Que si en realidad no sirven hasta que reemplazan una comida: se tejen muchos mitos acerca de los suplementos alimenticios y ahora que es posible que algunas personas quizá los requieran, es hora de conocer la verdad sobre ellos.

Publicado por: Redacción Galería
Durante décadas, los suplementos de vitaminas y minerales han tenido un halo de misterio en el área de la salud.
Muchas personas creen que ayudan a reducir sus probabilidades de contraer un resfriado o gripe mientras les ayudan a funcionar en un mundo agitado.
Por eso, no es de extrañar que la industria de los suplementos esté en auge.
El zinc promete limitar los resfriados; la vitamina D fortalece los huesos y aumenta la inmunidad; y las vitaminas B prometen ayudar a combatir los efectos del estrés.
Pero, ¿cuál es la verdad y qué es solo publicidad?
Conocer la diferencia entre ciencia y ficción cuando se trata de suplementos puede ser un desafío.
Hay poca supervisión, mucha desinformación y demasiada controversia.
Es por eso que si está pensando en tomar suplementos es importante que tenga en cuenta cuáles son las verdades que descartan los mitos alrededor de los suplementos alimenticios.

¿Puede reemplazar una comida?
Mito: tomar un suplemento alimenticio en la mañana, por ejemplo, puede reemplazar el desayuno.
Verdad: Los expertos de la Clínica Mayo señalan que los suplementos alimenticios están destinados a complementar una dieta saludable, no a reemplazarla. En ciertos casos, sin embargo, los alimentos enriquecidos y los suplementos dietéticos pueden ser útiles para proporcionar uno o más nutrientes. Por ejemplo, se aconseja a las mujeres que están embarazadas o que esperan concebir que tomen vitaminas prenatales que contienen ácido fólico.
Eso sí, no reemplazan ninguna comida.

¿Todos son 100% seguros?
Mito: Todos los suplementos son seguros porque son naturales.
Verdad: la nutricionista Fabiana Plata explica que cualquier cosa que tenga el potencial de curar también tiene el potencial de ser dañino.
Aunque los nutrientes provienen de la naturaleza, cuando los fabricantes los procesan en forma de píldora, se vuelven antinaturales.
Es más, lo natural no significa necesariamente seguro o efectivo.
Después de todo, el arsénico es natural pero es también un carcinógeno eficaz (causante de cáncer), por lo que no es seguro consumirlo.

¿Ninguno hace daño al organismo?
Mito: No se puede sufrir una sobredosis de vitaminas.
Verdad: si toma vitaminas y minerales mientras consume una dieta mejorada de cereales fortificados y barras deportivas (que a menudo contienen el 100 por ciento o más de la cantidad diaria recomendada de ciertas vitaminas y minerales), podría estar a punto de llevar al límite a su organismo, explica la nutricionista Fabiana Plata.
Incluso podría dañar órganos vitales en el proceso.
Demasiada vitamina A puede afectar su hígado y, en las personas embarazadas, puede provocar defectos de nacimiento en sus bebés; el exceso de vitamina B6 puede dañar los nervios; y demasiada vitamina C puede convertir el famoso antioxidante en un pro-oxidante (que daña las células del cuerpo), sin mencionar la diarrea.

¿Son para quienes no se alimentan bien?
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Mito: el uso de suplementos es para personas que no se alimentan bien y que lo usan para justificar una mala alimentación, o bien, quienes no tienen hábitos de vida saludable.
Verdad: La Alianza Latinoamericana de Nutrición Responsable explica que está demostrado que en Latinoamérica el perfil promedio de las personas que consumen suplementos alimenticios es el de aquellas que se preocupan por su salud y su nutrición, que tienen hábitos saludables y visitan al médico y/o nutricionista de manera periódica. Ingerirlos, se convierte en un hábito más de vida saludable.

¿Los recomiendan en el gimnasio?
Mito: Los suplementos son provistos por entrenadores físicos en gimnasios, debido a que se usan principalmente por personas que consumen proteína para aumentar su masa muscular.
Verdad: el perfil del consumidor en países clave de América Latina ha demostrado que los usuarios consumen suplementos alimenticios basados principalmente en recomendaciones de profesionales de la salud. Si bien en la práctica del ejercicio pueden promoverse, encuentran han demostrado que el promedio de los consumidores visita al médico y nutricionista de manera regular y mantiene hábitos saludables. Según la Alianza Latinoamericana de Nutrición Responsable, la recomendación de consumo de suplementos proviene en un 48% de profesionales de la salud.

¿Su comercialización es dudosa?
Mito: se tiene la impresión de que los suplementos alimenticios se adquieren en establecimientos o con proveedores cuya reputación no es confiable.
Verdad: los suplementos alimenticios son productos legítimamente respaldados por evidencia científica y cumplen con estándares de calidad y seguridad, así como las normativas y regulaciones del lugar donde se comercializan.
Actualmente, se pueden obtener mediante diferentes canales válidos y legales como farmacias, tiendas especializadas, supermercados y mediante venta directa de las empresas que así los comercializan, según la Alianza Latinoamericana de Nutrición Responsable.

¿No son necesarios?
Mito: Los suplementos nunca son necesarios.
Verdad: Los suplementos dietéticos pueden ser beneficiosos para ciertas poblaciones y ayudar a controlar diversas afecciones.
La nutricionista Fabiana Plata señala que una dieta restringida en calorías que puede beneficiarse de un multivitamínico mineral, alguien que sea alérgico a la leche que pueda beneficiarse del calcio y la vitamina D, un vegano que puede beneficiarse de la vitamina B12 y las personas embarazadas se benefician de tomar ácido fólico.
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¿Se pueden tomar con otros medicamentos?
Mito: Los suplementos no interactúan con los medicamentos.
Verdad: la nutricionista Fabiana Plata explica que ciertos suplementos, incluida la vitamina K (que ayuda a la coagulación de la sangre), el zinc (que algunas personas creen que aumenta la inmunidad) y los omega-3 (que diluyen la sangre), pueden interactuar con los medicamentos recetados y de venta libre.
Ya sea que esté tomando una aspirina diaria para protegerse contra una enfermedad cardíaca o esté tomando un antibiótico para una infección bacteriana, los suplementos que está tomando podrían interferir o mejorar los efectos de sus medicamentos.
Siempre debe compartir con su médico la lista de los suplementos que esté tomando actualmente para ayudar a evitar estas interacciones negativas.













