La cantante mexicana estuvo en Colombia en gira de promoción de su segundo álbum como solista. La pelirroja, exintegrante del grupo RBD, contó pormenores de este disco, sobre su próxima gira, de la actuación y de la conexión que siente con este país.

Publicado por: ERWIN DANIEL SARMIENTO/ COLPRENSA
Dulce María es como su nombre: guapa, angelical y con un ‘sabor’ único en sus letras. A territorio colombiano aterrizó 1086 días después desde su última visita en mayo de 2011, cuando era una ‘Extranjera’ (así tituló su primer álbum como solista). Ha crecido, no hay dudas. Sigue siendo pelirroja, menos ‘chava’ y ahora trae en sus manos un compacto: ‘Sin Fronteras’, su segunda producción discográfica en solitario, bajo el sello de Universal Music.
En cuatro días de promoción por Bogotá, el clima de la capital la apretó un poco. Aún así, ella seguía sonriente y dispuesta a un autógrafo, a una foto o a ofrecer una declaración. Lo primero que pide en su estadía es un vaso de café colombiano, “aunque sea de maquinita”. Del ‘aroma’ de este país se enamoró desde octubre de 2005, cuando llegó por primera vez de gira con el Tour Generación RBD. Fue aquí donde inició el fenómeno mundial.
Once temas integran su nuevo álbum, un poco inspiracional para ella y en el que fusiona el amor y el apoyo que ha recibido de varios países en sus 23 años de carrera.
Este álbum es la viva fe de que su talento no tiene fronteras. “Jamás me imaginé que mi música llegaría a países como Eslovenia, Rumania, Polonia, Israel, o inclusive Japón. Con este álbum entiendo que no importa de dónde seamos, la música nos une. Me encanta el disco: me hace reír, llorar, bailar, recordar y enfiestarme. Quiero que la gente se conecte con esas emociones.
En este nuevo álbum la mexicana trabajó con Naty Botero, de quien aseguró que “tiene un estilo diferente, bastante propio. Le pregunté por correo electrónico si quería participar en este disco y me dijo que sí. Fue un placer hacer música con ella y con Pambo, un par de íconos latinos”, dijo Dulce María.
Según la mexicana, el dejar la imagen de RBD le ha sido muy difícil. “Me cuesta que la gente no la deje ir porque ya han pasado más de cinco años (el último concierto del grupo fue en 2008). En ‘Rebelde’ salía y cantaba; aquí compongo mis temas, monto mis shows, busco mi vestuario, estoy involucrada en todo. Es una banderita que siempre voy a llevar con mucho orgullo, pero yo ya estoy en otra etapa de mi vida”. Dulce María es feliz en Colombia, principalmente con la gastronomía. “Desde que vine por primera vez me enamoré de todo. Me gusta su música, la comida, el guaro (risas), la gente y el rollo artesanal. Me encantan las arepitas, hay unas que son medio dulces…”.
¿Se va feliz de Colombia?
Más feliz que siempre. Es muy lindo volver a ver al ‘ejército’ –así llama a sus fans– y platicar con ellos. Los vi chiquiticos y ahora ya son grandes (risas), pero me consintieron mucho: me llenaron de girasoles, chocolates, me dieron un par de mochilas wayuu y hasta cajitas de aguardiente. Colombia es color, sabor y calidez.














