Las mascotas pueden perder masa muscular sin que sus cuidadores lo noten a tiempo. Y esto influye directamente en su movilidad y calidad de vida. Expertos explican cómo identificar las señales.

En muchos hogares, la alimentación de perros y gatos aún depende de prácticas cotidianas y no siempre responden a sus necesidades reales. Restos de comida humana, por ejemplo, siguen siendo parte de la dieta de algunas mascotas, pese a que no garantizan un equilibrio nutricional adecuado.
Detrás de esta costumbre está el riesgo del deterioro progresivo de la masa muscular,esencial para la salud y la calidad de vida de los animales de compañía.
El músculo esquelético representa el tejido más abundante en perros y gatos sanos. Además de permitirles moverse también participa en procesos clave como el metabolismo energético, la estabilidad corporal y la respuesta del organismo ante distintas condiciones de salud.
Muchos cuidadores no notan el momento en que este tejido empieza a debilitarse o perderse, porque el impacto no siempre es inmediato. Con el paso del tiempo, puede traducirse en menor movilidad, fatiga e incluso en una disminución de la expectativa de vida.
“Una mascota con una buena condición muscular debe verse y sentirse fuerte. Al palpar zonas como la cabeza, los omóplatos, el lomo y la pelvis, debe percibirse una capa muscular firme, sin prominencia excesiva de huesos, lo que podría indicar pérdida muscular o desgaste físico”, explica Michel Cardona, médico veterinario de Gabrica.
Este tipo de evaluación forma parte de un seguimiento clínico que permite identificar cambios físicos antes de que se conviertan en problemas mayores.
Un perro adulto requiere entre 18 % y 25 % de proteína diaria en su alimentación.

¿Cómo evaluar la condición muscular de una mascota?
Para medir el estado de la musculatura, los especialistas utilizan el Índice de Condición Muscular (ICM), una herramienta que permite valorar si la mascota conserva una masa muscular adecuada según su edad, tamaño y características.
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A diferencia del peso corporal, que puede variar por múltiples factores, el ICM se centra en la calidad del tejido muscular. Esto permite detectar situaciones que no siempre se reflejan en la balanza, como la pérdida de masa en animales que mantienen un peso aparentemente normal.
La revisión incluye la palpación de zonas específicas del cuerpo, donde resulta más fácil identificar cambios en la musculatura. Entre ellas se encuentran la columna, la pelvis y los omóplatos.
En estos puntos, la presencia excesiva de huesos o la falta de firmeza puede indicar un proceso de desgaste. Este tipo de señales, aunque sutiles, resultan clave para actuar a tiempo.
“La pérdida de masa muscular no solo afecta a mascotas enfermas. Con el envejecimiento, perros y gatos pueden desarrollar sarcopenia, un proceso natural de pérdida de músculo y fuerza que impacta directamente su movilidad y bienestar”, refuerza Michel Cardona, médico veterinario de Gabrica.
Este proceso forma parte del envejecimiento, pero su avance puede variar según el estilo de vida, la alimentación y el seguimiento veterinario.
En animales mayores, la pérdida de músculo suele manifestarse con dificultad para levantarse, menor interés en el juego o caminatas más cortas. En etapas tempranas, los signos pueden pasar desapercibidos si no se realiza una observación detallada.

La alimentación, un factor determinante
Uno de los pilares para conservar la masa muscular es la nutrición. En este aspecto, la proteína ocupa un lugar central dentro de la dieta de perros y gatos.
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Un perro adulto requiere entre 18% y 25% de proteína diaria en su alimentación, mientras que los gatos necesitan entre 25% y 30%, debido a sus mayores requerimientos nutricionales.
Las proteínas de origen animal, como pollo, pescado, res o cordero, aportan aminoácidos esenciales que intervienen en la formación y reparación del tejido muscular. Estos nutrientes también contribuyen al fortalecimiento del sistema inmunológico.
Por otro lado, las proteínas de origen vegetal, presentes en ingredientes como lentejas, garbanzos o soya, complementan la dieta gracias a su digestibilidad y aporte energético.
Cuando estos componentes se combinan de forma adecuada dentro de una alimentación balanceada, pueden cubrir las necesidades nutricionales de las mascotas en sus distintas etapas de vida.
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¿Cuáles son las señales de pérdida de masa muscular?
Existen señales que pueden alertar sobre una posible deficiencia nutricional o pérdida de masa muscular. Entre ellas se encuentran:
- Costillas, columna o pelvis demasiado marcadas.
- Pérdida de fuerza o dificultad para moverse.
- Menor energía durante el juego o caminatas.
- Cambios en el peso corporal.
- Fatiga o debilidad en mascotas adultas mayores.
Los especialistas insisten en la importancia de realizar controles veterinarios periódicos. Estas consultas permiten evaluar tanto el estado general del animal como su condición muscular, además de ajustar la alimentación según sus necesidades específicas.
El cuidado de la masa muscular es un factor determinante en la salud integral de perros y gatos, que influye en su movilidad, su energía diaria y su bienestar a largo plazo. Atender este aspecto desde etapas tempranas puede marcar la diferencia en la calidad de vida de las mascotas, especialmente en su vejez, cuando el cuerpo enfrenta mayores desafíos.
“Es fundamental ofrecer una alimentación completa y balanceada que aporte proteínas de calidad, con niveles cercanos al 23 %, e incluya componentes como Omega 3 y 6, vitaminas y minerales esenciales. Este tipo de nutrición favorece la salud digestiva, el desarrollo y mantenimiento muscular, fortalece el sistema inmune y contribuye a una piel sana, un pelaje brillante y una adecuada salud oral”, añade Michel Cardona, médico veterinario de Gabrica.















