Si nos aman por lo que no somos, estaremos viviendo en una fantasía terrible; y, al final, la vida misma nos derribará la estantería.

Inquietud: “Tras la presión social, me acostumbré a vivir de apariencias. Les digo a los demás que jamás tengo problemas y que mi mundo es ‘perfecto’, pero nunca ha sido así. A pesar de esa faceta que he diseñado, mi vida se desmorona a mi alrededor como un frágil castillo de naipes. ¿Qué debería hacer?”.
Respuesta: Suele suceder que cuando más intentamos aparentar, más lejos estamos de alcanzar eso que pretendemos reflejar. Eso, en el fondo, es una doble atadura psicológica porque, cuanto más nos preocupemos por aparentar ser felices, menos tiempo tendremos para intentar descifrar lo que nos hace felices de verdad.
Lo que le sucede nos ha pasado a todos en algún momento: vivimos de apariencias, sin saber que detrás de ellas se encuentra una profunda necesidad de ser aceptados y amados, así como de sentirnos triunfadores. Al menos usted ya es consciente de que ese ‘castillo de naipes’ que ha construido es muy frágil.
Tenga en cuenta que cada apariencia es el reflejo de una carencia, una meta frustrada o un rechazo interior. Reflexione sobre eso, pues la búsqueda de aceptación termina allí donde comienza a corroer su identidad, empujándolo a convertirse en algo que no es. Desarrolle una buena conciencia de sí mismo, edifique una autoestima sólida y no dependa de las valoraciones de los demás.
Un hombre que se miente a sí mismo suele ser demasiado calculador; pero el que sabe apostarle a su esencia, jamás se siente perturbado por las presiones sociales ni por nada de lo que le suceda a su alrededor.
¡Sea claro! Usted no necesita de ninguna pócima de falsedad para salir adelante. ¡Asuma la vida sin ningún tipo de máscara!
BREVES REFLEXIONES

Todo en la vida es un proceso y cada quien debe saberlo llevar. Si algún obstáculo se le presenta, supérelo sin refunfuñar ni mucho menos cuestionar a Dios. Usted no sabe para qué nivel de bendición es que Él lo está preparando.
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Puede sentirse contrariado por algo que no le agrade; no obstante, busque la razón por la que se siente mal y no se quede alimentando esa fea sensación. Y si es un error suyo, revise qué lo provoca y qué debe hacer para resolverlo.
A veces Dios permite que su mundo ‘se ponga de cabeza’ para enseñarle a mantenerse de pie. En la medida de lo posible, aprenda a ser fuerte y a conservar el equilibrio. Pase lo que pase, ‘despliegue’ una buena postura en su entorno.
Valiente es quien le da la cara a todo lo que le afecta, aquieta sus ansiedades, sana sus heridas, expresa sus emociones y no se deja amilanar por ellas. Sepa sobrellevar la tormenta, sin arrastrar a nadie.














