Daniel Sancho, el español de 29 años que está en prisión en Tailandia por haber matado y desmembrado al médico colombiano Edwin Arrieta, no es un desconocido para la justicia española. El periodista Alfonso Egea ha revelado tres episodios graves de su pasado que muestran su personalidad conflictiva y violenta.

Publicado por: Resumen Agencias
Daniel Sancho, el joven español de 29 años que confesó haber matado y mutilado al médico colombiano Edwin Arrieta en la isla de Koh Phangan, en Tailandia, tiene un historial de agresiones, expulsiones y resistencia a la justicia en su país natal.
Según una investigación del periodista Alfonso Egea, Sancho protagonizó al menos tres episodios graves que revelan su personalidad conflictiva y violenta.

El primero ocurrió después del confinamiento por la pandemia de covid-19, cuando Sancho asistió a un concierto con unos amigos y tuvo un problema con los controladores del acceso al local. La situación requirió la presencia policial y Sancho acabó siendo denunciado por resistencia a la autoridad.
El segundo hecho fue más grave y tuvo lugar en la calle José Abascal de Madrid. Sancho, acompañado de una mujer, se coló en la cola para coger un taxi y fue increpado por otro ciudadano que le pidió que esperara como el resto. Según consta en la denuncia, la cosa acabó a puñetazos y con severas lesiones para el denunciante.

El tercer episodio fue su expulsión de un club privado donde se forman deportistas de élite. Al parecer, Sancho tuvo un problema con otro miembro del club e incluso hubo una especie de enfrentamiento entre padres. La expulsión afectó también a algunos amigos suyos.
Estos antecedentes podrían dar pistas sobre cómo reaccionó Sancho ante el momento de estrés que vivió en Tailandia, donde según su propia confesión mató a Arrieta con un cuchillo tras una discusión por dinero. El crimen ha conmocionado al mundo y ha dejado a la familia de Sancho en una situación difícil.

Su madre, Silvia Bronchalo, acude diariamente a visitar a su hijo a la prisión tailandesa donde espera el juicio. Su padre, el actor Rodolfo Sancho, todavía no ha podido viajar por problemas burocráticos y laborales. La familia ha expresado su dolor por el fallecimiento de Arrieta y ha pedido discreción a los medios de comunicación.
La policía tailandesa pide para Sancho la pena de muerte, la máxima condena que contempla la ley del país asiático. La familia de Arrieta, por su parte, ha pedido que el crimen no quede impune y que se haga justicia. También ha solicitado ayuda para repatriar el cuerpo del médico, que fue hallado en bolsas en diferentes lugares de la isla.














