El hackeo silencioso se ha convertido en una de las amenazas digitales más difíciles de detectar. A través de phishing, malware, aplicaciones falsas o robo de sesiones activas, los ciberdelincuentes pueden acceder a cuentas, billeteras digitales y datos personales sin generar alertas evidentes para la víctima.

Publicado por: Redacción Tecnología
El acceso no autorizado a cuentas digitales ya no siempre ocurre mediante ataques evidentes o bloqueos inmediatos. Una de las modalidades que más preocupa a expertos en seguridad informática es el llamado hackeo silencioso, un tipo de intrusión en la que los ciberdelincuentes pueden ingresar a dispositivos, cuentas bancarias o plataformas digitales sin que la víctima advierta señales claras en un primer momento.
A través de técnicas como el phishing, el malware, el robo de tokens de sesión o el uso de aplicaciones falsas, los atacantes pueden acceder a credenciales, interceptar información, copiar sesiones activas o aprovechar vulnerabilidades del sistema para actuar como si fueran el usuario legítimo.
De acuerdo con cifras citadas por especialistas, durante 2025 los delitos informáticos más denunciados estuvieron relacionados con hurto por medios informáticos, acceso abusivo a sistemas y violación de datos personales. Estas conductas dejaron 62.299 denuncias, equivalentes al 88 % de los delitos registrados en el entorno digital.
“Muchas personas utilizan billeteras digitales como Nequi o Daviplata, por eso es importante tener especial cuidado para no caer en manos del fraude. En estos casos suele prevalecer el phishing, mediante el cual engañan a las personas por internet para obtener información personal, o el malware, un programa dañino que ingresa a un dispositivo para robar información”, explicó Jonatan Quiñonez Reyes, docente del Programa de Ingeniería de Software de la Fundación Universitaria Horizonte.
Según el experto, los ciberdelincuentes también recurren a enlaces fraudulentos o aplicaciones falsas que imitan plataformas oficiales. Con estas estrategias pueden acceder a cuentas, autorizar transferencias, modificar claves o capturar códigos de verificación.
¿Por qué estos ataques pasan desapercibidos?
El hackeo silencioso suele ser difícil de detectar porque muchos procesos ocurren en segundo plano. En algunos casos, el usuario no recibe alertas claras y los sistemas presentan debilidades como validaciones insuficientes, poca trazabilidad de sesiones, controles limitados sobre dispositivos conectados o notificaciones tardías frente a accesos sospechosos.
A esto se suman prácticas comunes que aumentan el riesgo, como reutilizar contraseñas, compartir códigos de verificación, conectarse a redes wifi públicas, descargar aplicaciones por fuera de tiendas oficiales, abrir enlaces desconocidos o dejar sesiones abiertas en dispositivos de terceros.
Entre las señales de alerta que pueden indicar un acceso no autorizado se encuentran cierres de sesión inesperados, movimientos financieros no reconocidos, mensajes de verificación no solicitados, cambios en la configuración de seguridad, lentitud inusual del dispositivo o notificaciones de ingreso desde ubicaciones desconocidas.
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Quiñonez recomienda revisar de manera periódica la actividad de las cuentas y activar la autenticación multifactor, una medida que permite reforzar la seguridad y detectar incidentes de forma temprana.
Empresas también están en riesgo
El hackeo silencioso no afecta únicamente a usuarios individuales. Las empresas también pueden ser blanco de ataques en los que el intruso logra superar las primeras barreras de seguridad e ingresar a la red interna.
Jean Luis Jiménez, gerente de la Unidad de Investigación y Desarrollo de Novasoft, explicó que cuando esto ocurre el atacante ya cruzó la defensa perimetral externa. Por eso, las organizaciones deben contar con sistemas de detección de intrusiones capaces de identificar comportamientos anómalos dentro de la red.
Estos comportamientos pueden incluir modificaciones en archivos protegidos, cambios inusuales en bases de datos, alteraciones en capas internas de infraestructura o accesos no autorizados registrados en los sistemas. Para detectarlos, las empresas deben monitorear y correlacionar los logs o registros de sus aplicaciones.
Jiménez insistió en que los trabajadores también cumplen un papel clave: ante cualquier comportamiento extraño en los sistemas, se debe reportar de inmediato al área de tecnología y evitar asumir que se trata de una situación normal.
Recomendaciones para prevenir el hackeo silencioso
Los especialistas coinciden en que la prevención requiere tanto herramientas tecnológicas como educación digital. En el caso de las empresas, Jiménez recomienda implementar un sistema de seguridad de la información que incluya procedimientos, políticas, normativas, controles, participación de la alta dirección y un comité encargado de hacer seguimiento permanente.
Además, las organizaciones pueden alinear sus prácticas con estándares internacionales como ISO 27001 o SOC 2, según el alcance y las necesidades de cada compañía.
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Sin embargo, los expertos advierten que ninguna herramienta es suficiente si los usuarios no están capacitados. La recomendación principal es desconfiar del origen de correos, llamadas, mensajes o enlaces externos, especialmente cuando llegan en momentos de presión o estrés.
Antes de abrir un enlace, descargar una aplicación o entregar un código de verificación, es clave confirmar que la comunicación proviene de una fuente confiable. En el mundo digital, una reacción rápida y sin verificación puede abrir la puerta a un ataque silencioso.














