Espiritualidad
Lunes 29 de abril de 2024 - 11:12 AM

No permita que el ‘día a día’ lo vuelva triste

¿Ha experimentado uno de esos momentos en los que mira lo que le rodea y le dan unas ganas profundas de acabar con todo?

A veces nuestro ánimo está por el piso.
A veces nuestro ánimo está por el piso.

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Todos, en algún momento, atravesamos por días desabridos, melancólicos o demasiado confusos. Si le ha ocurrido eso, reflexione sobre lo siguiente: puede ser que eso que siente le llega porque no asume la decisión de ‘limpiar’ su vida y, por ende, se deja invadir por el abatimiento cotidiano.

Aunque no lo crea, usted es el gestor de lo que le pasa porque, entre otras cosas, se permite sentir eso a sabiendas de que le hace mucho daño.

Debería tener presente que los problemas no están en el entorno, es su mente la que los fabrica. Es decir, es su peligrosa forma de ver las cosas la que lo contamina y, además, le llena su mente de demasiada ‘basura’.

Si coincide con estas líneas le corresponde lanzar lo que no le sirve en este preciso momento.

¿Quiere algunos ejemplos?

Esa relación monótona que tiene y no le produce ningún tipo de amistad o de cariño, ¡deséchela!

Esa conversación que no le despierta el mayor grado de confianza porque no le permite crecer, ¡termínela!

Ese trabajo que lo sumerge en el tedio, que le quita las ganas de crecer profesionalmente y que escasamente le da para sobrevivir, ¡déjelo!

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Esa pareja que lo atosiga y que no le deja ni respirar, ¡termínela!

A ese amargado que está a su lado y que cada día lo saca de quicio, ¡ignórelo!

No se trata de maltratar a nadie. Esta no es una fórmula para ‘exterminar’ al otro. La clave está en no dejarse llevar por las actitudes feas de los demás, ni mucho menos permitirse experimentar angustias existenciales.

Lo menciono porque, en determinadas situaciones, las penas, el estrés o la misma ansiedad maltratan el cuerpo y le atan el corazón. Por eso, debe liberarse de esa mugre o, al menos, debe tomar la decisión de limpiarse por dentro.

Dicen que una de las características de las personas que tienen dominio de sí mismas radica en que no se dejan amilanar por los malos ratos que pasan.

No se permita estar abatido, pues eso ni tiene sentido ni ‘alimenta’ al espíritu. Así como una raíz pequeña crece hasta convertirse en un árbol, la amargura brota y eclipsa su vida.

Tenga presente que un espíritu amargado impide que la persona entienda los verdaderos propósitos que Dios tiene para determinada situación.

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¿Qué hacer?

¿Por qué nos dejamos embadurnar de tristeza?
¿Por qué nos dejamos embadurnar de tristeza?

Acepte que su problema es real. Luego escudriñe cuáles fueron las situaciones que lo traumatizaron. Después de ello, asuma la decisión de ser sanado. Deje atrás todo olvidado, perdónese y perdone a quienes le hicieron daño.

No hay sesión de liberación que funcione si, de verdad, no quiere perdonar. Necesita sacar todo lo gris y debe ventilar las emociones reprimidas para que haya limpieza. Sienta palpitar la vida en todo lo que ve y analice de esa percepción qué es lo mejor para usted.

Y cuando la sombra de ese día gris lo perturbe, eleve el corazón a Dios, sin olvidar que Él está en su interior.

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