Las Santandereanas
Martes 27 de enero de 2026 - 06:35 AM

Melanie Gallego: la armadora que organiza el sueño colombiano

Melanie Gallego Uribe fue titular, ganó bronce y fue elegida Mejor Armadora en los Juegos Bolivarianos 2025, representando a Colombia. Su nombre hoy es sinónimo de precisión y liderazgo en el nuevo impulso del voleibol femenino nacional.

Melanie Gallego es una joven santandereana que ve en el deporte, la academia y el servicio formas de desarrollar su proyecto de vida. / Juan Ortega
Melanie Gallego es una joven santandereana que ve en el deporte, la academia y el servicio formas de desarrollar su proyecto de vida. / Juan Ortega

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Cuando vio su nombre en la lista de convocadas, Melanie Gallego Uribe tuvo que leer dos veces. Eran doce cupos. Y uno era suyo. Lo primero que hizo fue llamar a su mamá y compartir la noticia que llenó de alegría a una familia que ha apoyado a una joven deportista y soñadora. Esa noche entendió que los viajes, los entrenamientos e incluso las dudas valieron la pena: estaba convocada a la Selección Colombia de voleibol para los Juegos Bolivarianos 2025.

Había llegado a esa lista después de un torneo nacional de 2024. Venía de ser elegida Mejor Armadora y sabía que de esos campeonatos suelen salir convocatorias, pero aun así la noticia la tomó por sorpresa. Melanie recuerda que había recibido una señal que pasó desapercibida en el momento. Semanas antes, durante los Juegos Universitarios ASCUN, uno de los técnicos de la selección notó su destreza en el deporte y le sugirió que se preparara. Días después, cuando se publicó el listado oficial, confirmó que viajaría con el equipo.

Luego vino la concentración y el reto más difícil: ganarse el puesto de titular. En su posición solo llevan dos jugadoras. Entrenaban todos los días, dos veces al día. El estilo de juego era distinto y la presión constante. Lo logró. Fue titular. Y volvió a subir al podio con Colombia. Lea también: Claudia Díaz, la líder de un hogar construido con berraquera y corazón

Hoy, cuando entrena en el Coliseo de Las Pachas, en Bucaramanga, Melanie sigue entrenando para no desviar su objetivo. Es la armadora del equipo, la que organiza el juego, la que hace brillar a las demás. Cada semana llega convencida de que el esfuerzo la seguirá llevando lejos.

“Soy una mujer disciplinada, responsable y muy perseverante”, se describe. “Siempre he tratado de ser la primera, de ser la mejor en lo que hago”. A sus 19 años ya integra la Selección Colombia y está a punto de iniciar estudios en Química Industrial. En su vida, el deporte y el estudio no compiten: se complementan.

Sus padres coinciden. Liliana Uribe y Juan Gallego han seguido su ritmo, celebrado sus triunfos y acompañado sus frustraciones. “Es muy responsable y comprometida. Siempre ha tenido metas fijas, objetivos claros, y eso es lo que hoy la tiene en este proceso y en este nivel”, asegura su madre.

Mientras estudió Regencia en farmacia en la Universidad Industrial de Santander, fue capitana al equipo de voleibol piso. Su consagración llegó en los Juegos Bolivarianos 2025, donde representó a Colombia, alcanzó el bronce y fue distinguida como la Mejor Armadora del torneo, tras enfrentar en la final a selecciones de Perú, Bolivia y Venezuela.

Melanie Gallego fue llamada a la Selección Colombia y desde entonces no ha dejado de demostrar que el talento santandereano también juega voleibol. / Suministrada
Melanie Gallego fue llamada a la Selección Colombia y desde entonces no ha dejado de demostrar que el talento santandereano también juega voleibol. / Suministrada

Una armadora de oro en formación

En 2023 ganó su primera medalla nacional: bronce. En 2024 fue campeona y recibió su primer premio como Mejor Armadora. En 2025, ya de regreso con Santander, volvió a ganar bronce y repitió el reconocimiento individual.

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Para Julián Mauricio Meneses, entrenador de Melanie Gallego, su crecimiento también es reflejo de un buen momento del voleibol femenino en el país. “A nivel regional y nacional el voleibol ha tomado mucha fuerza, especialmente el femenino. Hoy muchas jugadoras están siendo llevadas a ligas del exterior porque el nivel ha subido gracias al trabajo de los clubes en Colombia”, explica. A esto se suma el papel de los torneos universitarios como Ascun, que se han convertido en una base importante para nutrir las selecciones nacionales. Le contamos: María Sonia Casadiego: danza que nace del territorio

Sus inicios en la cancha

A los nueve años se inició en el voleibol, mientras estudiaba en la Institución Educativa Gabriela Mistral de Bucaramanga, después de intentar primero con el baloncesto. El deporte ya estaba en su familia: una tía jugó voleibol, una prima integró la Selección Santander y otros parientes practicaron fútbol, boxeo o tenis. Pero nadie había llegado antes a la selección nacional. Melanie siente que abrió una huella nueva.

Entró a su primer club por recomendación de su prima y allí llegó el primer giro: no sería atacante, sino armadora. Al comienzo no le gustó. “Es una posición infravalorada”, dice. El público aplaude a quien remata, no a quien construye la jugada. Con el tiempo entendió que ahí estaba su lugar: en pensar el juego, repartir balones, liderar desde el centro.

“Si alguien se cae, tú tienes que levantarla. No te puedes quedar en el error, porque siempre vuelves a tocar el balón”, expresa. Su entrenamiento es repetición pura. Una y otra vez el mismo pase al cuatro, al tres, al dos. Horas de precisión que no están en el foco. “Que lleguen logros es la prueba de que no perdiste el tiempo”, agrega.

Llevar el nombre de Santander y de Colombia en el pecho es uno de sus mayores orgullos. “Me gusta que la gente vea que los santandereanos somos de empuje”, dice. Y también mostrar que Colombia es mucho más que fútbol: es voleibol, ciclismo, patinaje, talento en todos los rincones.

Ahora se prepara para un nuevo reto: el ciclo olímpico, los sudamericanos, los panamericanos. Y, a largo plazo, el sueño de jugar en el exterior. Así como en la cancha y en el laboratorio, Melanie Gallego sostiene el mismo propósito: llegar lejos y, algún día, ayudar a que otros también puedan hacerlo.

Soñar desde la Química

Melanie Gallego está por iniciar una nueva etapa en su vida: estudiará Química Industrial en el Instituto Tecnológico Metropolitano de Medellín. En esta profesión encuentra un puente natural entre sus dos vocaciones: la creatividad. En el laboratorio y en la cancha, piensa estrategias, combina elementos y busca soluciones.

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“Sueño con crear algo que realmente les sirva a las personas. Desde la química se pueden desarrollar medicamentos o herramientas que faciliten la vida de los demás. Que yo pueda ser la creadora es una de mis metas más grandes”, asegura.

En el futuro se proyecta como profesora universitaria, investigadora y desarrolladora de soluciones que ayuden a otros. También quiere hacer voluntariados e invertir en jóvenes deportistas sin recursos, como una forma de devolver aquello que ella misma sintió que muchas veces le faltó.

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