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Sábado 18 de julio de 2026 - 01:00 AM

El idioma secreto del hogar

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Léxico familiar, novela de la escritora italiana Natalia Levi, conocida como Natalia Ginzburg, nos demuestra cómo las frases cotidianas, los apodos peculiares y las discusiones repetitivas de una casa tejen la identidad profunda de un clan, aun cuando se cumplen más de 60 años de su publicación.

Esta novela autobiográfica, ganadora del Premio Strega en 1963, cuenta la historia de su propia familia judía, los Levi, y su vida en Turín, desde los años treinta hasta los cincuenta, entrelazando de forma magistral la intimidad doméstica con el horror del fascismo italiano. El relato reconstruye un vocabulario único, afectivo y resalta con especial belleza la palabra «alquitranacia», esa hermosa invención de la familia para describir la compleja mezcla de melancolía y soledad que los embargaba. En medio de las tensiones, los personajes lanzan términos memorables que marcan al lector: tildan a alguien desatinado de «manirroto», desprecian la mala comida llamándola «bazofia», o despachan cualquier asunto inútil catalogándolo de «cataplasma».

El lenguaje funciona en esta obra como un verdadero código íntimo y secreto que se resiste con fuerza ante el violento mundo exterior. El drama histórico colectivo de la época se funde de manera perfecta con un retrato psicológico de sus singulares protagonistas. Ginzburg no relata el fascismo desde el frente de batalla tradicional, sino directamente desde lo cotidiano. Logra retratar el ascenso del opresivo régimen de Benito Mussolini usando la aparente sencillez del día a día y analiza el comportamiento humano tras el conflicto, recordando de forma lúcida que «la posguerra fue una época en que todos creían ser poetas y todos pensaban ser políticos».

Bajo la sombra constante de la persecución antisemita y el dolor del exilio, Ginzburg reflexiona sobre las decisiones políticas y humanas con enorme agudeza, advirtiendo que «los errores que se cometen por causa de la sagacidad echan raíces más fuertes que la irreflexión y la imprudencia».

Al final, una de las grandes escritoras del siglo XX y referente del movimiento feminista en Italia, nos enseña que la verdadera memoria histórica reside en las palabras exactas que compartimos con nuestros seres queridos. Cuando la historia se vuelve oscura, el refugio más tierno y salvador es siempre el idioma secreto de nuestro hogar. Un gran recordatorio de que el léxico sobrevive a las peores dictaduras.

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