Espiritualidad
Sábado 03 de agosto de 2024 - 09:20 PM

Espiritualidad: Es importante valorar la grandeza de lo ‘pequeño’

Cada gesto sencillo, cada sonrisa, cada instante de conexión espiritual y cada detalle mínimo lleva consigo una chispa de grandeza que, al ser apreciada, revela el significado de nuestra vida.

Disfrute de cada amanecer
Disfrute de cada amanecer

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¿Por qué será que subestimamos las pequeñas cosas de la vida, creyendo de manera errada que sólo lo ‘espectacular’ es lo que importa?

¡No hemos aprendido a disfrutar lo sencillo! En algunas ocasiones no logramos ver nada bello a nuestro lado; en otras, no apreciamos eso que tenemos hasta que lo perdemos; y casi siempre desterramos lo esencial por apegarnos a lo material.

Es una pena que veamos ciertas situaciones bonitas del ‘día a día’ como ‘diminutas’ y que no reconozcamos la fuerza que realmente tienen. Por muy insignificante que parezca la cotidianidad, en ella se esconde la verdadera chispa de nuestra existencia.

Aclaro que darle valor a las pequeñas cosas no significa ‘pensar en pequeño’, simplemente es encontrar un rastro de alegría en la sencillez de la vida misma.

La fe, la gran llave que nos lleva a la grandeza.
La fe, la gran llave que nos lleva a la grandeza.

Hay pequeñas pinceladas que le dan forma al entorno que nos rodea y, aunque no nos demos cuenta, con ellas Dios quiere bendecirnos.

Solemos pasar desapercibido lo que en realidad tiene el poder de garantizarnos paz, serenidad y bienestar. Por ejemplo, el primer rayo de sol que cada mañana toca la tierra es un símbolo de un nuevo comienzo y, por ende, de grandes posibilidades. Es un recordatorio de que, aunque cada día pueda verse de forma rutinaria, siempre hay una chispa de esperanza y de renovación.

También el susurro del viento podría parecer un simple movimiento de aire, pero él lleva la música de la tierra y al final cada brisa acaricia nuestro rostro. De igual forma, un acto de bondad, una palabra de aliento o un momento de sano esparcimiento pueden tener un impacto profundo en nosotros.

Y en la espontaneidad de una sonrisa sincera yace el poder de transformar el día de alguien: es un reflejo de la empatía humana, un pequeño gesto que puede iluminar corazones y construir puentes entre las almas.

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Abrazar nos recarga de energía
Abrazar nos recarga de energía

Ni hablar de un cálido abrazo que, en su apretón, nos reinicia y nos recarga de amor, consuelo, compasión y de otra buena cantidad de conexiones emocionales.

Muchas cosas ‘pequeñas’ suelen ser grandes bendiciones porque cambian el entorno y a nosotros mismos. Si las valoramos en sus justas proporciones, podríamos ir cambiando progresivamente nuestras perspectivas.

Dios mismo nos recuerda que la grandeza no siempre se manifiesta en explosiones de energía o en cambios drásticos. A menudo, es en los detalles en donde encontramos lo que es realmente extraordinario.

Si aprendemos a gozar esos ‘pequeños’ tesoros, descubriremos que la felicidad no reside en la magnitud de los eventos, sino en la intensidad con la que vivamos cada momento y en la riqueza que significa vivir el presente.

En un mundo que con frecuencia celebra lo grandioso y lo espectacular, es fundamental recordar que cada gran viaje comienza con el primer paso.

Las 24 horas que hoy tenemos son razones suficientes para salir a conquistar grandes alturas. ¡No las desaprovechemos!

En síntesis, el poder de las cosas pequeñas nos enseña la importancia de estar vivos. Al enfocar nuestra atención en ellas, aprendemos a ostentar menos y a ser más agradecidos con las bendiciones que Dios nos da con cada amanecer.

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BREVES DE HOY

La fe, nuestro refugio ante la adversidad.
La fe, nuestro refugio ante la adversidad.

El poder que hay en su interior es más fuerte que esa tormenta que hoy se desata sobre su humanidad. Esa fortaleza, a menudo llamada resistencia, es la capacidad de enfrentar las situaciones estresantes que se le presenten, de tal forma que pueda sobreponerse a ellas con el mayor decoro posible.

Llorar bajo la lluvia
Llorar bajo la lluvia

Se vale llorar, sin que eso implique quedarse bajo la tormenta que usted mismo origina con sus pensamientos negativos. Al llorar no sólo deja salir esa aflicción interna que le aprieta el pecho, sino que además se libera y elimina el abatimiento. ¡De paso, se transforma en un hombre nuevo!

EL CASO DE HOY

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Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.
Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Veamos el caso de hoy:

Reflexione sobre su vida
Reflexione sobre su vida

Testimonio: “Siempre mi rostro refleja la imagen de un hombre cabizbajo. Las preocupaciones, los afanes y mis miedos hacen que eso sea lo que yo proyecte. Desde pequeño he sido inseguro. Cada vez que comienzo algo me lleno de angustias y nada me funciona. Quiero que todo me salga perfecto y fallo en el intento. Cometo muchos errores que me hacen trastabillar y eso me da rabia. ¿Qué podría aconsejarme? Gracias por atender mi caso”.

Respuesta: La cara es el espejo del alma. Y si su rostro deja ver a “un hombre cabizbajo”, sin duda, esa es una señal de que algo anda mal. Por lo que interpreto entre las líneas de su carta, ser negativo lo volvió inseguro.

En lugar de pensar que “todo le va a salir mal”, formúlese afirmaciones positivas que, con seguridad, le serán más útiles.

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Establezca metas pequeñas y alcanzables: con frecuencia, la inseguridad surge de intentar abarcar demasiado de una sola vez. Divida sus objetivos en tareas más pequeñas y manejables porque, de esa forma, sentirá que tiene el dominio de las cosas y eso reforzará su confianza.

Tómese el tiempo suficiente para reconocer sus capacidades y tenga claro que puede llegar tan lejos como usted lo proyecte.

Me escribe que ha cometido errores y, ante eso, no hay de otra que enmendarlos. No se dé tan duro, porque todos nos equivocamos y también tenemos áreas en las que podemos mejorar.

Su modo de pensar juega un papel fundamental en cómo se siente y cómo se comporta. En muchas ocasiones, lo que le hace sufrir es ese pensamiento catastrófico que suele anidarse en su cabeza, Deje de tener miedo de lo que le pueda salir mal y comience a emocionarse de lo que sí le saldrá bien.

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