A veces le dedica poca atención a lo que verdaderamente es importante para usted. Así las cosas, siempre tiene la sensación de que le falta tiempo para todo. ¡Realice ya lo que realmente quiera hacer!

Justo hoy termina el primer semestre del año 2024 y muchos de nosotros nos sentimos algo ‘abrumados’ por la forma como el tiempo avanza.
En medio de tantas ocupaciones y preocupaciones, las 24 horas del día se nos van en un santiamén. Tener una agenda convulsionada de actividades condiciona nuestra percepción del tiempo: el trabajo en la oficina, los oficios domésticos, atender las redes sociales, en fin… El día se va sin darnos cuenta.
Pese a ello, no podemos dejarnos llevar por la sensación de que las horas pasan y que no hemos logrado mucho de lo que planeamos a comienzo de este 2024.
Lo menciono porque algunos experimentan una sensación de estancamiento. De pronto el alma se les arruga al ver que sus metas no se han cumplido como esperaban y, por eso, casi siempre se dejan llevar por el pesimismo y por la tristeza, sintiendo un vacío en sus vidas.
¿Es su caso?
Si se encuentra así no se preocupe, al menos no más de la cuenta. Las cosas suceden en su momento adecuado y no debe aferrarse en extremo a una fecha determinada o a expectativas que a veces no están bien definidas.
Aunque la noche lo envuelva, puede encontrar consuelo y sabiduría en la luz de la luna, que suaviza incluso las situaciones más complicadas. Desde que tenga claro hacia dónde va y no renuncia a sus sueños, las cosas se le darán cuando correspondan.
¡Nada de quejas! Nunca llegará a ningún lado y no le alcanzará tiempo alguno si se la pasa lamentándose por lo que hizo o por lo que dejó de hacer. Sepa esperar el tiempo de Dios y el universo lo irá resolviendo todo.
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Lo esencial es verificar si el camino que está transitando lo llevará hacia donde quiere estar. Sé que a veces se desviará, pero eso no significará que estará perdido o que no podrá recuperar su respectiva senda. Un poco de serenidad puede ser el antídoto para reencontrarse con usted mismo.

Le aclaro que no se trata de competir contra el tiempo o luchar contra él, sino de aprender a fluir con el ritmo natural de la vida y convertir al tiempo en su aliado.
No se olvide de disfrutar cada momento de estar aquí, vivos y saludable. A menudo, por aferrarse a una forma de vivir demasiado rígida, usted se pierde de los momentos más bellos que la vida le brinda. Eso sí, no espere a ser viejo para enamorarse, ni a tener todo el dinero del mundo para disfrutar de la vida plenamente.
Y tenga claro que cada cosa tiene su proceso y el tiempo que sea necesario. Si afina sus sentidos, podrá captar la belleza de cada momento que Dios le regala y entenderá que las bendiciones del Señor llegarán en el tiempo de Él, no en el suyo.
BREVES DE HOY

No hay nada ni nadie en el mundo que pueda cerrar una puerta que Dios le abra; y no hay fuerza que pueda opacar las bendiciones que el Creador quiera irradiarle. Mejor dicho: lo que está destinado para usted, llegará en el momento indicado.

Hay gente que se preocupa por los problemas de los demás y se afana por resolverlos. Son hombres ansiosos por salvar, por rescatar y cargar sobre sí mismos realidades que no les pertenecen, pero que sienten como propias.
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Usted nunca se va a curar de la enfermedad que padece tomándoles radiografías a otros. A lo largo de su vida hay situaciones y personas que lo hieren, física o mentalmente; pero si no es capaz de sanar esas heridas, el dolor persistirá.

Muchas veces reprimimos lo que sentimos, lo enterramos en el fondo de nuestro ser y no lo dejamos salir. Seamos conscientes y exploremos las emociones que estamos ocultando por miedo, por vergüenza o por cualquier otro motivo.
EL CASO DE HOY

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo en estos tiempos. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. Veamos el caso de hoy:
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Testimonio: “No es que haya sido un ‘bueno para nada’, pues siempre he trabajado bien; sin embargo, a mis 42 años siento que no he logrado nada significativo. Me comparo con mis compañeros y percibo que no he sido igual de exitoso. ¿Qué consejo me podría dar? Gracias”.
Respuesta: ¡No se sienta menos que nadie! Recuerde todas las cosas buenas que ha logrado hasta ahora; de hecho, usted reconoce que ‘siempre ha trabajado bien’ y, por ende, debe valorar su esfuerzo a lo largo de estos años. Es probable que esté subestimando su trayectoria y que sea usted mismo su propio enemigo, al pensar que lo que ha hecho en realidad supuestamente no es ‘significativo’.
Es importante que tenga presente sus fortalezas parta que ellas le permitan centrarse en lo que tiene por hacer.
No se compare con los demás, pues la vida es un viaje y todos avanzamos a nuestro propio ritmo. ¡Usted es quien maniobra su propio volante!
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Vivimos en una sociedad en la que nos estamos comparando a nivel físico, a nivel económico y de posición social con los demás. Cada persona es única, por lo que debe adaptarse y trabajar dependiendo de sus aspiraciones: una buena actitud puede hacer la diferencia.
Plantéese metas alcanzables y empiece con pequeños pasos y, sobre todo, evite la búsqueda de la perfección. Vaya paso a paso y disfrute del camino. Lo importante no es el resultado final, sino los cambios que va consiguiendo durante el proceso.
Recupere su autoconfianza, entre otras cosas, para que su vida se vuelva más plena.
Una última cosa: es fundamental vivir el presente y la clave es cómo vive el día de hoy y cómo se siente ahora mismo. ¡Mire hacia el frente!
















