Kipper Hogar de Paso, ubicado en el municipio de San Gil, realiza una jornada de adopción de 17 mascotas para que tengan un hogar y una vida plena.

Publicado por: Ángela Castro Ariza
Adoptar un perro es una decisión que puede marcar una gran diferencia en la vida de un animal necesitado, así como en la vida de la persona que lo adopta. Es una forma de ayudar a construir un mundo más compasivo y amoroso para todos los seres vivos.
Además: ¿Su perro o gato lo manipula? Identifique las señales de alerta
Kipper Hogar de Paso, ubicado en el municipio de San Gil, hace un llamado a las personas que deseen brindarle una segunda oportunidad de vida a una mascota, de vivir en un hogar amoroso y seguro, donde recibirá atención, cuidado y afecto. Hay muchos perros en refugios ansiosos por encontrar un hogar donde puedan formar parte de una familia.
Lisbeth Ortega Bautista, responsable del hogar de paso, invita “a todas las personas amantes de los animalitos a que nos colaboren en la adopción para que cada uno de ellos tenga un hogar, donde le brinden amor, seguridad, lo protejan, lo cuiden, lo amen y le den lo que ellos necesitan”.
Este hogar de paso de animales fue fundado por su hermano Endricson Ortega Bautista cuando vivía en Venezuela y que debido a la crisis en el vecino país, decidió retornar al país e instalarse en su natal, San Gil.

Recuerda que su hermano tenía un amor incondicional hacia los perritos que rescataba y encontraba en la calle, enfermos o hambrientos. “Los traía a la casa, los cuidaba, los atendía y les brindaba amor y por último, pues los ofrecía para la adopción”, comenta.
“Endricson llegó a tener más de 40 perros, pero desde que él enfermó le quedaron 20”, agrega Lisbetth, e invita a todas las personas que “de una u otra forma tuvieron que ver con mi hermano a que nos ayuden”.
Vea esto: ¿Esterilizar o no esterilizar a las mascotas? Esto dicen los expertos
En ese sentido, señala que Endricson era muy meticuloso en las adopciones, descartando que los futuros dueños no pusieran a pelear a los perritos o que fueran víctima de maltratos.
Pero desafortunadamente él falleció en octubre del año pasado de una enfermedad terminal, y para no dejar a los 18 perritos del refugio a la deriva, Lisbeth asumió las riendas de hogar de paso.
Lo único que ella quiere es que cada uno de sus “sobrinitos de cuatro patas”, como ella los llama, encuentren un hogar y tengan una vida plena, aunque lamenta que los perros adultos no sean adoptados.
En este momento, Lisbeth Ortega Bautista, quien es madre cabeza de hogar y sin trabajo estable, asegura que los gastos de sostenimiento del refugio superan los 2,3 millones de pesos, que incluyen un cuidador, arriendo y servicios, sin mencionar la alimentación que ronda los 600.000 pesos al mes.

Debido a la imposibilidad de asumir estos gastos de mantenimiento del refugio, localizado en la carrera 9 #6-60, en el barrio María Auxiliadora de San Gil, se lleva a cabo esta jornada de adopción para que cada perrito consiga un hogar donde se les brinde el afecto y que se les cubra todas sus necesidades para que estén seguros y sanos.
Lea aquí: ¿Por qué los gatos cazan animales y cómo evitarlo?
Además Lisbeth insiste en que la única forma de querer uno mucho a los animalitos es esterilizándolos. Por ello exhorta también a que aparte de adoptar, las personas esterilicen a sus mascotas para que no haya ni un solo perrito más en la calle.
Las personas interesadas pueden contactarse al número de WhatsApp 3187968963 para programar una visita de adopción, además, teniendo en cuenta que cada mascota se entrega esterilizada.
Apoye a este hogar de paso de animales, en memoria de la importante labor de Endricson Ortega Bautista, lo cual trae consigo innumerables beneficios para la salud física y mental de las personas y sin duda, puede resultar ser una experiencia gratificante.














