Las Santandereanas
Martes 17 de febrero de 2026 - 08:36 AM

Lucía Orozco: actuar para encontrarse y encontrarnos

Actriz, poeta y pedagoga, Lucía Orozco ha construido su camino en las artes escénicas como una búsqueda personal y colectiva. Mientras construye su carrera dramatúrgica, codirige la escuela de formación teatral Ágora Inspira para fortalecer la identidad y el encuentro colectivo desde el arte.

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Cerca de cincuenta personas formaron un círculo sobre el escenario: niños, adolescentes, adultos. El aire seguía cargado por la energía de la función, por el calor de las luces, por la respiración agitada que deja el teatro cuando termina. Era 6 de diciembre de 2025, durante Calumma, la presentación de procesos formativos de la escuela Ágora Inspira, y Lucía Orozco estaba allí sintiendo cómo el proyecto que alguna vez fue una idea tomaba forma en los cuerpos de otros. “Ese momento fue uno de los más conmovedores de mi vida”, dice, convencida de que las artes escénicas la mueven a diario, no solo en el sentido literal del desplazamiento del cuerpo sobre un escenario, sino como una fuerza que la empuja a explorar el ser desde la voz, desde el gesto y desde la pedagogía.

Lucía se describe como una mujer curiosa. Actriz, poeta y dramaturga en proceso, también es una entusiasta del tarot. Explora el lenguaje escénico, el lenguaje poético y el lenguaje simbólico como distintas formas de acercarse a la misma pregunta: quiénes somos cuando nos permitimos sentir.

El comienzo de una vida en escena

Su historia en la actuación comenzó a sus ocho años. En el colegio, las opciones eran danza, pintura o teatro. Ella ya había pasado por la danza, así que eligió el teatro. “Fue una de las decisiones más trascendentales y que tomé de pronto de forma muy prematura, pero que sin duda ha sido un sí rotundo, como un matrimonio”, asegura.

Lucía Orozco creció en una familia de ingenieros, donde se esperaba que siguiera una profesión tradicional. Aunque se destacaba en áreas como sociales y lengua castellana, encontró en el teatro, desde el colegio, el espacio donde comenzaba a definir su verdadera vocación. El apoyo de su familia siempre ha sido crucial en su carrera, y como ella asegura, “ha sido un privilegio. Mis padres fueron siempre muy artísticos, así que siempre estuvo esa pulsión”. Lea también:

Al terminar el colegio, quiso dedicarse a la actuación, pero sus padres le pidieron esperar. Durante esos dos años se vinculó a varios grupos de teatro, viajó a festivales y confirmó su decisión de construir una carrera en la escena. A los 18 años se trasladó a Bogotá e ingresó a la Academia Superior de Artes de Bogotá (ASAB), donde formalizó su formación.

Sus primeros trabajos se desarrollaron en espacios alternativos: fue payaso hospitalario, exploró el clown, participó en procesos de improvisación y en cortometrajes universitarios. Estas experiencias ampliaron su comprensión del oficio y le permitieron entender la actuación como un proceso sostenido en el tiempo y en el encuentro con otros. “Ser actriz en Colombia es una oportunidad para foguearse en muchas áreas. Es un oficio que exige persistencia constante, seguir intentando y preparándose para cuando llegue la oportunidad”, explica.

La poesía también ha sido parte de su trayectoria. Aunque escribía desde pequeña, fue en 2020 cuando ganó el campeonato nacional de poesía slam en Bogotá, reconocimiento que fortaleció su decisión de asumirse públicamente como poeta y amplió su campo de acción creativa.

Su camino artístico

En 2020, Lucía Orozco se consagró campeona nacional de slam. Uno de los primeros hitos en la carrera actoral de Lucía Orozco llegó en 2022, cuando protagonizó la serie El Rastro, emitida por Canal Trece, una producción que le dio visibilidad y fue bien recibida por la audiencia.

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En el ámbito cinematográfico, hizo parte del elenco de La sombra del juez (2025), un thriller ambientado en la década de los ochenta, donde dio vida a Rocío Martínez.

De forma paralela, ha trabajado en distintos cortometrajes y series próximas a estrenarse. Entre estos proyectos se destaca Pichirilo, cortometraje que obtuvo dos premios Santa Lucía en el Festival BogoShorts, consolidándose como un reconocimiento importante dentro de su proceso artístico.

En 2024 fue preseleccionada en los Premios Macondo en la categoría de mejor actriz.

Su trayectoria también se ha fortalecido en el teatro. En 2023 presentó su obra Vivarium: Cangreja y en 2025 asumió el rol protagónico y la codirección de la obra El olor de la caléndula, presentada en el Teatro Santander.

Una escuela para crear en colectivo

Cuando regresó a Bucaramanga y tras dictar talleres personalizados, decidió fundar en 2023 Ágora Inspira junto al actor Andes Villamizar y su madre, Piedad Cifuentes. La iniciativa surgió como una productora cultural y escuela de formación actoral orientada al desarrollo de las artes escénicas desde el territorio que hoy cuenta con varias ramas, como la escuela de actuación, un colectivo de artistas para improvisación y La Mecedora, el club del libro.

Desde allí ha integrado la creación, la pedagogía y la gestión cultural a través de talleres, procesos formativos y la producción de obras teatrales dirigidas a niños, jóvenes y adultos. “Un pilar fundamental es crear la posibilidad de encontrarnos, de generar pertenencia, de vernos a la cara, de reírnos, de escucharnos y de celebrarnos en nuestras diferencias”, cuenta Orozco. Añade que estos espacios permiten consolidar amistades y abrir oportunidades de encuentro, más allá del mundo digital.

Lucía Orozco, junto al actor Andes Villamizar y su madre Pilar Cifuentes, crearon Ágora Inspira con el objetivo de fortalecer los procesos teatrales de niños, niñas, jóvenes y adultos. / Suministrada
Lucía Orozco, junto al actor Andes Villamizar y su madre Pilar Cifuentes, crearon Ágora Inspira con el objetivo de fortalecer los procesos teatrales de niños, niñas, jóvenes y adultos. / Suministrada

Además, su enfoque pedagógico se centra en fortalecer la identidad del actor dentro de lo colectivo. “Queremos construir y reconocer al ser singular dentro de un colectivo. Los actores trabajamos con nosotros mismos como materia, por lo que es fundamental fortalecer nuestra identidad y personalidad para enfrentar los distintos escenarios”, explica.

Su trabajo parte de la convicción de que el arte no solo es una práctica individual, sino una forma de fortalecer el tejido cultural y generar nuevas posibilidades de creación desde lo local. Desde su quehacer en Santander, Lucía Orozco busca demostrar que es posible construir carreras artísticas descentralizadas. “Que sí se puede crear desde lo local. Que no estamos en competencia, sino en cooperación. Y, sobre todo, decirles a las niñas y a las adolescentes que sigan soñando en grande. Y al público, recordarles que todo artista internacional fue primero un artista local”.

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