El concejal Juan David Quintero cuestionó el destino de los US$900.000 que, según afirmó, se habrían pagado para el mantenimiento de la cancha de El Campín tras los conciertos de BTS.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El estado del césped del estadio de Bogotá y el aplazamiento de partidos de fútbol reavivaron las críticas contra Sencia, la empresa que administra el escenario. Un concejal cuestionó el manejo de los recursos destinados al mantenimiento de la cancha, mientras la compañía defendió su modelo de operación. Lea también: El fenómeno BTS también se sintió en la economía: conciertos en Bogotá dejaron $99.000 millones
El estado de la cancha del estadio Nemesio Camacho El Campín, en Bogotá, desató una polémica sobre la gestión del principal escenario deportivo de la capital colombiana. Los cuestionamientos surgieron después de los conciertos de BTS, celebrados el 2 y 3 de octubre, y de las dificultades para recuperar el césped a tiempo para los partidos de fútbol programados.

Uno de los primeros efectos se presentó con la final de la Liga Femenina colombiana. El partido de ida entre Independiente Santa Fe y Deportivo Cali, previsto para el 23 de septiembre, tuvo que trasladarse a otra ciudad debido a que el estadio no estaba disponible por los preparativos para los espectáculos.
Posteriormente, el encuentro entre Millonarios y Once Caldas, correspondiente a la liga colombiana y programado para el 13 de octubre, fue aplazado porque el terreno de juego no se encontraba en condiciones para disputar el partido.
La situación puso nuevamente en el centro del debate a Sencia, la empresa privada que administra El Campín desde diciembre de 2023, y abrió interrogantes sobre el mantenimiento del césped, el uso del escenario para conciertos y las condiciones de la concesión.
¿Qué pasó con los recursos para recuperar la cancha de El Campín?
El concejal de Bogotá Juan David Quintero cuestionó el manejo de los recursos destinados a la recuperación del terreno de juego después de los conciertos de BTS.
En declaraciones a EFE, el cabildante aseguró que, tras los espectáculos, se pagaron 900.000 dólares para realizar un mantenimiento especial de la cancha.
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“BTS es consciente de que su escenario, su impacto, su diseño y estructuras afectan las gramas (césped) de los estadios. Y por eso los empresarios aceptan pagar cifras adicionales. En este caso, como nosotros denunciamos y Sencia aceptó, pagaron 900.000 dólares por ese mantenimiento especial. Entonces la pregunta que uno se hace es: ¿dónde están esos 900.000 dólares?”, expresó Quintero.

Frente a los cuestionamientos, Sencia respondió mediante un comunicado que el contrato para los conciertos fue celebrado entre la compañía administradora y Páramo Presenta, empresa organizadora de los espectáculos.
“Como sucede en cualquier escenario de eventos, todos los organizadores que hacen uso del estadio pagan un alquiler que incluye componentes destinados al mantenimiento de la grama y de la infraestructura. Estos costos forman parte de la operación habitual del escenario y buscan garantizar su cuidado y conservación”, señaló la empresa.
La discusión se centra en si las medidas de mantenimiento adoptadas fueron suficientes para garantizar que la cancha estuviera disponible en condiciones adecuadas para los compromisos deportivos posteriores.
#Bogotá | BTS habría pagado 900 mil dólares para el mantenimiento de la grama en el estadio El Campín, luego de su doble presentación en este escenario. El concejal @JD_Quinteror tras acompañar la visita de control con el @ConcejoDeBogota pidió explicaciones sobre el uso de ese dinero por parte de Sencia. Vía: @Nia_Maldonadoo
— ÚltimaHoraCaracol (@UltimaHoraCR) October 17, 2026
La concesión de Sencia también está bajo cuestionamiento
Las críticas del concejal no se limitan al estado del césped. Quintero también cuestionó las condiciones financieras de la concesión y un pago de 26.101 millones de pesos que, según afirmó, Sencia realizó el 28 de octubre de 2024 a la asociación público-privada CDEC, vinculada al origen del proyecto.
El cabildante sostuvo que la operación podría representar una irregularidad en el manejo de la asociación público-privada.
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“Sencia realmente es el mismo originador, porque Sencia es del originador que se llama CDEC. Y entonces lo que hicieron fue pagarse ellos con ellos 26.000 millones de pesos, violando la ley de APP”, denunció.
Estas afirmaciones corresponden a los cuestionamientos del concejal y deben contrastarse con los documentos contractuales y las explicaciones de las partes involucradas.
Sencia obtuvo una concesión para administrar y renovar El Campín por un periodo superior a 29 años. El proyecto también contempla la construcción de un nuevo estadio junto al actual, con capacidad para 60.000 espectadores, frente a los cerca de 39.000 que puede recibir el escenario existente.
La discusión sobre el contrato ha cobrado relevancia porque El Campín es un bien público de Bogotá y constituye uno de los principales espacios para el fútbol profesional y los espectáculos masivos de la ciudad.
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Santa Fe y Millonarios, entre los afectados
Independiente Santa Fe y Millonarios, dos de los principales equipos de la capital, dependen de El Campín para disputar sus partidos como locales, pues no cuentan con estadios propios.
La programación de conciertos y los trabajos necesarios para recuperar el terreno de juego han generado dificultades para organizar los encuentros deportivos. Según la información citada por EFE, todavía quedaban siete conciertos previstos en el escenario para lo que restaba de año.
La situación reabrió el debate sobre la convivencia entre el fútbol y los espectáculos musicales, así como sobre la disponibilidad de un estadio que debe responder a diferentes usos.
Entre las alternativas que se han planteado está la construcción de estadios propios por parte de los clubes. Sin embargo, esta posibilidad enfrenta obstáculos económicos, jurídicos y normativos.
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Para Quintero, el problema de fondo va más allá de las condiciones de la cancha y se relaciona con la duración y el alcance de la concesión.
“Si nos preocupamos por si se puede o no jugar fútbol, lo único que vamos a hacer es patear la lonchera (quejarnos), mientras aquí hay unos personajes que se están enriqueciendo con el patrimonio de los bogotanos”, concluyó.
Por ahora, el estado del césped de El Campín mantiene abierto el debate sobre la administración del escenario, los compromisos deportivos de los equipos capitalinos y las condiciones bajo las cuales se realizan conciertos en un estadio de propiedad pública.
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