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Lunes 09 de enero de 2012 - 12:00 AM

Compañeros o vecinos morbosos: ¡A metros!

Si alguna vez ha sido protagonista de esa escena, entenderá lo incómodo que resulta que alguien frente a usted viva desnudándolo con la mirada o enviando comentarios subidos de tono y bastante morbosos.

Compañeros o vecinos morbosos: ¡A metros!
Compañeros o vecinos morbosos: ¡A metros!

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Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

No solo se sonroja sino que se llena de ira, pues le parece bastante atrevida esa persona.

Y es probable que la primera vez lo sepa manejar, que se retire y frene la situación, pero si se da de manera repetitiva debe ponerle un pare a la persona y hacerse respetar.

Por supuesto no será lo mismo que sea morboso con usted un compañero de trabajo a un vecino. Podrá evadir al vecino las veces que quiera, pero no al compañero que tiene que ver todos los días, y que incluso puede acabar con su concentración.

Vanguardia Liberal presenta los puntos de vista de expertos para que salga bien librado de esas molestas situaciones y aburridos comentarios.

¿Por qué hay hombres que suelen ser así de morbosos?

Es probable que usted se haya hecho esa pregunta cuantas veces le hayan hecho comentarios morbosos.

La respuesta, según la psicóloga social Yolanda Hernández, se debe a “comportamientos que se van desarrollando a partir de una sexualidad inadecuada que viene posiblemente desde la adolescencia, porque no encontraron una persona adecuada que les guiara, les aclarara o les orientara en la educación sexual”.

Eso hace, según la profesional, que en la etapa adulta sientan libertad de enfocar el sexo hacia lo desagradable, malicioso, perturbador o morboso.

“Estas personas distorsionan la sexualidad sana por el sexo mal intencionado. Es importante autoevaluarse para darse cuenta en qué momento se pasan los límites y pedir ayuda profesional sobre el tema, cuando la morbosidad hace parte de la cotidianidad”, enfatizó Hernández. 

Señales que evidencian un total irrespeto

1 Se pasa de límites cuando  el observador  repite la actitud, acosando a la persona continuamente.

2 Cuando además de la mirada acude a comentarios morbosos y mal  intencionados. Puede usar  mensajes  libidinosos, en estos casos es preciso acudir a alguna medida de protección antes mencionada.

3 No se puede olvidar que ellos abusan en la medida que usted lo permita; por lo tanto hay que sentar precedentes, para evitar que reincidan estas situaciones molestas que podrían afectar psicológicamente a la persona observada.

¿Hay mujeres morbosas?

Que un hombre se sienta desnudo frente a una mujer, por sus continuas miradas y piropos, puede ser el extremo. Así debe ser la intencionalidad con que se emiten los mensajes, que más de uno se sonroja o sale despavorido. Hay quienes admiten que eso se da si al hombre no le agrada en lo más mínimo la mujer.
Pero no solo hay hombres morbosos. “Por naturaleza somos seres sexuados, luego asumir una sexualidad sana contribuye a una buena calidad de vida”, dijo la psicóloga Yolanda Hernández, por lo que esos comportamientos libidinosos no solo competen a los hombres, tampoco a un estrato o nivel cultural. Sólo influye el proceso de formación y percepción del individuo, sea hombre o mujer.

VOZ DEL EXPERTO

Paola Marcela Rodríguez Rojas
Psicóloga social
Ese tipo de situaciones incómodas pueden manejarse de varias formas, la primera, ignorando o siendo indiferentes, pues así la persona tendrá que buscar a otra que sí le preste atención; pero si persiste se debe hablar con la persona, como parte del conducto regular. Si no sirve de nada hablar con ella, lo mejor es hablar con un superior para que éste tome la decisión de reunirlo o enviarle un memorando porque existe una ley de acoso laboral. Finalmente, aunque es vergonzoso, debe ponerse en conocimiento de los demás compañeros.

Lo importante es no ser insinuantes con las miradas coquetas, guiñando el ojo, con palabras que no deben emplearse con los compañeros de trabajo, pues de ser así, se está dando pie para que otra persona se sobrepase con nosotros.

En el empleo se deben llamar a los compañeros por el nombre, sin decir que debemos ser parcos o poco amables. Se puede sonreír, contar un chiste no salido de tono y pasarla bien.

Cuando nos expongamos a ese tipo de comentarios debemos tener claro que no podemos darle trascendencia cuando provienen de una persona que no nos interesa, o que es poco madura emocionalmente. Si  es de esas personas que todo el tiempo se lo pasa en las mismas con varias personas, o cuando ese comportamiento no pasa de miradas o comentarios que no hieren nuestra dignidad, es mejor dejarlo ahí.

Preguntas y respuestas

Yolanda Hernández  Rodríguez
Psicóloga social / yoher99@yahoo.com.mx
¿Cómo manejar ese tipo de situaciones incómodas, esas miradas que desvisten o la echada de perros que molesta?

Las miradas que incomodan tienen que ver con un sentimiento de desnudez que se trasmite y esto es lo que choca; es como si quisieran  invadir un espacio de nuestra intimidad.

La observación fija y mal intencionada genera malestar en la persona que la percibe; por ello, lo aconsejable es procurar ignorar o evadir ese tipo de miradas; también se puede asumir una actitud de indiferencia, ya que causaría menos impacto en el personaje que lo hace, pues su intencionalidad es hacer notar sus deseos sexuales e inquietar a la persona que observa.  

Hay que tener presente que esas miradas libidinosas hacen parte de los indicadores de la personalidad del ser humano.

¿Cómo saber si estamos dando pie para ese tipo de comentarios o insinuaciones?

En primer lugar la mujer debe reconocer  si su forma de vestir es muy llamativa y si le gusta mostrar su cuerpo de manera exagerada; si llama demasiado la atención, seguramente tendrá que revisar qué pasa en su apariencia física.

Por otro lado, el lenguaje corporal y gestual transmite intencionalidades. Recordemos  que todas las personas  proyectamos una imagen de nuestro “yo” y en ocasiones sobran las palabras, porque con nuestros movimientos y miradas fijas e insinuantes, se puede facilitar espacios o comentarios que incomoden.

¿Cuándo no debemos darle trascendencia a esos comentarios o miradas y cuándo sí es necesario ponerles freno?

Se debe ignorar este tipo de miradas o comentarios cuando son ocasionales; pero si ocurre con frecuencia, por ejemplo con un  compañero de trabajo, un vecino, un amigo, alguien cercano, lo mejor es abordar a la persona de manera respetuosa y manifestarle la molestia en sus comentarios, para que en adelante tenga cuidado y evite generar  situaciones  de malestar.  

La verdad, pienso que cabe el dicho de “Más vale un rato colorado que cien descoloridos”. Ahora, si el problema persiste de manera  grave, se podría llegar a la instancia de informar o denunciar al jefe, si es compañero de trabajo y si es vecino a la autoridad competente. “Todo tiene un límite”. Todos los seres humanos merecemos respeto y consideración.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

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