¡En esta sección el vecindario tiene voz! Aquí puede compartir las actividades y agendas de su sector, destacar iniciativas y fortalecer el diálogo con las autoridades. Envíe sus reportes e iniciativas al correo eardila@vanguardia.com Veamos los reportes de hoy, que da cuenta de cómo un templo transforma un sector de Ciudad Norte.

Cada mañana, cuando las puertas del templo de Santa Inés se abren en el barrio Regadero, no solo comienza una jornada de oración. También se pone en marcha una red silenciosa de apoyo comunitario que, desde hace casi cinco décadas, acompaña la vida de miles de familias de la Comuna Dos de Bucaramanga.
Fundada el 16 de enero de 1977, la Parroquia Santa Inés nació con una misión que fue mucho más allá de la celebración de los sacramentos. Desde sus primeros días quedó bajo la responsabilidad de la Congregación de los Padres Somascos, comunidad religiosa que asumió la tarea de evangelizar y, al mismo tiempo, promover el desarrollo humano de una población conformada en su mayoría por familias de escasos recursos.
Ubicada en el norte de la capital santandereana, la parroquia atiende a los habitantes de 22 barrios de estrato uno. En este sector, donde residen cerca de 70.000 personas, la presencia de la Iglesia ha significado un punto de encuentro para generaciones enteras que han encontrado allí acompañamiento espiritual, formación y oportunidades para fortalecer el tejido social.
A lo largo de su historia, varios sacerdotes han dejado huella en esta misión. Desde los padres Juan Bordignon y Arcángelo Introzzi, quienes lideraron los primeros pasos de la parroquia en 1977, hasta el párroco, Pedro Arturo Cárdenas, quien asumió esta responsabilidad en 2017, todos han mantenido viva la opción preferencial por los más pobres.

¡Claro! No podemos dejar de citar a Mario Ronchetti, un padre que, de manera literal, fue clave en el trabajo pastoral y en el desarrollo de la fe del vecindario.
Sus párrocos, a través del tiempo
- 1977: Padre Juan Bordignon y Arcángelo Introzzi.
- 1978 a 1981: P. Mario Ronchetti.
- 1981 a 1984: P. Giancarlo Casati.
- 1984 a 1987: P. Narciso Bordignon.
- 1987 a 1992: P. Mario Ronchetti.
- 1992 a 1998: P. Arcángelo Introzzi.
- 1998 a 2002: P. Abdenago Vargas.
- 2002 a 2006: P. José Saúl Cano Soler.
- 2006 a 2017: P. Francesco Ferrer.
- 2017 a la fecha: P. Pedro Arturo Cárdenas Cepeda.
El legado también ha sido construido por las comunidades religiosas femeninas que hacen presencia permanente: las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, las Hijas de la Iglesia y las Hermanas Somascas. Su labor cotidiana y dedicada a la gente garantiza procesos de formación, acompañamiento y servicio a la comunidad.
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Con el paso de los años, Santa Inés dejó de ser únicamente un templo para convertirse en un verdadero centro comunitario. El Centro Juvenil Amanecer abre espacios de capacitación para adolescentes y jóvenes, brindándoles alternativas de formación y crecimiento personal. En el Centro de Pastoral Juan Pablo I, niños y jóvenes reciben la catequesis sacramental mientras se desarrollan encuentros que fortalecen la convivencia comunitaria.
Uno de los espacios más significativos es la Casa de la Alegría, donde la pastoral juvenil comparte protagonismo con el cuidado de los adultos mayores. Allí, gracias al apoyo de la Alcaldía, decenas de personas reciben diariamente un almuerzo, pero también compañía, escucha y la posibilidad de sentirse parte activa de una comunidad.
La acción pastoral se extiende igualmente a los diferentes sectores mediante el Templo de Santa Inés, la capilla María Madre de los Huérfanos, en la vereda Bosconia; la capilla Los Ángeles y la capilla San Jerónimo Emiliani, en el barrio Villa Helena, lugares que acercan la vida religiosa a las comunidades más apartadas.
La vida del templo ha estado marcada por celebraciones litúrgicas, misiones, procesos de evangelización y la conformación de grupos pastorales en cada uno de los barrios que integran su territorio. El objetivo ha permanecido inalterable: fortalecer la fe cristiana mientras se contribuye al mejoramiento de la calidad de vida de las personas, tanto en su dimensión espiritual como humana.

Actualmente, la parroquia es atendida por el párroco y dos sacerdotes cooperadores, quienes acompañan una comunidad que continúa creciendo y participando activamente en el proceso de evangelización y renovación de la Arquidiócesis de Bucaramanga.
Casi cincuenta años después de su fundación, la historia de Santa Inés confirma que una parroquia puede ser mucho más que un lugar de culto. En el norte de Bucaramanga se ha convertido en un referente de solidaridad, formación y esperanza, donde la fe se expresa no solo en las celebraciones religiosas, sino también en el compromiso permanente con las personas y con el desarrollo de toda una comunidad.
















