La hipertensión arterial es una enfermedad silenciosa que puede causar daños graves. Aunque afecta a todas las edades, su riesgo aumenta con el tiempo. La prevención y el control son clave para evitar complicaciones.

Publicado por: Redacción Salud
La hipertensión arterial, también conocida como presión arterial alta, es una de las principales enfermedades crónicas que afectan a la población mundial. Su peligro radica en su naturaleza silenciosa: muchas personas pueden padecerla sin presentar síntomas evidentes hasta que ocasiona daños graves en el organismo, como infartos, accidentes cerebrovasculares o insuficiencia renal.
Según la doctora María Camila Gómez Contreras, médica internista y especialista en epidemiología clínica, se considera hipertensión cuando la presión arterial alcanza o supera los 140/90 mmHg en mediciones repetidas. “Es una enfermedad crónica en la que la fuerza de la sangre contra las paredes de las arterias se mantiene elevada de forma persistente y puede aparecer en todas las edades, siendo más común a medida que aumenta la edad de una persona”, explica la especialista.
Afortunadamente, la prevención y el control son posibles. “Adoptar hábitos de vida saludables, realizar controles médicos regulares y seguir las recomendaciones de su médico son las mejores estrategias para prevenir y controlar esta enfermedad”, agrega. La doctora Gómez Contreras profundiza en los riesgos de esta condición y brinda recomendaciones clave para mantener la presión arterial bajo control. Lea también: Vitiligo: cuando la piel cuenta una historia única
Riesgos de la hipertensión arterial
Síntomas a corto plazo:
• Dolor de cabeza.
• Visión borrosa o alteraciones visuales: consecuencia de daño en los vasos sanguíneos de la retina.
• Dificultad para respirar: puede ser un signo de alarma de aparición
de falla cardíaca aguda.
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• Dolor en el pecho: puede ser un signo de alarma de infarto de miocardio.
• Crisis hipertensivas: aumentos extremos de la presión arterial que pueden causar daño de órganos de forma aguda, como encefalopatía hipertensiva.
Síntomas a mediano plazo:
- Enfermedad renal crónica: la presión alta daña los pequeños vasos sanguíneos de los riñones, afectando su capacidad para filtrar los “desechos”.
- Hipertrofia del ventrículo izquierdo o “agrandamiento del corazón”: el corazón debe trabajar más para bombear sangre, lo que provoca el engrosamiento de la pared muscular y un mayor riesgo de falla cardíaca.
- Enfermedad arterial periférica: reducción del flujo sanguíneo hacia las extremidades, causando dolor al caminar y riesgo de úlceras e infecciones.
Síntomas a largo plazo:
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- Accidente cerebrovascular (ACV): mayor riesgo de hemorragias cerebrales e infartos cerebrales debido al daño crónico en los vasos sanguíneos del cerebro.
- Infarto de miocardio: la hipertensión acelera la arteriosclerosis, lo que puede obstruir las arterias coronarias.
- Demencia vascular: deterioro cognitivo crónico asociado a un flujo sanguíneo cerebral deficiente.
- Aneurismas: debilitamiento de las paredes arteriales que puede provocar rupturas fatales.
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Prevención de la hipertensión arterial
Hábitos de vida saludables:
• Alimentación equilibrada: idealmente consumir 4-5 porciones diarias de frutas y verduras, granos integrales, disminuir el consumo de sal y grasas saturadas (provienen principalmente de los alimentos ultra procesados y empaquetados), y aumentar el consumo de comida real, hecha en casa, con aceites vegetales.
• Reducción del consumo de sal: menos de 5 gramos al día, que es el equivalente a una cucharadita de sal repartida en todas las comidas del día.
• Actividad física regular: al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado, como caminar rápido, nadar o andar en bicicleta.
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• Evitar el consumo excesivo de alcohol: el daño demostrado inicia con el consumo de más de una copa al día en mujeres y más de dos en hombres.
• No fumar: el tabaco aumenta la presión arterial y daña los vasos sanguíneos, contribuyendo exponencialmente al daño ya generado por la hipertensión arterial.
• Manejo del estrés: técnicas de relajación como la meditación, respiración profunda o yoga. Le puede interesar: Obesidad: la gran epidemia del siglo XXI y su impacto en la salud pública
Control médico regular:
• Monitoreo periódico de la presión arterial: todos debemos conocer nuestros valores de presión arterial, especialmente si existen antecedentes familiares de hipertensión, o si se han presentado ya cifras tensionales altas, diabetes mellitus, sobrepeso u obesidad, o hay consumo de cigarrillo. Beneficio: permite la detección temprana y el tratamiento oportuno.
• Chequeos médicos regulares: para evaluar factores de riesgo como colesterol alto, diabetes y obesidad. Beneficio: previene complicaciones al identificar y tratar condiciones asociadas.
• Adherencia al tratamiento: si ya ha sido diagnosticado con hipertensión, nunca suspenda la medicación sin indicación médica. Beneficio: controla la presión arterial y reduce el riesgo de eventos cardiovasculares.
















