jueves 20 de octubre de 2022 - 12:00 AM

Protéjase de los malos tiempos

Así como el paraguas se utiliza como protección ante la lluvia o el mismo Sol, deberíamos proteger nuestro estado de ánimo de ‘malas vibras’ y de preocupaciones inoficiosas.

No le puede faltar el paraguas cuando llueve, pero esa misma sombrilla también le será muy útil cuando deba protegerse del Sol.

Si bien el anterior texto no es una ‘publicidad’ para adquirir ese utensilio plegable y portátil, que es clave para sobrellevar el clima, este párrafo sí puede ser una sencilla introducción para recordarle que su ‘paraguas del alma’ es una herramienta que usted tiene para protegerse a sí mismo de las adversidades.

¡Así como lo lee!

Es preciso decirle que a veces le hace falta uno de estos ‘impermeables’ para no dejarse afectar por las malas temporadas que les producen los problemas. Es más, con él también podría hacerles frente a esas energías oscuras que desequilibran sus emociones.

La ‘simbología espiritual’ de la que aquí hablo tiene que ver con protegerse del ‘calor abrasador’ o de la ‘lluvia desmedida’ de los reveses diarios que lo atormentan. Insisto en decirle que no hablo de algo ‘meteorológico’, sino de blindarse del sufrimiento y de otras fuerzas que logran menoscabar su estado de ánimo.

Si va tras su meta y si mantiene intacta su fe, de vez en cuando, tendrá que empuñar firmemente este ‘paraguas espiritual’, ya que en los duros tiempos que les toca vivir, con críticas voraces y malintencionadas, deberá resguardarse de esas feas ráfagas.

La verdad es que la manera como tome las riendas de lo que le ocurre resultará más importante que el ‘peor pronóstico del tiempo’ que se le avecine.

También recuerde que más allá de la borrasca o del ‘sofoco’ que le genere esa ‘montaña’ de angustias que lo atosiguen, siempre será clave no dejarse doblegar.

Todos los días dedique cinco minutos para hablar con usted mismo y, de paso, para pedirle a Dios fortaleza y templanza para no dejarse abatir por las ‘inclemencias’ que le corresponda vivir.

Protéjase de los malos tiempos

Si usted así lo quiere, haga el siguiente ejercicio: abra la ‘sombrilla de su fe’ para protegerse de todas esas angustias que revolotean sobre sus hombros.

Si se sabe proteger de esas angustias, con el correr del tiempo, lo que hoy son tribulaciones, mañana serán días de calma.

Las cosas suceden cuando tienen que ocurrir, y en su caso no tiene por qué amargarse la vida de una manera inútil.

A los problemas hay que hacerles frente a medida que van apareciendo, no antes ni después.

Respóndase de manera creativa si tiene claro dónde está parado y qué será capaz de hacer de ahora en adelante.

Además, la Divina Providencia, como decían nuestras abuelas, le irá dando la debida solución a cada dificultad que se le presente. Verá que, poco a poco, todo se le arreglará.

Eso sí, de cada descalabro puede aprender la lección y crecer.

Segundo a segundo y en el momento que corresponda, usted irá abriendo la puerta de su futuro y dará los pasos que tenga que dar. Tenga en cuenta, claro está, que Dios y su propio corazón son los que le mostrarán el camino a seguir y le permitirán protegerse de los tiempos complicados.

REFLEXIONES CORTAS

Protéjase de los malos tiempos

* Estamos muy preocupados por contabilizar lo que nos falta y, en ese orden de ideas, poco nos importa ‘saborear’ los tesoros que Dios nos regala con cada amanecer. Tomemos conciencia de lo que tenemos y de lo que somos, entre otras cosas, para disfrutar lo que la vida nos obsequia.

* Mucha gente dice que, por más que eleva plegarias al cielo, jamás encuentra el ‘divino eco’. Sin embargo, debería saber que al orar, especialmente en momentos difíciles, Dios escucha sus problemas. Recuerde que, a su debido tiempo, Él le enviará su consuelo. ¡Jamás se canse de orar, pues su respuesta viene en camino!

* Dé las gracias por cada cosa que le corresponda asumir. No reniegue si las circunstancias lo ponen en determinado lugar; asuma una buena actitud y trate, en la medida de lo posible, de sacarle provecho a cada situación. La gratitud y la ‘buena vibra’ lo llevarán al lugar que anhela llegar.

EL CASO DE HOY

Protéjase de los malos tiempos

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com. En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Estoy frente a una difícil decisión que, sin lugar a dudas, le podría dar un giro sustancial a mi mundo. Eso me da mucho miedo. ¿Qué puedo hacer para no equivocarme? En su caso, ¿Qué hace usted cuando se enfrenta a la toma de esa decisión que puede ser definitivamente crucial? Me gustaría que me ayudara a responder ese interrogantes. Gracias por su atención”.

Respuesta: Es evidente su tensión ante ese paso que puede modificar su futuro. Obviamente, decidir trae consigo una gran incertidumbre, pues la determinación que tome lo llevará a correr algunos riesgos.

Aunque en su carta usted no me da mayores detalles de lo que se trata, será preciso visualizar posibles resultados y sopesar el impacto que todo esto le traerá; es decir, debe analizar los ‘pro’ y los ‘contra’ de la opción que asuma. Dicho de otra manera: analice las consecuencias que puede tener su decisión.

¿Qué hago yo en estos casos?

Suelo pedirle a Dios que me dé claridad y también me dejo llevar por mi intuición. Hablo de esa ‘voz interior’ que, en cierta medida, me permite confiar en las ‘corazonadas’ que el ‘día a día’ me plantea.

En su caso, creo que es claro que debe pedirle al Señor que le dé claridad para actuar.

Las propias Sagradas Escrituras dicen: “Si le falta sabiduría pídasela a Dios y Él se la otorgará. Jesús es generoso y le brinda todo con agrado” (Santiago 1:5).

La anterior cita bíblica es clave en este tiempo de desafío que vive.

Encomiéndese al Creador y pídale que le ilumine el trayecto que debe seguir. ¡Hágame caso! Póngase en manos de Él y tenga claro que cualquier camino que tome tendrá su Santa Bendición.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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