Con microscopios y equipos de laboratorio, estudiantes del Colegio Integrado Eduardo Camacho Gamba de Curití empezarán a estudiar la vida microscópica de la quebrada Curití, una fuente hídrica estratégica para Guanentá y San Gil. El proyecto Inspiragua busca convertir a la comunidad en aliada del monitoreo ambiental y la protección del agua.

Publicado por: Jorge Rios
La entrega de equipos especializados al Colegio Integrado Eduardo Camacho Gamba de Curití marcó un nuevo avance dentro del proyecto Inspiragua, una iniciativa que desde hace tres años busca involucrar a las comunidades en el monitoreo y la protección de la quebrada Curití, una de las fuentes hídricas más importantes de la provincia de Guanentá.
Microscopios, cámaras digitales para microscopía, estereomicroscopios con sistema óptico y materiales de laboratorio fueron entregados por la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS) para fortalecer el trabajo que vienen desarrollando estudiantes y docentes alrededor del seguimiento de las características de esta fuente hídrica.
Hasta ahora, los jóvenes participaban en la medición de variables físico-químicas, como la turbiedad y otros indicadores de calidad del agua. Con la nueva dotación podrán dar un paso más allá y comenzar a estudiar la fauna microscópica presente en la microcuenca, una herramienta clave para evaluar el estado de salud de los ecosistemas acuáticos mediante estudios hidrobiológicos.
De medir el agua a estudiar la vida que alberga
Según explicó Rodolfo Sánchez, profesional especializado de la CAS, este fortalecimiento hace parte de un proceso que comenzó en 2023, cuando se consolidó una red de monitoreo participativo en diferentes sectores de la quebrada Curití.

La información recolectada por los estudiantes no solo tendrá valor pedagógico dentro de las aulas, sino que también permitirá complementar los análisis técnicos que realiza la autoridad ambiental.
La presencia o ausencia de determinados organismos microscópicos es considerada por los expertos como un indicador natural de la calidad del agua, razón por la cual los análisis hidrobiológicos aportarán una visión más completa sobre las condiciones ambientales de la quebrada.
Los primeros resultados del monitoreo
Actualmente, el proyecto cuenta con varios puntos de seguimiento distribuidos entre Curití y San Gil, donde participan instituciones educativas, juntas de acción comunal, empresas privadas y otros actores comunitarios.

Cada grupo realiza periódicamente la toma de muestras y el registro de información, que posteriormente es cargada a las plataformas de análisis de la CAS.
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De acuerdo con Sánchez, los datos recopilados durante los últimos meses ya han permitido identificar variaciones en algunos de los indicadores físico-químicos monitoreados. Aunque todavía no existe una conclusión definitiva sobre las causas de estos cambios, los profesionales de la corporación adelantan estudios para determinar qué factores podrían estar influyendo en los resultados.
Uno de los desafíos actuales consiste en lograr que todas las mediciones se realicen en períodos similares de tiempo, de manera que la información obtenida en cada punto pueda compararse con mayor precisión.
Una apuesta por la gobernanza del agua
Inspiragua nació a partir de una alianza entre la CAS y las Autoridades Holandesas del Agua con el propósito de fortalecer la participación ciudadana en la gestión de los recursos hídricos.

La quebrada Curití fue escogida como una de las cuencas piloto debido a su importancia estratégica para la región. Sus aguas desembocan en el río Fonce y son utilizadas para el abastecimiento humano en San Gil y para diversas actividades productivas en ambos municipios.
La iniciativa busca que las comunidades no solo participen en la recolección de información, sino que también se conviertan en actores activos en la toma de decisiones relacionadas con la protección y conservación del recurso hídrico.
El futuro después de 2026
La fase actual del proyecto se encuentra próxima a finalizar, por lo que las entidades participantes estudian la posibilidad de dar continuidad al proceso durante los próximos años.
La propuesta para una nueva etapa contempla mantener el monitoreo participativo que ya está en marcha e incorporar nuevas líneas de trabajo enfocadas en el mejoramiento de las aguas residuales que llegan a la microcuenca.
De concretarse esta continuidad, el proyecto pasaría de una fase centrada en la observación y recopilación de datos a una orientada hacia la implementación de soluciones que contribuyan a mejorar la calidad del agua y garantizar la sostenibilidad de la quebrada Curití en los próximos años.















