Cuando inició 2014, entre los planes de Elkin Ramírez no estaba celebrar los 30 años de su mayor proyecto artístico y de vida, Kraken. Quería iniciar una nueva gira internacional y realizar otro trabajo discográfico con canciones inéditas.

Publicado por: COLPRENSA
Pero sus miles de fanáticos, que pertenecen a varias generaciones, no se lo permitieron. Fueron ellos los que motivaron al artista para que festejara este logro como se debe, todo un hito para la historia del rock en Colombia.
La fecha oficial de inicio de labores de esta banda de hard rock progresivo fue el 18 de junio de 1984, por lo que, desde el día exacto que se cumplieron las tres décadas, Elkin y su banda iniciaron los festejos que culminarán el 18 de junio de 2015.
Una serie de conciertos junto a la Orquesta Filarmónica en distintos teatros del país, la grabación de un DVD en vivo con todo el poder de Kraken en escena y su publicación, fue el comienzo de este festejo que este fin de semana continúa con la presentación del libro: 'Kraken: 1984-2014'.
Se trata de una pieza de gran formato en el que se desarrolla la historia de la agrupación, con el contexto de lo que sucedía en el país y en el ámbito musical en cada uno de sus momentos, desde aquellos que brillan por el éxito, como el camino lleno de espinas que es hacer rock, con una propuesta honesta, en un país sin tradición en este género musical. “La historia del rock en Colombia y la historia de Colombia a través del rock”, afirmó Elkin Ramírez.
LA HISTORIA DE UN TITÁN
- ¿Cómo surgió la idea del libro?
No fue idea mía toda esta celebración. Para mí hubieran pasado desapercibidos porque para mí es más importante seguir haciendo cosas artísticamente, seguir creando, que pensar en hacerme un reconocimiento.
Todo esto nació de otras personas, como Felipe Muñoz, baterista de 'Tr3s de corazón' y fans de 'Kraken', quien junto a Rafael González y otras personas, fueron los gestores de este proyecto.
- ¿Cómo empezó este proceso?
Nos pusimos a la tarea de buscar el material idóneo para este libro. A través de un correo electrónico, logramos que muchos seguidores nos enviaran infinidad de artículos, piezas como discos, cassettes y fotografías relacionadas con Kraken.
- ¿Cómo ha sido la experiencia de revisar su propia historia?
No tiene ningún sentido quedarse en el pasado, pero con una mirada contemplativa y no de nostalgia, se va dando cuenta de las etapas por las que se ha pasado, desde la forma de vestir, las personas que estaban allí y con todos los músicos que han participado en el proyecto.
Ver esa secuencia de imágenes te demuestra que las modas existen, pero que además, son cíclicas, porque ahora veo a bandas que en escena, visten como yo lo hacía hace 20 años (risas).
Esto me ha servido para darme cuenta cómo siempre uno va buscando reinventarse, en el arte, la música, la manera de vestir, en todo. En los noventa quería separarme de todo lo que había hecho en los ochenta. Cuando llegó 2000 quería hacer lo mismo con los noventa, sin darme cuenta de que estaba regresando a las raíces de los ochenta, pero con el filtro del tiempo y la experiencia.
- ¿Y los fans?
Ha sido sorprendente porque he escuchado anécdotas e historias que jamás imaginé que pudieran pasar en torno a la banda, con amores y desamores, e incluso personas que decidieron hacer una agrupación motivados por la música en Colombia.
UN MOMENTO DE VALENTÍA
- Volvamos a los años ochenta, ¿Cómo fue hacer rock en medio de tanta violencia?
No era fácil cantar rock and roll mientras que las bombas explotaban, los crímenes eran el pan de cada día y la vida sencillamente no valía nada. Todo eso está documentado en el libro, porque no fuimos ajenos a los sucesos del país y del rock nacional, pero siempre entretejido con nuestra propia historia.
Muchos no recuerdan o no lo vivieron, pero en esos momentos estaban colocando bombas en edificios, debajo de un puente, en un centro comercial, y nosotros nos atrevíamos a realizar conciertos.
Lo interesante es que me di cuenta de que los roqueros fuimos los único que no nos vendimos. La salsa se vendió, los políticos, el vallenato, hasta los futbolistas se vendieron, pero los roqueros éramos quienes proponíamos algo diferente y éramos perseguidos por ello.
Como no estábamos con nadie, sentían que éramos una piedra en el zapato, pese a que nosotros ni hacíamos parte, pero tampoco los atacábamos, tan sólo era por mirar la vida de una manera diferente.
- ¿Un gran riesgo?
Fue un momento de gran valentía, no sólo de Kraken sino de todos los que hacíamos rock en ese momento, tan sólo armados con la música, enfrentando toda una maquinaria llena de maldad, de cocaína y heroína, armas, politiquería, mafia y corrupción.
- ¿Eso dificultaba aún más el hacer rock en Colombia?
Sí, en especial porque aquí existía mafia en todo, en especial en esa época, y por eso, luego de analizar toda esta historia, siento que el rock nacional no tenía un verdadero espacio en los años ochenta y noventa, fue precisamente por todo eso, su verdadero protagonismo vino después.
- ¿Muchos ataques?
Tanto por ese lado como por el lado de los grupos extremistas que siempre han existido en la sociedad. Nosotros recibimos amenaza de muerte por gente que sencillamente no le parecía que hiciéramos la música que nos gustaba. Soportamos muchas veces que nos lanzaran piedras al escenario e incluso se presentó un intento de quemarnos en el escenario, cuando nosotros apenas comenzábamos.
- ¿Sufrieron directamente la violencia que se vivía en aquel entonces?
Iniciando los noventa tuvimos un integrante que sufrió la violencia de ese momento. Su hermano fue secuestrado, pidieron rescate, lo pagaron y se lo devolvieron en bolsas completamente desmembrado, con la advertencia de que seguiría otro de los miembros de la familia, por lo que debieron salir del país.
- ¿En algún momento pensó en no seguir con Kraken en medio de ese panorama?
Nunca. Si se siente soledad, angustia como toda persona, pero cuando el arte es un proyecto de vida, uno es demasiado sensible a todos estos sucesos y a todas las presiones que se generan en el entorno del quehacer de la música.
- ¿Mucha presión por parte de esa industria?
En los ochenta y noventa sí, porque como era un comienzo, esa presión te hacía dudar, porque era siempre lo que estaban buscando, el tomar tu arte y hacer que tu hicieras lo que ellos querían que hicieras. Siempre te quieren condicionar.
- ¿Eso influyó en la desaparición de muchas de las bandas de aquel entonces?
Yo creo que sí. Muchas creyeron tocar el cielo con un contrato de un sello discográfico y desaparecieron, cuando realmente hubiéramos podido gestar un sólido movimiento rock, como sucedió en Chile, Argentina, México y España, donde hay muchos artistas y bandas que llevan décadas trabajando y lo siguen haciendo, pero yo miro hacia atrás y siento que me quedé solo.
DATO
A través de lafortalezadeltitan@gmail.com se pueden adquirir los álbumes, DVD y el libro conmemorativo.
















