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Lunes 08 de julio de 2024 - 11:05 PM

La historia del Aguardiente Amarillo, el trago de la discordia

El Aguardiente Amarillo, conocido por su distintivo color y sabor, es una de las bebidas más emblemáticas de Colombia. Originado en 1885 en Manzanares, Caldas, este licor no solo guarda una rica historia, sino que también es el centro de una reciente controversia legal entre dos grandes licoreras del país, la Industria Licorera de Caldas (ILC) y la Fábrica de Licores y Alcoholes de Antioquia (FLA).

Aguardiente Real Amarillo. // Cortesía.
Aguardiente Real Amarillo. // Cortesía.

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Publicado por: Redacción Vanguardia

El Aguardiente Amarillo es una de las bebidas alcohólicas más icónicas de Colombia, conocida por su inconfundible color y sabor característico. Su historia se remonta a 1885, cuando Don Camilo Jiménez, un campesino del municipio de Manzanares en Caldas, comenzó a fabricar y vender este licor. La receta original combinaba caña gorobeta, anís sembrado en el cerro Guadalupe y agua pura del nacimiento del Río Santo Domingo, dando lugar a un sabor fresco y aromático. Lea también: ¿Por qué prestar atención a la influenza más allá de la época de lluvias?

El licor se distribuía en las principales calles de la localidad y en las poblaciones aledañas a través de barriles que eran transportados por una mula. Debido a su producción artesanal, la bebida no alcanzaba un 100 % de pureza a lo largo del proceso, por lo que no quedaba totalmente transparente, dando lugar a su color amarillo distintivo.

La receta y la marca Aguardiente de Manzanares crecieron tanto que fue comprada por la Industria Licorera de Caldas (ILC) en 1905. Desde entonces, la compañía ha mantenido y sostenido cada uno de los aspectos que hacen auténtico a este licor, que los caldenses suelen asociar con el tono de los rayos del sol.

La historia detrás de este producto ha causado discordia entre dos licoreras del país. La controversia actual entre las licoreras se centra en el Aguardiente Amarillo. La Fábrica de Licores y Alcoholes de Antioquia (FLA) y la Industria Licorera de Caldas (ILC) han estado en disputa debido a la similitud entre el Aguardiente Real Amarillo de la FLA y el Aguardiente Amarillo de Manzanares de la ILC.

Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA
Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA

La ILC argumentó que la FLA había violado sus derechos de propiedad industrial al lanzar un producto que se asemejaba demasiado al suyo. La Superintendencia de Industria y Comercio falló a favor de la ILC en diciembre del año pasado, prohibiendo a la FLA la comercialización y publicidad del Aguardiente Real de color amarillo. El Tribunal Superior de Bogotá respaldó esta decisión, argumentando que la similitud entre ambos productos podría causar confusión en el mercado y perjudicar a la ILC.

El fallo judicial indicó que el Aguardiente Real de color amarillo fue lanzado sin esfuerzos suficientes para diferenciarlo del Aguardiente Amarillo de Manzanares, aprovechándose de la reputación y los recursos invertidos por la ILC. Como resultado, se ha ordenado a la FLA que retire del mercado su Aguardiente Real Amarillo.

Además, se ha notificado a distribuidores y comercializadores en todo el país sobre la prohibición de vender y distribuir el Aguardiente Real de color amarillo, advirtiendo sobre las consecuencias legales del incumplimiento. La Fábrica de Licores y Alcoholes de Antioquia (FLA) ha anunciado que respeta y acata la decisión de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) de retirar del mercado colombiano el Aguardiente Real Amarillo. Aunque la FLA no se ha pronunciado oficialmente sobre la resolución de la SIC, tiene la opción de presentar un recurso de reposición ante la misma entidad, o un recurso de apelación ante el Consejo de Estado, para tratar de revertir la medida.

La decisión de retirar el Aguardiente Real Amarillo del mercado tiene varias implicaciones para la Fábrica de Licores y Alcoholes de Antioquia (FLA). En primer lugar, la FLA tendrá que detener la producción, comercialización y publicidad de este producto. Esto podría tener un impacto significativo en las ventas y los ingresos de la FLA, ya que el Aguardiente Real Amarillo es uno de sus productos.

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Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA
Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA

Además, la FLA tendrá que enfrentar las consecuencias legales de la decisión. Esto podría incluir multas o sanciones por violar los derechos de propiedad industrial de la Industria Licorera de Caldas (ILC). La FLA también podría enfrentar daños a su reputación, ya que la decisión del tribunal sugiere que la FLA se aprovechó de la reputación y los esfuerzos de la ILC.

La decisión podría tener un impacto en la estrategia futura de la FLA. La FLA podría tener que revisar sus prácticas de desarrollo de productos y asegurarse de que sus futuros productos sean claramente distintos de los de sus competidores para evitar futuras disputas legales.

Es importante destacar que la FLA tiene la opción de presentar un recurso de reposición ante la Superintendencia de Industria y Comercio, o un recurso de apelación ante el Consejo de Estado, para tratar de revertir la medida.

La decisión de retirar el Aguardiente Real Amarillo del mercado también puede tener varias implicaciones para los empleados de la Fábrica de Licores y Alcoholes de Antioquia (FLA). En primer lugar, puede haber un impacto en los puestos de trabajo, especialmente para aquellos directamente involucrados en la producción, comercialización y publicidad de este producto. La detención de la producción podría llevar a una reasignación de tareas o incluso a despidos, dependiendo de cómo la FLA decida manejar la situación.

Además, la decisión puede tener un impacto en el clima laboral y la moral de los empleados. La controversia y las implicaciones legales pueden crear un ambiente de incertidumbre y estrés.

La decisión puede llevar a la FLA a revisar sus prácticas y políticas internas, lo que podría resultar en cambios en la forma en que se desarrollan y lanzan nuevos productos. Esto podría requerir una formación adicional para los empleados y cambios en sus responsabilidades.

Es importante destacar que estos son posibles escenarios basados en la información disponible y pueden variar dependiendo de cómo la FLA decida responder a la decisión. La FLA aún tiene la opción de apelar la decisión, lo que podría cambiar el resultado.

Publicado por: Redacción Vanguardia

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