La venta de 10 toneladas de lechona en la Expo Osaka 2025 desató polémica en Colombia tras las declaraciones de Gustavo Petro. ¿El plato típico fue realmente colombiano o mexicano?

Publicado por: Redacción Tendencias
La escena ocurrió en Osaka, Japón. Entre puestos de comida internacional, un plato tolimense despertó la curiosidad de los visitantes: la lechona. El mismo presidente Gustavo Petro se refirió al fenómeno gastronómico desde la Expo 2025, aunque lo hizo con un error monumental en sus cifras: habló de “10 millones de toneladas vendidas”, cuando en realidad se trataba de apenas 10 toneladas**. La confusión bastó para encender un debate en Colombia y abrir otra pregunta: ¿la lechona que arrasó en Japón era realmente colombiana o mexicana?
Detrás del éxito no estaba una firma mexicana, como aseguró un periodista, sino Meet Express, un emprendimiento fundado en Japón durante la pandemia por el bogotano Óscar Pineda, quien lleva 25 años viviendo allí. Su apuesta era sencilla y ambiciosa a la vez: acercar la gastronomía latinoamericana al paladar japonés. La lechona fue su carta fuerte.
El misterio se aclaró pronto. La lechona no viajó congelada desde Colombia: se preparó en Japón. La carne, eso sí, provenía de México, un país que abastece con regularidad al mercado nipón. “El cerdo mexicano es muy apetecido en Japón y es más económico que traerlo desde Colombia. El arroz es japonés, muy parecido al nuestro, y lo demás lo conseguimos aquí mismo”, explicó Pineda.
El chef no duda en revelar su fórmula: cerdo, arroz japonés, arveja amarilla y “mucho amor” en cada preparación. Pero también admite que hubo que dejar de lado detalles propios de la tradición tolimense que podían resultar chocantes para los locales.
“Un japonés llega a ver la manzana verde metida en la boca de la lechona. No se acerca”, dijo entre risas, convencido de que la adaptación visual fue clave para atraer clientes. Y remata con una frase que resume su filosofía: “La receta mantiene la esencia tradicional, pero la ajustamos para garantizar calidad y cumplir con las regulaciones japonesas”.
El entusiasmo de Petro en Osaka desató un huracán mediático. En su cuenta de X aseguró que 1.300.000 millones de personas** habían pasado por el pabellón colombiano, que se habían vendido más de 700 productos nacionales, incluidos aguacates por 11 millones de dólares, y que la lechona era “el plato más famoso de toda la feria”.
La frase que desató carcajadas y críticas fue esta: “Van 10 millones de toneladas de lechona vendida en la feria, con las filas más largas. Es un plato mejor que el sándwich, la hamburguesa o el perro caliente para los tiempos modernos del afán en la gran ciudad”.

¿Quién vendió la lechona que arrasó en Japón?
Medios y organizadores tuvieron que salir a aclarar: la cifra real era de 10 toneladas, no millones. Aun así, el presidente insistió en que el fenómeno mostraba el potencial de convertir a la lechona en una cadena mundial más exitosa que McDonald’s.
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Pineda, prudente, bajó el tono: “La cifra está un poco desfasada. Yo no sé, el presidente tendrá sus razones, pero sí creo que la lechona tuvo una gran aceptación”. Para él, lo más valioso no fue la matemática sino la emoción: ver a los colombianos orgullosos de su plato y a los japoneses haciendo fila para probarlo.
Al final, la respuesta a la pregunta inicial es tan sencilla como reveladora: la lechona que triunfó en Osaka no fue importada de Colombia, sino elaborada por una empresa colombiana en Japón con cerdo mexicano y arroz japonés. Un híbrido cultural que, sin perder su alma tolimense, conquistó a un público lejano y diverso.
Más que un debate de banderas, la historia muestra cómo la cocina se adapta y se globaliza. Y cómo, a punta de ingenio, amor y sazón, un plato típico colombiano pudo convertirse en protagonista de una feria mundial.













