Reading argumentó, allá por 2006, durante el reinado de Isabel II, que Carlos III renunciaría a su cargo real y que su sucesor podría ser aquel cuyo ascenso al trono no se espera. No el heredero, sino el hijo que renegó. No William, sino Harry.

Publicado por: Tendencias 2
En junio de 1889, Vincent van Gogh pintó "La noche estrellada" desde la ventana de un manicomio, imbuido en la extraña convicción de que las sombras nocturnas eran más vibrantes que la luz del mediodía. Tomando un lienzo, contempló el horizonte y creó un torbellino de óleo cargado de simbolismo, con matices místicos y corrientes oníricas. Fue como el fuego en las tinieblas del sur de Francia, alimentando el mito de una arteria de la Vieja Europa, una región donde la realidad se entrelaza con la ficción. La Provenza ya era mágica mucho antes de eso.
A principios de diciembre de 1503, un bebé virtuoso abrió los ojos por primera vez en Saint-Rémy-de-Provence. Era el hijo de una familia judía acomodada que se había convertido al cristianismo poco antes de su nacimiento. Bautizado como Michel de Nôtre-Dame, creció entre libros, trabajó como boticario y pasó a la historia como adivino: Nostradamus. Quizás imbuido por el mismo impulso incomprensible que Van Gogh, este extraño hombre comenzó a tejer versos con la difícil tarea de enredar el futuro en un mismo tejido. En 1555, encuadernó esta hilatura universal en un libro titulado "Les Prophéties", compuesto por 942 cuartetas poéticas que pretendían atar el destino del mundo.
Este libro, Les Prophéties, tuvo algunos aciertos. En 1610, predijo con precisión el asesinato del monarca Enrique VI de Francia, y medio siglo después acertó con el incendio que devastó Londres en 1666, transformando la ciudad inglesa en un eco de la Roma de Nerón. Nostradamus ya era una leyenda en aquel entonces. Por ello, los seguidores de sus profecías no han dudado en esbozar una sonrisa perturbadora al sugerir que, tal vez, en este mismo 2024, podría cumplirse otra de sus predicciones.
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¿Cuál es la profecía relacionada con Carlos III?
La profecía está relacionada con el trono británico. El antiguo boticario dejó escrito en su Cuarteto 22/10 lo siguiente: “Porque desaprobaron su divorcio / Un hombre que luego consideraron indigno / El Pueblo expulsará al Rey de las islas / Un hombre reemplazará a quien nunca esperó ser rey”. Las coincidencias se han materializado misteriosamente al anunciar Carlos III, rey de Inglaterra, que actualmente tiene cáncer, razón suficiente para conjeturas que son virales en redes sociales.
Mario Reading, el autor británico que examinó minuciosamente los versos ambiguos y las suposiciones vagas sobre el futuro de Nostradamus, sugiere que estas líneas podrían referirse a Carlos III. Reading argumentó, allá por 2006, durante el reinado de Isabel II, que Carlos III renunciaría a su cargo real y que su sucesor podría ser aquel cuyo ascenso al trono no se espera. No el heredero, sino el hijo que renegó. No William, sino Harry.
Aunque las probabilidades de que el Pueblo expulse a Carlos III son realmente reducidas, dada la alta aprobación que la Corona tiene en el Reino Unido, la noticia de su enfermedad ha abierto la puerta a un escenario que antes no se contemplaba. Sin embargo, sigue siendo una predicción. Una visión virtuosa, envuelta en la vaguedad característica del fervor apocalíptico, que algún predicador de la Edad Moderna creyó tener. Una semilla de locura, como la del holandés que iluminó la noche provenzal.















