Las mujeres siguen ganando menos que los hombres.

Publicado por: Natalia Carrillo Ascencio
En Colombia, las actitudes y comportamientos de la sociedad hacia las mujeres, si bien ha avanzado en materia de igualdad de género, aún hay bastantes elementos de discriminación con las mujeres en las distintas áreas del desarrollo del ser humano, en especial en la educación.
Desde la infancia, las barreras de género son impuestas cuando a las niñas se les encasilla en ciertos roles y a medida que van creciendo el panorama se pone más turbio por los estereotipos, y la violencia de género a la que se ven enfrentadas. Las mujeres siguen, en algunos casos, ganando menos que los hombres por realizar el mismo trabajo, se excluyen ciertos trabajos y se les relega a otros, que usualmente son los peores pagos.
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De acuerdo con ONU Mujeres, “tres cuartas partes de los hombres en edad de trabajar están en activo, pero sólo la mitad de las mujeres lo están. El valor del trabajo no remunerado, de cocina, limpieza, cuidado infantil y atención a las personas mayores (tareas de las que dependen las economías), representa entre un 10 y un 39 % del Producto Interno Bruto, PIB, puede pesar más en la economía de un país de lo que pesan la industria manufacturera o la del comercio”.
Con esto presente y demás situaciones, surge la necesidad de romper con las barreras de género, en términos de la participación equitativa en diferentes entornos del día a día, como la educación.
Uno de los retos que tiene Colombia para lograr la equidad de género es generar transformaciones desde la primera infancia, “ser conscientes de cómo se conciben las infancias, entendiendo que son sujetos de memoria, desarrollo, historia y política que deben ser parte de la construcción de una sociedad humanizada”, afirma Natalia Pinilla, docente e investigadora del Instituto para la Investigación Educativa y el Desarrollo Pedagógico, IDEP. Es importante el colegio, considerado el lugar donde se reproducen las desigualdades de género.

El reto continúa con la participación de la mujer en la educación media y superior, es en esa etapa que las instituciones de educación deben trabajar sobre la equidad de género en los procesos pedagógicos, didácticos, administrativos y tecnológicos que garanticen entornos educativos no sexistas, libres de discriminación y violencias.
“Es necesario seguir democratizando la educación para que no siga siendo un privilegio de unos cuantos que están en lugares donde las condiciones de infraestructura y tecnología están dispuestas, mientras que las regiones siguen enfrentando dificultades para acceder a una educación con equidad”, dice Carolina Jurado, directora de la Oficina de Inclusión del Politécnico Grancolombiano.
Muestra de ello es que su representación en las instituciones públicas es menor, dejando a un lado su potencial para dinamizar la economía de los países. Según un informe del CAF, Banco de Desarrollo de América Latina, se calcula que en los últimos 50 años se redujeron a la mitad las restricciones a los derechos de propiedad de la mujer, así como los obstáculos legales que impedían que se incorporaran íntegramente a la vida pública.

Una de cada 10 va la universidad
Respecto a su formación, la Unesco reveló que solo una de cada 10 mujeres estudia en la universidad y menos de 2 % elige una de las carreras STEM (acrónimo de los términos en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) debido a que son históricamente masculinizadas. Esto ocurre principalmente en los territorios donde las mujeres tienen muy marcado que su proyecto de vida debe estar alejado de esas áreas que son exclusivas para hombres.
“Remover las barreras tradicionales y transformar los estereotipos de género que viven las niñas, jóvenes y mujeres en Colombia que buscan desempeñarse en las disciplinas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, continúa siendo una prioridad y el mayor reto”, explica Nadia Sánchez, fundadora y directora de la Fundación She Is.

Se aprobó el proyecto de ley N.º 350/2022 del Senado y 065/2021 de Cámara, que buscan fomentar la inclusión y participación de las mujeres en los programas para el emprendimiento, formación, desarrollo empresarial y formación en carreras STEM o carreras del ahora.

¿Qué sucede en el ejercicio académico?
En las facultades de educación la proporción de estudiantes es de aproximadamente 80 % mujeres y 20 %, hombres; y en los programas de cuidado de la infancia o de enfermería, es 95 %, mujeres y 5 %, hombres.
















