El fenómeno de lagrimear, ya sea en un ojo o en ambos, puede resultar desconcertante para muchos. Sin embargo, expertos en oftalmología explican que este proceso tiene diversas causas, algunas de las cuales son perfectamente normales. Descubre por qué ocurre y cuándo deberías preocuparte.

Publicado por: A.C.
El acto de lagrimear es una función vital y compleja que protege y lubrica nuestros ojos. La lágrima, una combinación de agua, sales, proteínas y lípidos, se produce constantemente en pequeñas cantidades para mantener la humedad y proteger la superficie ocular de irritantes externos, como el polvo o el humo.
Además: En América Latina han aumentado los suicidios: ¿Por qué y cómo combatir este fenómeno?
Sin embargo, cuando los ojos comienzan a lagrimear en exceso o de manera persistente, puede ser un indicio de un problema subyacente.
Entre las causas más comunes se encuentran las alergias, la irritación por cuerpos extraños, la sequedad ocular y la inflamación de los conductos lagrimales.
Además, el lagrimeo excesivo puede ser un síntoma de condiciones más serias, como infecciones oclusivas del conducto lagrimal, blefaritis o incluso problemas de visión más graves.
Los expertos en oftalmología recomiendan prestar atención a los síntomas asociados con el lagrimeo, como enrojecimiento, picazón, sensibilidad a la luz o visión borrosa.

Si experimentas alguno de estos síntomas junto con lagrimeo persistente, es crucial buscar atención médica para un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.
Vea esto: ¿Cómo combatir el cáncer de cuello uterino? Vacunas contra el VPH y revisiones regulares
Por otro lado, existen medidas preventivas que pueden ayudar a reducir el riesgo de lagrimeo excesivo. Mantener una buena higiene ocular, evitar el contacto con alérgenos conocidos, usar gafas de sol para protegerse de la luz solar directa y mantenerse hidratado son algunas de las estrategias recomendadas.
En resumen, el lagrimeo puede ser una respuesta normal del cuerpo para proteger los ojos, pero también puede indicar problemas de salud subyacentes. Siempre es importante prestar atención a los síntomas asociados y buscar la orientación de un profesional de la salud ocular si es necesario.

Consejos a tener en cuenta
Consulta a un oftalmólogo si experimentas lagrimeo persistente o síntomas adicionales.
Mantén una buena higiene ocular y evita el contacto con irritantes conocidos.
Usa gafas de sol para proteger tus ojos de la luz solar directa.
Hidrátate adecuadamente para prevenir la sequedad ocular.
Este artículo fue creado con la ayuda de inteligencia artificial, que utiliza machine learning para realizar los textos informativos. Además, fue revisado por un periodista de la sección web de Vanguardia.
















