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Sábado 18 de julio de 2026 - 01:00 AM

La Procuraduría y el empréstito

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Hace algunas semanas escribí en este mismo espacio sobre el abuso de las recusaciones en el Concejo de Bucaramanga. Señalé que se habían convertido en un arma política para paralizar el debate y evitar el control que los concejales deben ejercer sobre la administración municipal. El empréstito por más de 500.000 millones de pesos fue uno de los casos más notorios pues hubo recusaciones múltiples, expedientes paralizados más de un mes. Allí, la Procuraduría tuvo que intervenir para desbloquear lo que debió ser un debate normal.

Pues bien, la Procuraduría volvió a aparecer esta semana, pero esta vez con un mensaje distinto. La administración municipal, a juicio del ente de control, parece no haber justificado de manera correcta las motivaciones del empréstito.

El informe de actuación preventiva publicado apenas en el mes de julio, detectó vacíos serios en la estructuración del proyecto. Entre otros, y uno que considero relevante, la Secretaría de Planeación no acreditó el concepto de conveniencia técnica y económica que exige el artículo 279 del Decreto Ley 1333 de 1986. Ese artículo, puntualmente, en su numeral 1, exige un estudio económico que demuestre la utilidad de las obras. Hagámoslo más sencillo, faltó el soporte técnico que justifica por qué este empréstito, en estas condiciones y para estas obras, es la mejor decisión para Bucaramanga.

La Procuraduría fue cuidadosa en aclarar que sus observaciones no anulan la aprobación del Concejo. El acuerdo sigue vigente. Pero los vacíos quedaron consignados en el documento, y eso no es un detalle menor cuando se habla de más de medio billón de pesos de deuda pública.

Lo que quedó en evidencia es que el proceso tuvo tropiezos en ambas orillas. Unos pusieron obstáculos políticos donde debía haber debate técnico mientras que la Procuraduría encontró que algunos requisitos procedimentales quedaron pendientes de acreditar formalmente. Lo cierto es que una ciudad que espera hace más de doce años sus grandes obras merece que todos los engranajes institucionales funcionen.

Nadie cuestiona la necesidad de las obras. Bucaramanga lo siente a diario en sus calles. Pero la urgencia no puede ser excusa para saltarse pasos. Los procesos protegen precisamente a quienes los impulsan, y un empréstito bien sustentado es más difícil de atacar que uno con vacíos técnicos.

El dinero es de los bumangueses y por eso quienes los administran y quienes los fiscalizan deben estar a la altura de esa responsabilidad.

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