Tener un plan y un kit de emergencia puede marcar la diferencia en una situación crítica.

Un temblor puede ocurrir en cualquier momento. En medio del ruido, el miedo y la urgencia de evacuar, esas decisiones que se toman en segundos pueden salvar muchas vidas. Las mascotas dependen de sus cuidadores para sobrevivir, por ello los expertos coinciden en que la preparación previa resulta fundamental.
El pánico puede llevar a olvidar elementos clave. Por eso, no basta con reaccionar rápido. Es necesario contar con un plan claro y tener listo un kit de emergencia que incluya todo lo necesario para los animales.
Tras la emergencia reportada en Venezuela, la Oficina de Gestión del Riesgo de Desastres confirmó la recolección de más de 40 toneladas de alimentos, medicamentos y ayudas humanitarias para las personas y animales de compañía afectados por los terremotos.
El objetivo es garantizar una respuesta organizada entre autoridades, comunidad y entidades operativas, que también contemple el bienestar de los animales.
En medio de una emergencia, cada minuto cuenta. Tener claridad sobre qué hacer con una mascota puede evitar situaciones de riesgo y facilitar una evacuación segura.

¿Qué hacer en caso de emergencia?
La preparación comienza antes de que ocurra el sismo. Uno de los elementos más importantes es el kit de emergencia para la mascota, que debe permanecer junto al de la familia y listo para ser tomado en cualquier momento.
Este kit debe incluir alimento y agua suficiente para al menos tres días, recipientes para comida, un botiquín con medicamentos recetados, el carné de vacunación con los datos del veterinario, una manta, juguetes y elementos de higiene.
También se recomienda que la mascota lleve una placa con su nombre y un número de contacto actualizado. Si cuenta con microchip, este dato debe estar registrado correctamente.
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Para quienes pasan largos periodos fuera de casa, resulta clave dejar instrucciones a un vecino o familiar cercano. En caso de emergencia, esta persona puede intervenir si el cuidador principal no logra llegar a tiempo. Además, conviene acordar previamente un lugar seguro donde la mascota pueda permanecer de forma temporal.
Otra medida útil consiste en marcar la puerta de la vivienda con un adhesivo que indique cuántos animales hay en el interior. Esta información puede facilitar las labores de rescate.
Durante la evacuación, es importante mantener la calma, utilizar las escaleras de emergencia y dirigirse al punto de encuentro con la mascota siempre bajo control.

¿Cuál es la ruta para proteger a las mascotas en Bucaramanga?
La Alcaldía de Bucaramanga confirmó el años pasado la actualización de su plan de gestión del riesgo para incluir una ruta clara de atención animal.
Este “Protocolo para el rescate y atención de animales que resulten afectados por eventos de calamidad pública o desastres” establece lineamientos claros sobre rescate, atención veterinaria, alimentación, refugio temporal, evaluación de necesidades y disposición de cadáveres en caso de afectaciones.
Su objetivo es evitar que cualquier animal, ya sea de compañía, de producción o silvestre, quede desprotegido.
“Bucaramanga incorpora por primera vez una ruta oficial para proteger a los animales de compañía, de producción y la fauna silvestre durante calamidades o desastres. El protocolo define cómo actuar desde el momento del rescate, la atención veterinaria y el traslado, hasta la habilitación de refugios temporales, el suministro de agua y alimento, y la recuperación de los animales afectados. Además, establece la coordinación entre las entidades de gestión del riesgo, organismos de socorro, autoridades ambientales y la comunidad, con el propósito de garantizar una respuesta oportuna y el bienestar animal en cualquier emergencia”, explicó Didier Augusto Rodriguez León, coordinador de Gestión del Riesgo de Bucaramanga.
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En primer medida el protocolo establece el rescate, que en el caso de los animales de compañía es responsabilidad de Ponalsar (grupo de élite de la Policía Nacional de Colombia encargado de la gestión del riesgo) o Policía Ambiental y Bomberos de Colombia, quienes pueden ser apoyados por Defensa Civil Colombiana.
“Incluye labores en estructuras colapsadas, zanjas, espacios confinados, montañas, aguas rápidas, incendios de cualquier tipo, minas, movimientos en masa, salvamento acuático, y subacuático, rescate vehicular”, reza en el documento.
Los animales lesionados deben ser trasladados al Puesto de Mando Unificado (PMU), donde profesionales veterinarios realizan una clasificación (Triage) según la gravedad de sus lesiones. Esta labor es responsabilidad de la Secretaría de Salud y Ambiente.
Luego de esta clasificación los animales de compañía deben ser dirigidos, por parte de Ponalsar o Policía Ambiental, a los centros de atención hospitalaria o unidades móviles de rescate para recibir la asistencia requerida,
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El protocolo contempla la posterior atención veterinaria, vigilancia epidemiológica, salud pública veterinaria, vacunación y manejo de cadáveres, todas respondabilidad de la Secretaría de Salud y Ambiente de Bucaramanga.
Está establecido que la Secretaría de Desarrollo Social será la encargada de habilitar albergues que deben ser uni-especie, lo que significa que no habrá coexistencia bajo el mismo techo entre humanos y animales para prevenir enfermedades zoonóticas.
“Esta figura es imprescindible para albergar a los animales vulnerables por las afectaciones presentadas ante la emergencia en dos momentos: previo a la emergencia o posterior a ella. En ambos casos se dispondrá de un espacio con condiciones especiales que serán determinadas por los criterios e infraestructura habilitados por la Secretaria de Salud y Ambiente, Desarrollo Social y el Departamento Administrativo del Espacio Público (DADEP) dentro de los parámetros de bienestar animal”, se lee en el documento.
La Secretaría de Salud y Ambiente también deberá garantizar el suministro de agua potable y alimento adecuado según la especie y cantidad requerida.
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El protocolo también establece como prioridad la ejecución de actividades destinadas a facilitar el reencuentro de los animales de compañía con sus tutores.

Las autoridades insisten en que la protección de los animales es una responsabilidad compartida. Como cuidadores, el deber es actuar con precaución, informarse y seguir las recomendaciones oficiales para reducir riesgos en situaciones de emergencia.














