Tras las delicadas cirugías practicadas al senador Miguel Uribe Turbay, un gesto íntimo y poderoso del hijo del neurocirujano Fernando Hakim se volvió viral. La imagen, compartida en redes sociales, ha conmovido al país y revela una historia de fe, orgullo y esperanza que pocos esperaban.

Publicado por: Redacción Tendencias
En medio del tenso clima social que ha generado el atentado contra Miguel Uribe Turbay, precandidato presidencial y senador de la República, un gesto íntimo y lleno de fe se volvió viral. Salomón Hakim, hijo del reconocido neurocirujano Fernando Hakim, compartió una dedicatoria en redes sociales que tocó fibras profundas del público colombiano.
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Mientras el país sigue aferrado a cadenas de oración y manifestaciones de solidaridad, como la multitudinaria Marcha del Silencio del pasado 15 de junio, la figura de Fernando Hakim se ha vuelto símbolo de esperanza. En sus manos ha estado, literalmente, la vida de Miguel Uribe, quien permanece en estado crítico según los reportes médicos más recientes de la Fundación Santa Fe.
Salomón, administrador de empresas e hijo mayor del especialista, usó su cuenta de Instagram para expresar el orgullo que siente por su padre. Lo hizo de forma silenciosa, sin estridencias, pero con una carga emocional que no pasó desapercibida: publicó una fotografía del carné clínico de Fernando Hakim acompañado de una oración a san Chárbel, el santo maronita libanés al que su familia venera desde hace años.
“San Chárbel, intercesor de los milagros, acompáñame en cada cirugía, guía mis manos con sabiduría, precisión y compasión”, se leía en la imagen, compartida pocas horas después de una de las intervenciones quirúrgicas a las que fue sometido el senador.
No se trató solo de una oración. Fue un reconocimiento público, sencillo pero cargado de amor filial, hacia un hombre cuya ciencia ha estado al servicio de la vida en uno de los momentos más delicados del panorama político colombiano reciente.
No es la primera vez que Salomón comparte su espiritualidad en redes. Días antes ya había publicado una fotografía de un pequeño altar con velas, imágenes religiosas y una figura de san Chárbel, junto a una frase que ahora resuena con más fuerza:
“Que la ciencia y la fe trabajen siempre juntas en cada paso del camino”.
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Este gesto revela una intimidad que pocas veces se ve en figuras públicas del ámbito médico: el vínculo entre lo espiritual y lo profesional, entre la precisión del bisturí y la devoción interior. Y también visibiliza algo que suele pasar desapercibido: la presión y la humanidad detrás de quienes, en situaciones límite, sostienen la vida ajena con conocimiento, temple y oración.

¿Quién es Fernando Hakim?
Fernando Hakim no es ajeno a la opinión pública. Ha sido protagonista de avances notables en neurocirugía en Colombia y ha aparecido en medios en diferentes momentos por su compromiso con la salud cerebral y sus investigaciones sobre hidrocefalia. Pero en esta ocasión, su rostro ha tomado un nuevo matiz: el de un padre admirado por su hijo, un médico rodeado por la devoción de su familia, un profesional sostenido por la fe.
Las palabras de Salomón se suman a un mar de reacciones que han inundado las redes sociales y los medios tradicionales. Usuarios han comentado el gesto con mensajes de aliento, respeto y gratitud. Algunos incluso señalaron que esa imagen resume el espíritu de un país que, pese a la violencia, sigue buscando consuelo y esperanza en los vínculos más cercanos: la familia, la fe y la vocación de servicio.
El caso de Miguel Uribe Turbay sigue siendo delicado. Aunque no se han dado nuevos partes alentadores, el compromiso médico ha sido absoluto. Fernando Hakim ha liderado personalmente los procedimientos, y su experiencia como neurocirujano ha sido clave para mantener al político con signos vitales estables.
En este contexto, el mensaje de su hijo no solo fue una dedicatoria. También fue una forma de pedir por la vida que su padre lucha por salvar. De recordarnos que, detrás de cada intervención quirúrgica, hay manos guiadas no solo por la ciencia, sino por el deseo de sanar, de proteger, de devolver la vida a quien ha sido arrancado de ella por la violencia.
















