Este momento resulta determinante: es la oportunidad para unirnos como sociedad.

Publicado por: Redacción Galería
El caso de la señora que lanzó huevos a un mariachi, así como los actos de racismo que no se ven solo en Estados Unidos sino también en nuestro país (la discriminación hacia las mujeres indígenas, por ejemplo) dan muestra de lo que podríamos estar viviendo como sociedad.
“No hay duda de que antes de que llegara la pandemia ya teníamos estos problemas, pero el hecho de tener que lidiar también con el virus exacerba los actos de intolerancia y nos da una sensación de caos que agudiza los sentimientos de angustia en la sociedad”, explica el sociólogo Camilo Cifuentes.
Es por eso que, en estos momentos, es necesario estar unidos como comunidad para afrontar las necesidades que muchos de nuestros vecinos están padeciendo: casos de violencia contra la mujer, discriminación por etnia, orientación sexual y diversidad de género, maltrato animal, actos de intolerancia contra el personal de la salud y contra quienes, como en el caso del mariachi, buscan tanto alegrarnos la vida como lograr su sustento.
Sin embargo, también es verdad que usted puede estar estresado y cansado ante la incertidumbre que parece reinar en estos momentos, pero que, si observa detenidamente, puede paliarse si trabajamos todos unidos para que así suceda.
Andrés F. Parra., Profesor Asistente Departamento de Ciencia Política de la Universidad de los Andes, explica que la solidaridad, en términos generales, “existe porque los seres humanos somos interdependientes. Si yo hago un recuento de mi vida o de mis actividades diarias, me voy a dar cuenta de que todas ellas se desarrollan en relaciones con los demás. Esta interdependencia implica que yo existo gracias a los otros y también que ellos existen gracias a mí. Y dado que somos interdependientes, hay problemas y desafíos en la sociedad que nos afectan en esa interdependencia. La solidaridad es entonces la respuesta que damos como sociedad a ese tipo de problemas que nos conciernen a todos y a cada uno al mismo tiempo”.
Así mismo, el experto explica que, en esta época “la respuesta a un problema que nos afecta en nuestra interdependencia, debe ser una respuesta solidaria, o sea, una respuesta que parte del hecho de que yo no existo sin los otros. El confinamiento o las medidas de seguridad como el tapabocas son parte de esa respuesta solidaria, pues yo evito contagiarme no solo pensando en mí, sino pensando en las personas que yo pueda contagiar posteriormente, teniendo en cuenta a los más vulnerables”.
El experto afirma que “sin embargo, hay que agregar dos cosas más a esta cuestión. La primera es que no hay que confundir solidaridad con caridad. Debido a las desigualdades sociales que reinan en nuestro país, la salida del gobierno de Duque ha sido únicamente apelar al buen corazón de los ciudadanos pudientes. Esto no está mal, pues todos debemos ponernos, por decirlo así, en modo ayuda. Pero claramente es insuficiente, pues la respuesta solidaria ante un problema es una respuesta colectiva, que hacemos como sociedad y no una respuesta de individuos aislados. Esto significa que la ayuda a los sectores más vulnerables y pobres de la sociedad debe ser institucional, debe ser una política social agresiva, permanente y no solo la caridad circunstancial.
Finalmente, el experto asegura que “la pandemia ha puesto de manifiesto, no solo en Colombia, que a pesar de que el virus no distingue clase, género o raza, las desigualdades sociales sí hacen que las personas más afectadas sean las que sufren opresión de clase, género o raza. Por eso, para salir de la pandemia y para el tiempo posterior a ella, deben exigirse instituciones solidarias que reconocen que el otro es la condición esencial de mi existencia. Estas instituciones solidarias son, por ejemplo, un sistema público de salud que supere el modelo de ganancias de la ley 100 o medidas de redistribución efectiva de la riqueza, entre otras”.














