El proyecto será desarrollado junto con el Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo (SEI, por sus siglas en inglés) y busca implementar la Evaluación Regional del Agua (ERA), una metodología que permitirá conocer con mayor detalle cuánta agua existe, cómo se utiliza, cuál es su calidad y cuáles son los riesgos que pueden afectar las fuentes hídricas.

Publicado por: Jorge Rios
La Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS) adelanta un proyecto de cooperación internacional que permitirá construir un modelo de análisis del recurso hídrico en los 74 municipios de su jurisdicción, en medio de los retos asociados al cambio climático, la presión sobre las fuentes hídricas y el aumento de la demanda de agua.
El proyecto será desarrollado con apoyo del Instituto de Ambiente de Estocolmo (SEI, por sus siglas en inglés) y busca implementar la Evaluación Regional del Agua (ERA), una metodología que permite conocer con mayor detalle cuánta agua existe, cómo se utiliza, cuál es su calidad y cuáles son los riesgos que pueden afectar las fuentes hídricas.
Según explicó Rodolfo Sánchez, profesional de la CAS, la iniciativa permitirá “aunar esfuerzos para realizar la evaluación regional del agua mediante la implementación de un modelo hidrológico y el desarrollo de herramientas digitales que faciliten el análisis integral del recurso hídrico”.
Los Estudios Regionales del Agua hacen parte de una estrategia que busca que las autoridades ambientales tengan información más detallada de sus territorios. Aunque desde 1998 el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) ha desarrollado la Evaluación Nacional del Agua, las corporaciones regionales tienen la responsabilidad de generar diagnósticos específicos sobre las condiciones de sus áreas de influencia.

En Santander, la herramienta abarcará los 74 municipios que hacen parte de la jurisdicción de la CAS y permitirá analizar las 13 subzonas hidrográficas y sus niveles subsiguientes.
“Los estudios son herramientas técnicas para evaluar el estado de la oferta, la demanda, la calidad y los riesgos asociados del recurso hídrico en cada subzona”, explicó Sánchez.
La información que se genere permitirá establecer metodologías para la planificación, conservación y protección del agua, además de fortalecer la toma de decisiones frente a escenarios futuros relacionados con la variabilidad climática, el crecimiento poblacional y las transformaciones del territorio.
El convenio contempla también la construcción de un modelo integral del sistema hídrico y el desarrollo de una plataforma digital denominada ERA-Tool, una herramienta que permitirá consultar y visualizar la información obtenida por los equipos técnicos y demás actores vinculados con la gestión ambiental.
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Para la CAS, esta estrategia será un insumo clave para fortalecer la seguridad hídrica en su jurisdicción y mejorar la capacidad de respuesta frente a los desafíos que enfrentan las fuentes de agua.

Una apuesta internacional que ya tiene otro capítulo en Santander
Este no es el primer acuerdo de cooperación internacional que adelanta la CAS para fortalecer la gestión del agua en el territorio. Desde 2019, la autoridad ambiental trabaja junto con la Autoridad Holandesa del Agua en el proyecto InspirAgua, una iniciativa enfocada, entre otros frentes, en la protección y monitoreo participativo de la quebrada Curití, una fuente hídrica estratégica de la provincia Guanentá.
El propósito de este convenio ha sido involucrar a las comunidades en el seguimiento y cuidado de la microcuenca, mediante una red de monitoreo participativo en la que participan instituciones educativas, juntas de acción comunal, empresas y otros actores sociales de Curití y San Gil.
A través de este proceso, la microcuenca cuenta con una red de monitoreo participativo con cerca de diez puntos definidos, en los que se analizan variables como turbiedad y otros indicadores físico-químicos del agua.














