Ángela Patricia Janiot, una santandereana de espíritu inquebrantable, es referente tanto del periodismo como de la berraquera de la mujer santandereana. Hoy inaugura esta sección, donde las mujeres de nuestra tierra comparten sus historias inspiradoras.

Ángela Patricia Janiot Martirena siempre tenía la mirada más allá del horizonte. Una santandereana que no para de soñar. Así ha sido desde que era una niña que bailaba debajo del palo de mango de La Carreta, el restaurante de su padre, un argentino que desarrolló por completo un corazón leopardo.
Roberto Pablo Janiot era el hombre sabio que desenmarañaba los problemas de Ángela Patricia en un santiamén. Llegó como futbolista profesional del Atlético Bucaramanga y falleció en 2015, nueve años antes de que su equipo ganara la primera estrella. Sin embargo, el fruto de su amor con Zunilda Martirena ya le había dado a la ciudad una brillante estrella: una santandereana de pura cepa que llena de orgullo a la región.
“Ustedes no se imaginan la emoción y la felicidad de saber que lo logramos. Mostramos ese temple y ese carácter”, dice Ángela. Ella sí celebró ese triunfo con el corazón rugiendo de regreso al estadio. Estuvo con los hinchas, con su gente. El triunfo de ese 15 de junio también le pertenece a su padre.

Además del fútbol, en la casa de los Janiot Martirena se hablaba de disciplina y carácter, valores que definieron a Ángela. Estos pilares la llevaron a convertirse en una de las periodistas más reconocidas en el mundo, referente para muchas mujeres que quieren levantar la voz en un espacio históricamente negado.
Aunque su paso por los concursos de belleza pudo sugerir otro destino, Ángela estaba convencida de que tenía mucho por aportar. Desde pequeña, su educación en el Colegio de la Santísima Trinidad, bajo la estricta pero formativa guía de las monjas, la impulsó a defender sus ideas.
“Las monjas nos incentivaron a ser competitivas, a defender lo nuestro y a decir lo que pensábamos. Creo que eso, combinado con la educación en mi casa, forjó mucho de mi carácter”.
Este temple la preparó para enfrentar uno de los mayores desafíos de su vida: el periodismo, que corre por las venas de Ángela Patricia como la fuerza de los ríos que atraviesan las montañas de Santander.
Después de la partida de su padre, Patricia Janiot sintió la necesidad de atesorar los recuerdos. Así surgió “Life Memories”, su proyecto de documentales personales destinado a preservar las memorias familiares.

Su paso por el Concurso Nacional de Belleza en 1983, donde representó a su departamento, mostró a una joven serena y carismática que no encajaba del todo en el molde. Detrás de su sonrisa y elegancia latía un espíritu combativo; Ángela Patricia quería contar la historia completa, y así lo hizo.
Publicidad
¿Cómo ocurrió? Janiot Martirena llevó la disciplina y fortaleza que caracterizan a las mujeres santandereanas, conocidas por ser “berracas”: resistentes y luchadoras. Ángela Patricia peleó por su credibilidad y decidió emprender su propia travesía en los medios:su capacidad va mucho más allá de la belleza.
“Mis desafíos eran mucho mayores que los de cualquier mujer porque yo no solamente era una mujer entrando al periodismo, sino una exreina de belleza. Me costó muchísimo ganarme la credibilidad”. Su objetivo no era solo ser una cara bonita, sino una profesional íntegra, que contaba historias desde el rigor.
No tardó en lograrlo. Su paso por CNN en Español fue fundamental. Allí, se consolidó como una de las principales figuras del periodismo en Latinoamérica y llevó las historias de nuestra región a la pantalla internacional, mostrando al mundo que detrás de los conflictos, la violencia y las catástrofes había humanidad, esperanza y resiliencia.
“Cuando haces un balance de la vida, te das cuenta que lo importante no es llegar sino mantenerse en ese nivel de éxito por mucho tiempo. A punta de disciplina, trabajo y pasión, lo logré. Me doy por bien servida”.
La periodista santandereana mantiene su pasión por la verdad a través de su canal de YouTube con “¿Qué pasó con lo que pasó?”, porque, como ella dice, “nunca paro de soñar.”

La periodista santandereana demostró su templanza, que la llevó a trabajar con los mejores, como en el Noticiero Criptón, donde se empoderó al colaborar con Hernán Castrillón. Este fue un momento clave en su carrera: “me sentí realmente empoderada cuando llegué a Criptón y pude trabajar al lado de Hernán Castrillón. A pesar de ser nueva, sentí que podía aportar algo que complementaba lo que él ofrecía, y eso me hizo sentir valorada”.
Para Patricia Janiot, el empoderamiento no solo implica romper barreras de género, sino también que las mujeres crean en sus sueños: “mujeres como María Teresa Ronderos y Diana Turbay me apoyaron muchísimo al inicio de mi carrera. Eran muy buenas periodistas y su apoyo e inspiración fueron fundamentales para mí”.
Y no es indiferente a las nuevas generaciones: “Mi consejo es que empiecen a desarrollar sus propios contenidos y su propia marca desde el principio. Es una excelente carta de presentación y hoy en día, con un teléfono, puedes hacer maravillas”.
Publicidad

Su legado va más allá de sus coberturas y premios. Su mayor contribución es haber demostrado que una mujer periodista puede ser fuerte, firme y sensible a la vez, y que ese equilibrio es lo que realmente la empodera.
Aunque anunció su retiro hace dos años, Patricia Janiot aún tiene mucho que contar a través de su canal de YouTube. Inspira a nuevas generaciones de mujeres que, como ella, están dispuestas a cruzar barreras y a hablar de lo que importa con la misma templanza y determinación. Es una berraca que no solo conquistó el periodismo mundial, sino que también abrió un camino para que muchas otras puedan seguirlo.
















