Espiritualidad
Jueves 09 de octubre de 2025 - 07:18 PM

La vida y sus cinco pelotas

Usted debe cuidar el trabajo, pero mucho más la familia, la salud, el espíritu y el amor verdadero. Cuidarlos es comprender que el verdadero equilibrio de la vida no depende solo de lo que hacemos en la oficina, sino de lo que amamos, compartimos y cultivamos dentro de nosotros.

Sana reflexión espiritual.
Sana reflexión espiritual.

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Dicen que la vida se parece a un acto de circo: corremos de un lado a otro tratando de mantenerlo todo en equilibrio, procurando que nada se nos caiga.

¿Por qué lo menciono? Porque recuerdo un mensaje de Brian Dyson, expresidente de una reconocida marca de gaseosas, quien habló de las cinco pelotas de la vida: el trabajo, la familia, el amor verdadero, la salud y el espíritu.

Dyson explicaba que todos mantenemos esas pelotas en el aire, pero solo una de ellas —el trabajo— está hecha de goma: si cae, rebota. Las otras, en cambio, son de cristal; si se rompen, nada vuelve a ser igual.

Esa sencilla comparación encierra una profunda verdad. Pasamos buena parte de nuestros días preocupados por el trabajo, los resultados y las metas, pero pocas veces nos detenemos a pensar qué ocurre cuando, en medio de ese afán, descuidamos la salud, la familia, el amor o la paz interior. Esas “pelotas de cristal” no rebotan: si se golpean, pueden quedar marcadas para siempre.

No se trata de restarle importancia al trabajo —¡ni más faltaba!—. Tener un oficio digno y sentirnos útiles nos da propósito y dignidad. Sin embargo, el trabajo, a diferencia de las otras pelotas, siempre ofrece segundas oportunidades. Se puede perder un empleo y conseguir otro, o incluso emprender un nuevo camino. Lo que no se recupera con la misma facilidad es una salud resquebrajada, una relación fracturada, un hogar acabado o una fe marchita.

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El mensaje de Dyson no es una crítica, sino una invitación a reflexionar sobre lo prioritario. A preguntarnos qué estamos dejando caer mientras corremos detrás del reloj y del dinero. Porque, muchas veces, sin darnos cuenta, sacrificamos el almuerzo con los hijos por una reunión más, o posponemos la cita médica “para cuando haya tiempo”. Y cuando por fin lo hay, la enfermedad ya ha avanzado demasiado.

Sus cinco prioridades
Sus cinco prioridades

Por eso vale la pena hacer el ejercicio de poner en orden nuestras prioridades. En mi caso, después de pensarlo, quedaría así: 1. Salud, 2. Familia, 3. Amor, 4. Espíritu y 5. Trabajo. Reitero, no porque el trabajo no importe, sino porque sin las otras cuatro pelotas no hay manos que lo sostengan.

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El ejercicio nos recuerda que no se trata de hacerlo todo, sino de hacerlo bien. Debemos cuidar lo esencial, detenernos cuando sea necesario, escuchar al cuerpo y al corazón, amar y comprender que, más allá de la oficina, lo verdaderamente valioso no tiene reemplazo.

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Reflexione sobre cuáles esferas mantiene en el aire y cuáles necesitan más cuidado. El trabajo puede esperar un poco; la vida, no tanto. Aprenda a sostener con ternura las pelotas de cristal, y verá cómo todo lo demás fluye en el tiempo de Dios.

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Euclides Kilô Ardila.

La pregunta del día

¿Cuáles temores o situaciones le inquietan en este momento? Compártalos con nosotros para reflexionar juntos en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le dará respuesta.
¿Cuáles temores o situaciones le inquietan en este momento? Compártalos con nosotros para reflexionar juntos en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le dará respuesta.

Las inquietudes suelen irrumpir con frecuencia en nuestro ánimo. Sin embargo, cada pregunta o duda que nos ronda puede convertirse en una oportunidad para mirar hacia un nuevo horizonte, ya sea desde la reflexión o a través de estrategias sanas para el alma. Veamos el caso de hoy:

Consejos para una madre angustiada por su joven hijo.
Consejos para una madre angustiada por su joven hijo.

Testimonio: “He criado a mi hijo en valores, pero durante los últimos meses lo he visto rodearse de personas en las que no confío. Él es un joven y, sin ánimo de volverme ‘cansona’, le recomiendo alejarse de ciertas personas. Sin embargo, no me hace caso. ¿Qué tanto debo insistirle en ello?”.

Respuesta: La personalidad, los valores y el comportamiento de una persona suelen reflejarse en las compañías que frecuenta. En otras palabras, el entorno puede influir positiva o negativamente en la forma de ser y actuar. Por eso, es natural que usted, como madre, se preocupe cuando percibe que su hijo se rodea de personas que no le aportan lo mejor. Pero,

recuerde que la influencia más profunda no siempre proviene de los amigos, sino del hogar. Los valores que usted le inculcó -el respeto, la empatía, la responsabilidad- están ahí, incluso si por momentos parecen ocultos.

Un joven atraviesa etapas de búsqueda y rebeldía, pero esas raíces firmes que usted sembró son las que, tarde o temprano, lo harán reflexionar. Confíe en esa semilla que con tanto amor plantó.

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Evite convertir la preocupación en reproche. Escuche más de lo que juzgue, pregunte sin invadir y muéstrele que puede contar con usted. El diálogo, sin acusaciones, es un puente sólido para guiarlo.

La angustia no cambia la realidad, pero la serenidad sí le permite actuar con sabiduría. Ore, medite o confíe en aquello que le dé fuerza espiritual.

Ojo: ningún proceso humano es lineal. Educar y acompañar a un hijo implica paciencia, resiliencia y amor constante. No todo se resuelve de inmediato; pero todo cambia con el tiempo cuando hay guía, ejemplo y comprensión.

Reflexiones cortas

Metas
Metas

Cuando un objetivo le parezca difícil, no cambie la meta: busque un nuevo camino o una mejor escalera para alcanzarla. A veces, los sueños parecen inalcanzables no porque sean imposibles, sino porque el sendero elegido no es el correcto.

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¡Ánimo!
¡Ánimo!

Que hoy algo salga ‘mal’ no significa que mañana ocurra lo mismo. La vida no consiste en rendirse ante la primera dificultad, sino en aprender a adaptarse. Cada obstáculo es una invitación a crecer y a mirar desde otra perspectiva.

Para tener en cuenta
Para tener en cuenta

La vida comienza en los bordes de su zona de confort, porque es allí donde deja de repetir lo conocido y puede descubrir quién es realmente. Fuera de lo seguro y lo predecible nacen aprendizajes y experiencias que lo transforman.

Ser valiente y mirar hacia el horizonte.
Ser valiente y mirar hacia el horizonte.

Cada paso que dé más allá del miedo es una puerta abierta hacia nuevas posibilidades, hacia una versión más plena y valiente de usted mismo. ¡Atrévase a asumir riesgos prudentes y, sobre todo, a explorar nuevos caminos!

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