Espiritualidad
Viernes 21 de noviembre de 2025 - 10:05 AM

Reflexión espiritual del día: ¿Por qué las sombras pesan más?

De manera desafortunada, en nuestra cotidianidad, lo ‘malo’ parece ocupar más espacio que el brillo de las cosa buenas. ¿Por qué sucede eso? ¿Por qué somos tan duros cuando alguien comete el más mínimo error?

¿Por qué lo 'malo' tiene una sombra mayor?
¿Por qué lo 'malo' tiene una sombra mayor?

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Nunca he entendido por qué, en nuestro entorno habitual, lo ‘malo’ suele llamar más la atención que lo ‘bueno’. Un pequeño error, a veces algo mínimo, puede convertirse en el centro de todo, mientras que los aciertos y las buenas acciones pasan desapercibidos, como si no tuvieran ninguna importancia. Y eso, aunque no siempre lo notemos, lastima el corazón, porque nos acostumbra a mirar más la sombra que la luz.

Tal vez usted ha vivido alguna situación así, y de pronto ello afecta su estado de ánimo.

Lo negativo resalta más porque provoca reacciones rápidas y duras. Ante algo que sale mal, algunas personas responden con molestia, impaciencia o críticas sin pensar. Esa forma de actuar le da a los errores un peso mayor del que merecen y termina tapando lo bueno que también está presente.

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En cambio, lo positivo suele vivirse en silencio, como si lo bueno fuera una obligación y no algo que merezca valor. Las virtudes, los gestos sencillos y los esfuerzos constantes suelen pasar sin que nadie los reconozca. ¡Eso es muy desalentador!

Lo difícil de todo esto es que, con el tiempo, el corazón se acostumbra a ver primero lo que falla y no lo que crece. Es triste, porque así se apagan ilusiones, se frenan buenos procesos y se pierden acciones que podrían inspirar. Sin embargo, cada error es una oportunidad para aprender. Todos fallamos, todos tropezamos, y eso es parte normal del camino.

Entre la oscuridad y la claridad.
Entre la oscuridad y la claridad.

Por suerte, la vida también enseña a levantarse, a corregir y a seguir adelante. Los reveses, cuando se entienden bien, pueden volver el alma más humilde y más clara.

Pero así como aprendemos de lo que sale mal, también necesitamos aprender de lo que hacemos bien. Las virtudes no son adornos; son herramientas que fortalecen.

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Cuando reconocemos nuestra paciencia, nuestra compasión o nuestra firmeza, aumenta la capacidad de enfrentar la vida sin tanto miedo ni juicio.

Si las personas se detuvieran más en lo bueno, tanto en los demás como en sí mismas, convivir sería más fácil. El corazón se llenaría de gratitud y no de reproches.

Por eso es necesario aprender a mirar con el espíritu, tal y como lo recomiendo en esta página. Ver lo bueno no significa negar los errores, sino darles el tamaño real. Cuando recordamos que somos más que nuestras fallas, y que nuestras virtudes importan, el corazón se calma, respira y se hace más fuerte para continuar.

Nos escriben los lectores

¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página de Espiritualidad. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.
¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página de Espiritualidad. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.
  • Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. Veamos el caso de uno de nuestros lectores:
¿Qué tan vulnerables somos?
¿Qué tan vulnerables somos?
  • Testimonio: “Me siento muy vulnerable y no me parece justo vivir tan golpeado por las angustias y los momentos difíciles. Veo que a otras personas no les pasa lo mismo. ¿Por qué me suceden a mí tantas cosas malas? Lo peor es que siento que soy muy débil de espíritu. Quisiera ser más fuerte. Deme un consejo”.

Respuesta: Todos somos vulnerables. Ninguna persona está totalmente libre del dolor, de la tristeza o de los tiempos duros.

En la vida, a cada quien le toca enfrentar angustias, dudas o situaciones que parecen más grandes que la fuerza que se tiene. A veces llegan sin aviso y otras veces se van acumulando.

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También es verdad que todos pasamos por pruebas, retos o etapas que parecen no terminar. Incluso en los momentos más oscuros, cuando el ánimo cae y la esperanza se vuelve pequeña, es válido reconocer lo que se siente. Es bueno aceptar lo que pasa, sin quedarse en la quejadera. Vivir lamentándose por todo hace que la carga sea más pesada. Se puede sentir frágil sin perder el valor; y se puede tener miedo sin dejar de ser fuerte.

La fortaleza no se mide por no sufrir, sino por seguir caminando a pesar del dolor. Cada paso, incluso el más pequeño, cuenta. Y cada avance muestra que dentro de usted hay más firmeza de la que a veces imagina.

No es justo verse como débil solo por sentir; eso que siente es normal. Por eso, es importante recordar que usted no está solo ni está fallando. Su vulnerabilidad no lo resta; lo muestra tal cual es. Y al enfrentar lo que vive con sinceridad y calma, ya está demostrando una valentía que muchas veces pasa desapercibida. Siga avanzando con tranquilidad. ¡Le envío una buena vibra!

Breves reflexiones

El arte de saber
El arte de saber
  • Quien conoce algo y además puede demostrarlo o aplicarlo en la vida real, vale el doble. Porque no solo tiene ideas, también sabe usarlas, y eso le da más fuerza, más confianza y más sentido a lo que hace.

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Serenidad
Serenidad
  • Cuando llegue una avalancha de quejas o una lluvia de críticas, lo mejor es conservar la paz. No sirve responder con dureza ni dejarse llevar por el enojo. Si alguien quiere provocarlo, recuerde que usted no está obligado a reaccionar igual.
Jesús nos bendice
Jesús nos bendice
  • Hay momentos en los que la esperanza parece apagarse, los problemas queman y las preocupaciones hacen temblar nuestra fe. Aun así, en medio de esa tiniebla, Jesús sostiene cada paso, renueva el ánimo y nunca se aparta de nosotros.
Propósito
Propósito
  • Nada ocurre por accidente; todo tiene un sentido más profundo. Tal vez la mente no lo entienda y de pronto nunca pueda imaginarlo del todo. Pero el corazón lo percibe, lo siente y lo guarda con una certeza silenciosa.

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