El fútbol ha construido una relación simbólica y cotidiana con los animales, presentes en sus mascotas oficiales, en sus emblemas y en los hogares donde se celebran los partidos. Esa conexión inspira en Bucaramanga una reflexión sobre el cuidado animal y el apoyo a perros y gatos rescatados.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Desde 1966, cuando el león World Cup Willie se convirtió en la primera mascota oficial de una Copa Mundial de la FIFA, los animales han ocupado un lugar especial en la memoria futbolera. A través de estas figuras, el fútbol ha encontrado una forma cercana de conectar con las familias, los niños y las culturas de los países anfitriones.
Desde entonces, gallos, perros, leopardos, armadillos, jaguares, alces y águilas han hecho parte del imaginario del torneo. El gallo Footix, en Francia 1998; el leopardo Zakumi, en Sudáfrica 2010; el armadillo Fuleco, en Brasil 2014; y, más recientemente, Maple, Zayu y Clutch, las mascotas animales de 2026, muestran cómo estas figuras ayudan a construir memoria, emoción y cercanía.
Pero más allá de los estadios y las campañas oficiales, existe otra relación cotidiana entre el fútbol y los animales: la que ocurre en casa, donde perros y gatos también acompañan la emoción de los partidos. Esa imagen amorosa contrasta con una realidad difícil: miles de animales de compañía siguen enfrentando abandono, maltrato, hambre y enfermedad.

En Colombia, desde 2016, los animales son reconocidos por la ley como seres sintientes y deben recibir protección contra el sufrimiento y el dolor. Sin embargo, en muchas ciudades esa protección sigue dependiendo, en buena medida, del trabajo de fundaciones, rescatistas y ciudadanos que actúan con recursos limitados.
Bucaramanga no es ajena a esta realidad. Aunque no existe una cifra oficial reciente sobre el número total de animales en abandono, los reportes institucionales muestran la dimensión del reto. En 2025, la Secretaría de Salud y Ambiente atendió 3.680 animales, de los cuales 3.439 fueron esterilizados: 1.635 caninos y 1.804 felinos. Ese mismo año se vacunaron 22.361 perros y gatos contra la rabia, se hicieron 14 jornadas de adopción y 191 animales encontraron un nuevo hogar.
Las solicitudes ciudadanas también evidencian la presión sobre las autoridades. Entre 2024 y 2025 se realizaron 479 visitas con inspector de Policía en la ruta de bienestar animal, de las cuales 231 correspondieron a 2025. Además, se registraron 446 PQR relacionadas con la gestión de salud humana, animal y ambiental, y más de 9.200 personas fueron sensibilizadas en tenencia responsable.
Para 2026, la administración municipal reportó más de 2.300 animales vacunados contra la rabia y 2.471 esterilizaciones gratuitas en diferentes barrios de Bucaramanga, especialmente en sectores de estratos 0, 1, 2 y 3. Aunque estas acciones representan avances importantes, el abandono, el maltrato y la tenencia irresponsable siguen siendo desafíos vigentes.

Cuidar a nuestros peludos
Para Mauricio Rincón, experto consultado en bienestar animal, hablar de perros y gatos en medio de una fiesta futbolera también permite recordar que la tenencia responsable va más allá del afecto. Un animal rescatado puede llegar con secuelas físicas y emocionales asociadas al abandono, la desnutrición, la enfermedad, el miedo o la desconfianza hacia los humanos.
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Rincón explica que el rescate no termina cuando un perro o un gato es retirado de la calle. Ese es apenas el inicio de un proceso que requiere atención veterinaria, alimentación adecuada, paciencia, socialización y acompañamiento para que el animal pueda recuperarse y adaptarse a un nuevo hogar.
El experto también advierte que las celebraciones pueden afectar a los animales de compañía. Durante los partidos, los gritos, la música alta, las reuniones numerosas, los cambios de rutina y el uso de pólvora pueden generar miedo, ansiedad o estrés en perros y gatos. Por eso, recomienda mantenerlos en espacios seguros, evitar exponerlos a ruidos fuertes y garantizarles agua, alimento y refugio.

En ese contexto aparece la labor de Manada Perruna, una fundación sin ánimo de lucro que rescata perros y gatos en condición de calle, los rehabilita y busca para ellos familias responsables. Actualmente tiene bajo su cuidado 70 perritos y 15 gatitos, cada uno con una historia de abandono, enfermedad, riesgo o maltrato, pero también con la posibilidad de una segunda oportunidad.
Juliana Zabala, integrante de Manada Perruna, recuerda que su camino comenzó hace una década, cuando salía a las calles a alimentar animales en condición de vulnerabilidad.
“Yo comencé hace 10 años saliendo a las calles a alimentar animalitos en condición de vulnerabilidad, y hace seis años hice mi primer rescate como tal”, cuenta Zabala.
Desde entonces, la labor ha crecido, pero también los retos. Según explica, sostener una fundación animalista implica enfrentar gastos permanentes y buscar recursos casi todos los días.
“Cómo funcionamos realmente es un tema difícil, porque es una fundación que trabaja con las uñas. Hacemos rescates con aportes y también con dinero de nuestros trabajos. Mi fundación es sin ánimo de lucro”, señala.
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Para Manada Perruna, cada nuevo caso representa una urgencia: un animal enfermo, abandonado, atropellado, desnutrido o expuesto a los riesgos de la calle. Por eso, la fundación busca constantemente ideas que le permitan recibir apoyo ciudadano.
“Todos los días nos reportan animalitos y los gastos son muy altos, así que siempre estamos buscando ideas para que las personas nos apoyen y así podamos sacar nuevos casos adelante”, agrega Zabala.
De allí nació la idea de unir la fiesta del fútbol con una causa solidaria. La Polla Mundialista Manada Perruna busca que los amantes de este deporte participen con sus pronósticos y, al mismo tiempo, ayuden al sostenimiento de los animales rescatados.
“Quisimos aprovechar un poco la fiesta del Mundial para que las personas que aman el fútbol también, por medio de esa pasión, hagan una obra buena y apoyen una causa tan linda”, afirma Zabala.
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Así, la emoción futbolera puede convertirse en algo más que una competencia deportiva: una forma de jugar en equipo por quienes no tienen voz.

Una polla mundialista para apoyar a la Manada Perruna
Con el propósito de recaudar recursos para el cuidado de los animales rescatados, Manada Perruna lanzó una polla mundialista solidaria.
La dinámica consiste en realizar un aporte de $40.000 y enviar, antes del 22 de junio, los pronósticos del Mundial con los siguientes datos: Campeón; Subcampeón; Tercer lugar; Cuarto lugar; Goleador del torneo. A medida que avance la competencia, se asignarán puntos según los aciertos: Campeón: 10 puntos; Subcampeón: 8 puntos; Tercer lugar: 6 puntos; Cuarto lugar: 4 puntos; Goleador: 5 puntos.
Al finalizar el Mundial, se sumarán los puntos obtenidos por cada participante. Ganará la persona que acumule el mayor puntaje.
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Los recursos recaudados serán destinados al sostenimiento, rehabilitación y cuidado de los 70 perros y 15 gatos que actualmente están bajo protección de Manada Perruna.
Las personas interesadas en participar, apoyar la iniciativa o recibir más información pueden comunicarse con Manada Perruna a través de su cuenta de Instagram @manadaperruna.bga.















