martes 05 de julio de 2022 - 12:00 AM

Deserción escolar: desafío de la educación en Colombia

La falta de oportunidades puede afectar la motivación que los jóvenes y niños tienen en la educación, lo que puede influir en que opten por abandonar los estudios para dedicarse a trabajos no cualificados desde temprana edad.

Históricamente, las brechas en a educación en Colombia han estado especialmente marcadas por las diferencias entre dos opuestos: educación público vs privado y la educación en zonas rurales o urbanas. La crisis causada por el COVID-19 no solo puso en evidencia estas brechas, sino que las agudizó y uno de los desafíos importantes de la educación es la deserción escolar, así lo indica United Way Colombia (UWC).

La reapertura de los colegios tuvo un ritmo diferente en el ámbito público y en el privado. Existe una brecha entre los recursos y capacidades de estos dos, lo cual lleva a una mayor facilidad para gestionar los cambios de infraestructura y los protocolos necesarios desde el sector privado.

Muchas de las instituciones educativas de carácter privado contaban con recursos para implementar modelos mixtos en donde una parte de los alumnos estudian desde casa, mientras que otros lo hacen en el aula de manera simultánea. Sin embargo, esa modalidad no fue tan fácil de implementar en el sector público, que presenta enormes rezagos en la apropiación de herramientas tecnológicas para favorecer los aprendizajes de los estudiantes, y que requirió de grandes inversiones para asegurar el distanciamiento social y reducir el aforo al 35% de la capacidad instalada del aula.

Mientras que algunos estudiantes de los colegios ubicados en las grandes ciudades pudieron continuar con su proceso de aprendizaje mediante plataformas virtuales, la mayoría de los alumnos en zonas rurales o en hogares con bajo acceso a conectividad experimentaron marcadas interrupciones en sus procesos educativos. La capacidad que tuvieron las diferentes instituciones educativas para afrontar los desafíos ocasionados por la pandemia es desigual, pues depende de los recursos con los que cuentan en cuanto a infraestructura, personal, capacidad de inversión, y conectividad, entre otros.

En Colombia este panorama sigue siendo preocupante, el informe de pobreza multidimensional publicado por el DANE, releva que el indicador de inasistencia escolar registró un incremento de 13,7 puntos porcentuales a nivel nacional, pasando de 2,7% en 2019 a 16.4% en 2020. En las zonas rurales el incremento fue de 25,5 puntos porcentuales.

“Para sumarle al contexto complejo, están la falta de oportunidades, de herramientas tecnológicas y de habilidades socioemocionales que pueden afectar la motivación de los niños y jóvenes en la educación. Esto puede influir en que opten por abandonar los estudios para dedicarse a trabajos no cualificados desde temprana edad”, explicó Cristina Gutiérrez de Piñeres, directora de United Way Colombia.

Asimismo, Gutiérrez de Piñeres, señaló que las instituciones educativas y las secretarías de educación tienen que identificar los casos de deserción. Es decir, no solo hacer la medición numérica de cuántos niños desertan, sino identificar exactamente quién es cada uno, de manera que pueda hacerse un seguimiento personalizado en el que se procure identificar las causas de la deserción del estudiante y su desvinculación al sistema educativo.

Un estudio sobre “Causales de deserción” del 2019 realizado por la Fundación United Way y la Universidad de los Andes se encontró que se dividen en tres categorías: condiciones familiares, condiciones individuales y características institucionales.

Entre las que más se destacan de las condiciones individuales se encuentran: ingreso tardío a la educación, pérdida de cursos, paso de la primaria a la secundaria y bajas expectativas de formación postsecundaria. En cuanto a las condiciones institucionales se evidencian la distancia, infraestructura, calidad del cuerpo docente, falta de grado 11, articulación con la educación superior, falta de jornada única y discontinuidad en la oferta de cursos.

También se encuentran las condiciones familiares, dentro de las cuales se resaltan: nivel educativo de los padres y problemas económicos en el hogar que en muchas ocasiones termina generando el trabajo infantil.

“En la medida en que la reactivación de las actividades escolares se realice con buenas condiciones institucionales y ayude a mitigar las posibles causas de deserción asociadas a los factores individuales enlistados, esta reactivación debería disminuir la deserción escolar”, aseveró Cristina Gutiérrez de Piñeres.

También advirtió que existen otras causales como la inseguridad de las zonas donde se ubican las instituciones educativas, generando problemas de convivencia entre los estudiantes, haciéndolos sentir inseguros; falta de gusto e interés, asociado a la falta de aplicabilidad de los contenidos del aula a la vida real; y las históricas dificultades académicas, como resultado a la falta de comprensión por parte de los alumnos de los contenidos o metodologías de enseñanza y evaluación.

Para, Gutiérrez de Piñeres, un niño es una semilla y de nosotros depende que crezcan y den los mejores frutos, hay una responsabilidad que como sociedad debemos afrontar y es trabajar en pro del desarrollo y la permanencia de las niñas, niños y jóvenes en la educación. Desde de la Fundación United Way se realiza un trabajo integrado con todos los actores involucrados en el proceso de su educación que permita crear herramientas para la continuidad escolar.

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