Una demolición en el barrio de Coghlan, Buenos Aires, donde vivió el famoso músico Gustavo Cerati terminó en un hallazgo inesperado.

Publicado por: Redacción Tendencias
Lo que comenzó como una simple demolición en el barrio porteño de Coghlan se convirtió en una escena de misterio con ecos del pasado. En una propiedad que alguna vez fue habitada por el ícono del rock argentino Gustavo Cerati, fueron encontrados restos óseos humanos, desatando una investigación judicial que busca esclarecer quién fue la persona enterrada allí y cómo llegaron sus restos al lugar.
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El hallazgo tuvo lugar el pasado 20 de mayo en una vivienda ubicada en la avenida Congreso al 3700. Durante las obras de demolición, un grupo de obreros removía escombros cuando un desprendimiento de tierra en una casa lindera dejó al descubierto fragmentos óseos. Lo que parecía ser un hallazgo arqueológico se transformó rápidamente en un caso policial, con intervención del fiscal nacional en lo criminal y correccional Martín López Perrando y del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).
Una casa con historia… y secretos enterrados
La propiedad no es una más del barrio. Entre 2001 y 2003, el músico Gustavo Cerati alquiló esa casa a la artista plástica Marina Olmi. Allí vivió durante años en un ambiente que combinaba creatividad, música y arte visual. La noticia de que en ese mismo lugar pudieran haberse ocultado restos humanos durante décadas generó sorpresa y conmoción entre seguidores del artista, vecinos y medios especializados en cultura.
Pero la historia de la vivienda no comienza ni termina con Cerati. Según registros y testimonios recopilados por la fiscalía, en décadas anteriores la propiedad habría funcionado como hogar geriátrico e incluso como pequeña capilla. Estos antecedentes abren múltiples hipótesis: desde una posible inhumación irregular hasta la ocultación deliberada de un cuerpo.
¿Quién es la persona hallada?
Los primeros informes del EAAF indican que los restos pertenecerían a una persona joven, de menos de 30 años y contextura física grande. Si bien no hay una fecha exacta de fallecimiento, los expertos estiman que el cuerpo habría sido enterrado en la década de 1990, es decir, al menos una década antes de que Cerati residiera allí.
Aunque no se encontraron elementos que permitan identificar directamente a la persona —como documentos o ropa reconocible—, se realizarán estudios de ADN para facilitar una futura comparación con bases de datos o familias que reportaron desaparecidos en la época estimada. Los análisis también podrían revelar el sexo, altura, posibles enfermedades o lesiones, pero no será posible establecer con precisión la causa ni el momento exacto de la muerte.
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Un hallazgo irregular y una investigación en marcha
Enterrar personas en propiedades privadas está estrictamente prohibido en la Ciudad de Buenos Aires. Por ello, el hecho de que los restos hayan permanecido ocultos durante tanto tiempo en ese terreno plantea no solo una irregularidad legal, sino también una posible falta grave de controles urbanísticos en su momento.
El avance de la investigación está en manos del Ministerio Público Fiscal, que ha ordenado la suspensión inmediata de las obras en el lugar. En paralelo, los antropólogos trabajan en el análisis detallado de los restos y la fiscalía revisa antecedentes de la propiedad, registros de arrendamientos, antiguos dueños y cualquier vínculo que pueda dar pistas sobre el fallecido o fallecida.
La conexión con Cerati: entre la conmoción y la especulación
Aunque Gustavo Cerati no tiene ninguna vinculación con el caso, el simple hecho de que los restos hayan sido hallados en una casa donde vivió desató una ola de titulares y especulaciones en redes sociales. Muchos fanáticos del líder de Soda Stereo expresaron conmoción ante la noticia, mientras otros compartieron fotografías y recuerdos del músico en esa misma vivienda.
Desde el entorno de la familia de Cerati no se han emitido declaraciones, pero fuentes cercanas recuerdan que el artista alquiló esa propiedad por poco más de dos años y no tenía relación con su estructura ni con sus dueños anteriores.
Por ahora, el hallazgo se convierte en un nuevo capítulo de misterio dentro del paisaje urbano porteño, cruzando los caminos del arte, la historia barrial y la investigación criminal. La casa de Cerati, que alguna vez vibró al ritmo de sus acordes, hoy guarda silencio, mientras los peritos y la justicia intentan desenterrar la verdad.
















