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Sábado 18 de julio de 2026 - 01:00 AM

La Paz Total que nunca llegó

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Cuatro años después, el balance de lo que fue la principal bandera del gobierno de Gustavo Petro deja un sabor amargo. La Paz Total, presentada como la estrategia que devolvería la tranquilidad a los colombianos mediante el diálogo con los grupos armados, terminó muy lejos de cumplir ese propósito. Más allá de las buenas intenciones, los hechos muestran que la política no logró su principal objetivo: hacer de Colombia un país más seguro.

Mientras el Gobierno anunciaba mesas de diálogo y ceses al fuego, muchas regiones del país vivían una realidad completamente distinta. Los grupos armados no desaparecieron ni perdieron poder. Por el contrario, ampliaron su presencia en el territorio, fortalecieron sus estructuras y continuaron imponiendo el miedo en comunidades donde el Estado sigue llegando tarde o, sencillamente, no llega.

Las cifras reflejan esa realidad. Un análisis publicado hace unas semanas por el Centro de Paz y Seguridad de la Universidad Externado de Colombia proyecta que el cuatrienio de Gustavo Petro terminará con cerca de 54.866 homicidios, el acumulado más alto entre los tres gobiernos más recientes. Detrás de ese número hay miles de historias, familias destruidas y comunidades que siguieron aprendiendo a convivir con la violencia.

La situación de los líderes sociales tampoco mejoró. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), entre 2022 y 2025 fueron asesinados 410 líderes sociales, personas que dedicaban su vida a defender los derechos de sus comunidades. Lo más grave es que casi la mitad de los casos se concentró en Valle del Cauca, Cauca y Nariño, donde se evidenció que el conflicto nunca dejó de cobrar víctimas.

Las negociaciones avanzaron con más expectativas que resultados. Algunos procesos quedaron suspendidos, otros no llegaron a acuerdos concretos y varios de los grupos con los que se buscaba dialogar terminaron fortaleciendo su capacidad militar y territorial.

Aunque ningún gobierno puede resolver en un solo periodo un problema que Colombia ha enfrentado durante décadas, sí le corresponde mostrar avances. Y cuando, al finalizar cuatro años, los indicadores de violencia siguen siendo preocupantes, la presencia de los grupos armados es mayor y miles de colombianos continúan sintiendo miedo de vivir, trabajar o emprender en sus propios territorios, es inevitable preguntarse si la Paz Total terminó siendo más una aspiración que una realidad.

Ahora comienza un nuevo capítulo. El presidente electo ha anunciado un plan de choque para recuperar la seguridad y enfrentar con decisión a las estructuras criminales. Los colombianos esperamos que ese compromiso se traduzca en resultados concretos, porque no se trata de cifras, sino de la posibilidad de salir a la calle sin miedo, trabajar con tranquilidad, hacer empresa, vivir en el campo sin amenazas y construir un proyecto de vida en libertad.

Luego de cuatro años, Colombia comprobó que la paz no se alcanza únicamente sentando a los violentos en una mesa. Se construye cuando los ciudadanos vuelven a sentirse seguros. Ese será el verdadero reto del nuevo gobierno.

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