyos recuerdos nos hacen sentir mal de un modo u otro, no solo deben desterrarse sino que, además, tienen que ser parte de las metas de los seres humanos.

¿Es difícil? Se podría decir que sí es complicado, pero también hay que advertir que las cosas se pueden dar. La clave es practicar algo que yo llamo: “ejercicios de olvido”.

La idea es proponerse, con disciplina y perseverancia a dejar de atormentarse por lo que ya pasó. Así como usted se ejercita en un gimnasio para recuperar la figura que ha perdido, su mente también puede asimilar unas rutinas de olvido que, al final, lo dejan en buena forma.

Antes de empezar esos ejercicios debe entender que olvidar no significa, de manera precisa, ‘creerse el cuento de que nada ha pasado’. Hacer eso no funcionaría, pues los recuerdos seguirán apareciendo por más que se proponga olvidar.

Mensaje espiritual
Mensaje espiritual

En ese sentido, hay que advertir que lo que se tatúa en el alma no será fácil de desvanecer. La idea de esta estrategia consiste en que, más allá de que surjan en su mente esos episodios tristes, ellos ya no le duelan.

Al principio resulta complicado asimilarlo. Pero, para tratar de escenificarlo, recuerde que si usted no se propone pasar la página, jamás dejará ir eso que le pasó.

Recuerde: olvidar no es lo mismo que “reprimir”. El olvido es más bien un “dejar hacer, dejar pasar”; es permitir que el tiempo lo cure todo. No les preste atención a las cosas desagradables. Si se muestra indiferente con ellas, eso trae consigo el “olvido” de manera natural.

En cambio, cuando trata de reprimir algo, la causa se vuelve traumática y, antes de que le resbale, se adhiere a su cabeza y le arranca lo mejor que usted tiene: su tranquilidad.

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Los pensamientos y el alma
Los pensamientos y el alma

Con sus pensamientos, sus palabras y sus actos, usted teje una red en torno suyo. Así las cosas, qué saca con crear tanta telaraña que lo único que hace es atraparlo en el dolor.

Persevere en el duro combate de enfrentar las situaciones, por muy desagradables que ellas hayan sido, y destiérrelas con una actitud positiva. Mire para el frente, ejercítese y haga que eso que tanto lo lastimó se diluya con el tiempo. Por último, deje que Dios restaure su pasado, prospere su presente y, sobre todo, bendiga su futuro.

Inquietud para el alma
Inquietud para el alma

¿Por qué será que cuando dejamos de actuar como los demás quieren que nos comportemos, nos critican por haber cambiado? Porque nos gusta que nos lleven la cuerda. Al cambiar, ciertas personas nos critican para hacernos sentir mal y para que volvamos a actuar de la misma manera. A veces es porque los envidiosos no soportan que nos estemos superando”.

Envíe su respuesta al siguiente correo electrónico: eardila@vanguardia.com

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