Esta es una invitación a cambiar, lo cual no implica dejar de lado lo que esté haciendo, especialmente si lo que hace es positivo. La idea no es afanarse por lo que no ha logrado, sino empezar hoy a sembrar lo que desea para su porvenir. ¡Está en sus manos pintar su vida de color!

Dicen que un artista, siempre que inicia su rutina de pintar, se para frente al lienzo y, desde ese espacio en blanco, visualiza cuál será el cuadro final que plasmará.
Claro está que cada trazo y cada color irán tomando forma según el ánimo que tenga, la inspiración o incluso los errores del momento, que muchas veces se convierten en parte esencial de la obra.

Cuando su mente está llena de “cucarachas”, difícilmente logra una buena obra. Por eso, un artista debe dejarse llevar por su imaginación, pero con los pies en la tierra.
En nuestro caso, que no somos artistas, se dice que cada día podríamos imaginar entre 10 y 20 ideas distintas para pintar nuestra jornada. El dato inquietante es que cerca del 90 % de esas ideas suelen ser negativas.
¿A qué se deberá esto?
Es probable que piense que esa estadística no aplica en su caso, pero si observa con detenimiento, nuestra cotidianidad no está tan alejada de tal porcentaje.
Vivimos rodeados de sombras y emociones que confunden el alma. Lo que muchas veces se pasa por alto es que el pensamiento atrae, para bien o para mal, aquello que ocupa nuestra cabeza. Y en medio de ese vaivén de ideas, valdría la pena proponernos vivir un día diferente.
No se trata de emprender una gran cruzada espiritual ni de cambiar radicalmente de vida, sino de empezar con algo sencillo, al alcance de la mano. La novedad, a veces, está en lo pequeño: en una conversación que antes se evitaba, en una caminata sin celular, en un silencio necesario, en fin... Reconocer lo nuevo en lo cotidiano es ya un acto de apertura interior.
Una opción viable es empezar por observar esos hábitos que, sin darnos cuenta, nos sabotean. Todos tenemos al menos uno. Está aquel que procrastina sin remedio, el que explota en cólera ante el menor contratiempo, quien se encierra en el cinismo o quien se castiga con pensamientos autodestructivos.
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Cambiar una costumbre negativa no es fácil. ¡No lo es para nadie! Basta con hablar con una persona que lucha por dejar el alcohol, por citar solo un ejemplo, para comprender cuánto puede costar ese cambio.
Frente a ello, hay un recurso silencioso pero poderoso: la voluntad. Es ella la que permite cambiar de verdad, siempre y cuando haya persistencia.
En síntesis, así como un artista necesita claridad interior para pintar, usted y yo tenemos la posibilidad de imaginar y crear cómo queremos vivir, empezando por pequeños cambios en nuestros hábitos diarios. La clave está en reconocer y desterrar las ideas negativas que nos limitan.
Reflexiones cortas

Ojalá hoy esté haciendo lo que siempre ha soñado realizar; y, si no es así, espero que esté trabajando para alcanzar esa plenitud que tanto anhela. Espero, también, que no esté con los brazos cruzados, esperando que todo ‘le caiga del cielo’.

El encanto de las rosas radica en que, siendo tan hermosas, siempre dan lo mejor. Ellas son encendidas, y su resplandor solo es comparable con las radiantes llamas que nacen con el día. Hoy, al despertar, demos lo mejor de nosotros mismos.

La fe es la gran cosecha de nuestro espíritu, y debemos aprender a cultivarla cada día con nuestra perseverancia e intuición. Eso sí, tengamos presente que la fe sin obras, de manera literal, está muerta y no trasciende.
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En las Sagradas Escrituras, el libro de Deuteronomio 31:6 nos dice lo siguiente: “Esforzaos y cobrad ánimo. No temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Dios es el que va contigo, y Él no te dejará ni te desamparará”.
¡Consúltenos!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo en estos tiempos. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Tengo una herida en el alma que no me deja vivir en paz. Todo ocurrió por culpa de otras personas que me engañaron y abusaron de mi confianza. A veces quiero escapar de todos ellos, pero no puedo, porque me la paso recordando todo lo mal que se portaron conmigo. ¿Qué debo hacer para sanar mi alma? Gracias”.
Respuesta: Sanar una herida del alma es un proceso profundamente personal, que requiere valentía, tranquilidad, un toque de reflexión y sentido de responsabilidad.
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Aunque el dolor que lleve dentro provenga de acciones ajenas o de circunstancias que escaparon a su control, la decisión de sanar y seguir adelante depende únicamente de usted.
Permanecer atado a lo que otros le hicieron puede ser comprensible, pero no le permite avanzar. Afrontar el dolor, en lugar de huir de él, es el primer paso hacia una verdadera recuperación interior. Darle vueltas a lo que pudo haberse hecho de otra manera solo alimenta el sufrimiento y el resentimiento hacia usted mismo.
Por ello, aprenda a perdonar; entre otras cosas, hacerlo es una manera de liberar el alma.
Comprenda lo vivido como una lección, por más dura o injusta que le haya parecido. Solo así podrá transformar el sufrimiento en sabiduría.
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Le reitero que, a pesar de las huellas negativas que todo esto le haya dejado, encontrar el aprendizaje detrás de lo sucedido es una forma de darle sentido al proceso.
No se quede atrapado en el resentimiento y en el dolor que lleva por lo sucedido. Perdone, pase la página y siga adelante con su vida.
Nota de la Redacción: Es importante decir que, si a pesar de estos esfuerzos, el dolor persiste y afecta de manera considerable su bienestar, resulta fundamental contar con el apoyo de un profesional en salud mental, que pueda acompañarle en el camino hacia la sanación.

















