En el imaginario colectivo sabemos que los ojos son la ventana del alma. En la realidad, un exhaustivo examen oftalmológico puede ser la ventana para identificar muchas manifestaciones oculares de enfermedades sistémicas. Varios órganos pueden verse afectados simultáneamente, siendo la visión un blanco fácil.Estas manifestaciones permiten hallar características de algunas condiciones generales orientando su diagnóstico, seguimiento y tratamiento. De hecho, existen enfermedades sistémicas en las que los primeros síntomas se desarrollan en el ojo, lo que hace indispensable una revisión periódica para valorar la salud visual. A continuación se realiza una breve revisión de los padecimientos más frecuentes en nuestro medio y que con frecuencia afectan el órgano de la visión. Si bien existe una amplia variedad de trastornos que no se enuncian, se espera que su contenido pueda brindar a la comunidad, a través del conocimiento, un medio para promover la salud y prevenir la enfermedad.

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En quienes padecen de hipertensión arterial se evidencian múltiples alteraciones en la retina, como hemorragias, inflamación y trombosis, que hablan de las consecuencias generales de la enfermedad en otros órganos como el riñón y el cerebro. Cabe resaltar que el examen del fondo del ojo (es decir, la retina y nervio óptico) es el único medio para evaluar de manera directa la circulación.
Por otra parte, algunos síntomas visuales como la pérdida transitoria o permanente de la visión, desviaciones de la mirada de reciente aparición y alteración en la forma de las pupilas, pueden ser la manifestación más temprana de una enfermedad vascular cerebral, siendo los infartos y trombosis cerebrales los más frecuentes. En estos casos, una valoración oftalmológica oportuna puede salvar vidas.
Enfermedades infecciosas
El ojo es un órgano susceptible a infecciones adquiridas a través de la circulación sanguínea, debido a que el proceso de la visión demanda una gran cantidad de oxígeno. Las bacterias (como la sífilis), micobacterias (tuberculosis), infecciones virales (como el herpes) o incluso hongos (como la candida spp) y aunque extraño, pero no infrecuente la presencia de parásitos transmitidos por el contacto con gatos o perros (como la toxoplasmosis y la toxocariasis), son causas comúnmente relacionadas a pérdida de la visión.

No debemos olvidar que algunas enfermedades infecciosas pueden comprometer el ojo si se presentan ciertas condiciones, especialmente estados de inmunosupresión o “defensas bajas”, como comúnmente se conoce. Las personas con VIH/SIDA, cáncer o receptores de trasplantes, se caracterizan por tener bajas defensas y, particularmente, pueden ser afectadas por infecciones específicas, algunas oportunistas. Todos ellos también deber ser valorados periódicamente, ya que deben recibir tratamientos rápidos y oportunos para evitar desenlaces catastróficos.
Enfermedades autoinmunes e inflamatorias
En ocasiones un paciente con ojo rojo y dolor ocular puede presentarse como una manifestación de inflamación intraocular, conocida como uveítis y pueden ser el reflejo de otras enfermedades crónicas o de enfermedades que aún no se hayan manifestado, algunas de ellas pueden ser de origen reumatológico, como la artritis reumatoide, el lupus, la enfermedad de Behcet, espondilitis anquilosante y la enfermedad inflamatoria intestinal. Otros síntomas frecuentes son el ardor ocular y visión borrosa asociados al síndrome conocido como ojo seco. La identificación de estos problemas permite el tratamiento por parte de los especialistas en offtalmología apoyado en otras especialidades, siendo importante realizar diagnósticos rápidos con el fin de iniciar los tratamientos específicos y disminuir posibles secuelas.
Cáncer y otros tumores
El ojo también puede ser afectado por tumores, siendo frecuente el melanoma coroideo y las metástasis procedentes de cáncer de pulmón (en hombres) o cáncer de mama (en mujeres), entre muchos otros. Dependiendo de la localización, pueden ser asintomáticos o producir disminución de la visión, dolor, visión doble o alteraciones cosméticas.
Dependiendo de su origen, grado y extensión, será su manejo.
Como conclusión, hay enfermedades que pueden presentar en algún momento de su evolución una manifestación ocular. Puede cursar con un amplio espectro clínico, iniciando sin síntomas y avanzando hasta generar pérdida visual si no se diagnostica y se trata oportunamente, de ahí la importancia del seguimiento oftalmológico, incluso en personas sin síntomas, con el objetivo de preservar una adecuada visión durante toda la vida.
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Cuide sus ojos y su salud general; visite su oftalmólogo periódicamente, por lo menos una vez al año. El diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno disminuyen el riesgo y las secuelas. Examen de diagnóstico desde su casa.
Elaborado por: Dr. Juan Carlos Rueda Galvis, médico oftalmólogo subespecialista en glaucoma.















