El envejecimiento de la población, la diabetes, la hipertensión, la obesidad y el hígado graso están cambiando el panorama de los trasplantes en Colombia. La Clínica Foscal advierte que en los próximos años aumentará el número de pacientes que podrían necesitar un órgano, mientras la tasa de donación del país sigue siendo baja.

Publicado por: Redacción Salud
De las 4.338 personas que, según el corte oficial más reciente citado por la Clínica Foscal, estaban a la espera de un órgano en Colombia, 4.024 necesitaban un riñón. Es decir, más del 92 % de quienes aguardan un trasplante dependen de este órgano para mejorar o prolongar su vida. Durante 2025, además, 96 pacientes fallecieron mientras permanecían en lista de espera.
La cifra permite dimensionar una brecha que podría ampliarse en los próximos años. El Centro de Trasplantes de la Clínica Foscal, en Bucaramanga, proyecta que el envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades metabólicas harán crecer el número de pacientes con falla renal, enfermedad hepática y otras condiciones que podrían requerir trasplantes de médula ósea, corazón, pulmón o procedimientos combinados.
El problema no está únicamente entre quienes ya forman parte de una lista de espera. La médica Claudia Vélez, coordinadora operativa de Trasplantes de la institución, señala que detrás de esos pacientes existe una población mucho mayor que vive con diabetes, hipertensión, obesidad o hígado graso y que podría necesitar un trasplante dentro de diez o quince años si esas enfermedades no son controladas oportunamente.
El riñón concentra la mayor demanda
La enfermedad renal aparece como una de las principales preocupaciones. Entre julio de 2024 y junio de 2025 se reportaron en Colombia 1.502.681 personas con enfermedad renal crónica, con una edad promedio de 69 años. Durante ese mismo periodo, más de 6,7 millones de personas vivían con hipertensión y 2,5 millones con diabetes, dos de los principales factores asociados al deterioro de los riñones.
A este panorama se suma el envejecimiento de la población. Las proyecciones del DANE citadas por la Foscal indican que las personas mayores de 60 años, que representaban el 13,2 % de los habitantes del país en 2018, llegarían al 24,6 % en 2050. En otras palabras, cerca de uno de cada cuatro colombianos estará en ese grupo de edad.
Parte de los casos podría prevenirse o retrasarse con una detección más temprana. Sin embargo, la Cuenta de Alto Costo reportó que apenas al 44,79 % de las personas con hipertensión, diabetes o enfermedad renal en seguimiento se les practicó la medición de albúmina y creatinina en orina, una prueba que permite identificar lesiones renales en etapas iniciales. La meta nacional es llegar al 60 %.

El hígado graso también cambia el panorama
La Foscal advierte, además, una transformación en las causas que podrían llevar a un trasplante de hígado. Mientras durante décadas las listas estuvieron relacionadas principalmente con cirrosis producidas por las hepatitis B y C o por el consumo de alcohol, la institución proyecta un mayor peso de la enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica, conocida comúnmente como hígado graso, así como de su forma inflamatoria y del cáncer hepático relacionado con el síndrome metabólico.
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También se anticipa un incremento de los trasplantes de células madre o progenitores hematopoyéticos, debido a la mayor precisión en el diagnóstico de los cánceres de la sangre y a la ampliación de las edades en las que estos procedimientos pueden realizarse. Solo cerca de tres de cada diez pacientes encuentran un donante compatible dentro de su familia. El registro nacional Dar Células superó los 20.000 inscritos en septiembre de 2026 y 15 personas registradas ya habían hecho efectiva la donación.
En el caso del corazón y los pulmones, el crecimiento sería más gradual y estaría relacionado con la mayor supervivencia de pacientes con cardiopatías congénitas, falla cardíaca y enfermedades respiratorias crónicas. También podrían ser más frecuentes los procedimientos combinados, como riñón-páncreas o hígado-riñón, en personas con compromiso avanzado de varios órganos.

Una tasa de donación todavía baja
El desafío se hace mayor por la diferencia entre la necesidad de órganos y la disponibilidad de donantes. En 2024 se realizaron 1.358 trasplantes en Colombia: 1.080 correspondieron a órganos provenientes de 388 donantes fallecidos y 278 a donantes vivos. La tasa nacional se ubicó en 7,4 donantes por millón de habitantes, muy por debajo de España, que registra 52,6 y tiene la cifra más alta del mundo, de acuerdo con los datos incluidos en el informe.
Un solo donante puede beneficiar hasta a ocho personas. En Colombia, además, la Ley 1805 de 2016 establece la presunción legal de donación: todas las personas son consideradas donantes de órganos y tejidos al fallecer, salvo que hayan manifestado en vida su oposición. La asignación de los órganos depende de criterios de compatibilidad entre donante y receptor y no permite alterar el orden de la lista de espera.
En Bucaramanga, la Foscal también participa en el programa Dar Células, dirigido a fortalecer la donación de médula ósea. Desde mayo, su módulo de donación voluntaria había recibido 63 manifestaciones de voluntad, una respuesta que la institución considera una señal favorable frente a la necesidad de ampliar la cultura de la donación.
Así, mientras los avances médicos permiten ampliar las posibilidades de trasplante y atender a pacientes de mayor edad o con enfermedades más complejas, el reto para el país sigue siendo el mismo: prevenir las enfermedades que conducen a la falla de los órganos y aumentar el número de personas dispuestas a donar.













