Espiritualidad
Jueves 07 de agosto de 2025 - 09:02 PM

¡Un mal día no define toda nuestra vida!

Hay situaciones incómodas que irremediablemente hacen que nos enfademos con el mundo y hasta con nosotros mismos. ¡Aprendamos a sobrellevar esos feos momentos y sigamos adelante!

¿Quién no ha tenido un mal día?
¿Quién no ha tenido un mal día?

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No podemos permitir que los pequeños tropiezos cotidianos nos roben la paz. No estoy diciendo que ignoremos lo que nos sucede, sino que no le demos el poder a nada ni a nadie de amargarnos la existencia.

Lo menciono porque hay tensión en las calles, en las oficinas, incluso en nuestros hogares. Por eso, hoy más que nunca, es importante recordarnos que la vida es demasiado valiosa como para desperdiciarla en disgustos innecesarios.

Hay situaciones incómodas que nos baja el estado de ánimo.
Hay situaciones incómodas que nos baja el estado de ánimo.

Los profesionales que prestan algún tipo de servicio, desde un humilde lustrabotas hasta los gerentes, viven momentos de tensión. Cada uno va con sus tareas, con sus afanes y con sus cargas. Y a todos, sin excepción, les ha tocado enfrentarse a personas molestas, exigentes, groseras o simplemente malhumoradas.

No es raro que alguien descargue su frustración sobre quien menos culpa tiene. ¿Pero qué ganamos si respondemos con la misma moneda?

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Aunque la vida trae sus enredos, ella también está llena de momentos hermosos, de gente buena y hasta de instantes simples que valen la pena. Vivamos con más calma, con más compasión y, sobre todo, sin amargarnos.

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Interesante apunte

Hace algunos meses, un conductor de bus transitaba tranquilamente por su carril cuando un motociclista se le atravesó de forma imprudente. Afortunadamente, gracias a su experiencia, pudo evitar un accidente. Sin embargo, no faltaron los improperios de algunos pasajeros que reaccionaron con rabia. Incluso el motociclista, lejos de reconocer su error, se bajó del vehículo dispuesto a pelear.

Y fue entonces cuando ocurrió lo inesperado: el conductor del bus no reaccionó con furia, no levantó la voz ni respondió a la agresión. Se paró, le tendió la mano al motociclista y, con calma, le dijo: “Fresco, aquí no ha pasado nada”. Su actitud impactó a todos. Y es que él no estaba dispuesto a llenarse de rabia ni de basura emocional ajena. ¡Había elegido mantener su paz!

A veces nos estresamos más de la cuenta.
A veces nos estresamos más de la cuenta.

Esto nos deja una lección: hay personas que andan por la vida acumulando enojo, frustración, cansancio… y cuando no pueden más, buscan dónde vaciar todo eso. A veces, ese lugar somos nosotros. Pero ni usted ni yo vinimos a este mundo a sufrir.

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Es decir, depende de nosotros si permitimos que nos echen encima la basura o las amarguras absurdas.

Si dejamos que otros nos contaminen con su mal genio, entonces terminamos arrastrando emociones que ni siquiera son nuestras.

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Ser amables, ser pacientes, respirar profundo cuando algo no sale como queremos… todo eso también es parte de cuidarnos. No solo cuidamos la salud física; también debemos proteger nuestra tranquilidad mental.

Así que, la próxima vez que alguien nos hable mal, que se nos cruce en la vía o que nos mire con desprecio, recordemos que podemos elegir no cargar con eso. ¡No dejemos que lo pequeño nos robe lo grande!

La consulta de hoy

¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página de Espiritualidad. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila, al siguiente correo: eardila@vanguardia.com  En esta columna, él mismo le responderá.
¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página de Espiritualidad. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila, al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo en estos tiempos. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. Veamos el caso de hoy:

Estar enfermo
Estar enfermo

Testimonio: “Me creía indestructible y poderoso, hasta que me diagnosticaron cáncer. Ese día mi vida cambió y empecé a luchar por mi sanación. No lo he logrado aún y por eso me bajo de nota a cada instante. Siento frustración por cada descalabro, por cada contrariedad o por cada desilusión en el tratamiento. Todo eso me disminuye la fe. Leo mucho sus escritos y me gustaría leer algo suyo sobre mi caso, que es el de muchos. Gracias”.

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Respuesta: Lamento lo que vive y comprendo su carga de incertidumbre, miedo y dolor. ¡Sin embargo, vamos para adelante! En ocasiones, la vida nos sacude desde lo más profundo y nos obliga a vernos con otros ojos y a caminar desde otras fuerzas.

A quienes atraviesan esta experiencia, puedo decirles, con el alma solidaria, que no están solos. Cada diagnóstico es un golpe, sí, pero también puede ser el inicio de una reconstrucción. En medio de cada diagnóstico deben nutrirse de la fe, que es sinónimo de posibilidades. Dentro de cada uno habitan fuerzas que aún no se conocen; capacidades humanas que despiertan solo cuando se está en medio de la tormenta.

La paciencia, el espíritu decidido y la voluntad de sanar se convierten en herramientas poderosas.

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No pierda de vista la luz, por tenue que parezca. Hay días oscuros, sí, pero también hay días de sosiego, de afecto sincero y de pequeños logros

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Otra san reflexión.

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La sanación no siempre llega como se espera, pero sí es posible. En el trayecto se revela el valor de la resiliencia y el de la ternura hacia uno mismo, así como la sabiduría de agradecer los pequeños avances.

Lo que hoy vive puede ser también una oportunidad para fortalecer lo que parecía frágil y para sembrar esperanza en la propia vida. Cada día resistido es una victoria del espíritu. Y si algo deja esta experiencia, es la certeza de que dentro de usted hay más vida de la que se imagina.

Notas breves

¡Siempre con Él!
¡Siempre con Él!

Si las penas maltratan el cuerpo, ellas en cierta forma también liberan el corazón. Cuando la sombra de los días grises perturbe su entorno, eleve el corazón a Dios y Él le ofrecerá una gota de alivio. Así podrá ver la vida con ojos más alentadores.

¡Deje de postergar sus proyectos!
¡Deje de postergar sus proyectos!

Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan sentados y aburridos la gran felicidad. Hablo de esa necia forma de postergar planes y de olvidarse de que el vivir es ahora, no mañana.

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¡Fluya con la vida misma!
¡Fluya con la vida misma!

La vida es una serie de cambios naturales y espontáneos y, por eso mismo, no los podemos resistir. Es preciso entender que todo llega en el momento de Dios. Además, los cambios más importantes rara vez avisan.

¡Tranquilo!
¡Tranquilo!

Cuando el camino se le ponga difícil, recuerde que los logros requieren de grandes esfuerzos. Por más obstáculos que encuentre o por más desánimo que ronde en el ambiente, no desista.... ¡La recompensa al ganar será lo mejor!

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