Después de sobrevivir a dos intentos de feminicidio, Natalie Alexandra Pérez Navarro encontró una respuesta en los estrados judiciales.

Publicado por: Redacción Judicial
La historia que comenzó con una relación sentimental de cuatro años terminó en los estrados judiciales con una condena ejemplar. Luego de aceptar los cargos mediante un preacuerdo con la Fiscalía General de la Nación, Saúl Duarte Naranjo deberá cumplir una pena de 15 años y seis meses de prisión por intentar asesinar, en dos oportunidades, a quien fue su compañera sentimental.
La decisión fue adoptada por un juez con función de control de garantías, luego de valorar las pruebas presentadas por el ente acusador, que demostraron que la víctima fue sometida durante años a un ciclo permanente de violencia física, psicológica y económica.
La investigación estableció que las agresiones no fueron hechos aislados, sino la culminación de una relación marcada por el control, los celos y las amenazas, que escalaron hasta convertirse en intentos de feminicidio.
La primera agresión llegó cuando la mujer quiso terminar la relación
Para Natalie Alexandra Pérez Navarro, de 40 años, poner fin a la relación significó convertirse en blanco de una violencia aún más extrema.
Según relató en su momento, la ruptura ocurrió después de años de maltrato físico y verbal. Sin embargo, Saúl Duarte nunca aceptó la decisión.
“La gota final fue cuando me apuñaló en el barrio La Cumbre. Me cansé de los malos tratos y terminé la relación, pero él no lo aceptó. No ha querido entender que cuando una mujer dice no, es no. Ya no estamos en las épocas de las cavernas”, expresó entonces la víctima.
Los hechos ocurrieron en el barrio La Cumbre, en Floridablanca. De acuerdo con la investigación, el hoy condenado revisó el teléfono celular de Natalie y, en medio de una discusión motivada por celos, la amenazó de muerte antes de atacarla con un arma blanca.
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La mujer sufrió una herida en el tórax que requirió ocho puntos de sutura. Aunque la lesión no comprometió órganos vitales, fue suficiente para que denunciara el caso por tentativa de feminicidio y solicitara medidas de protección.
Una segunda oportunidad para sobrevivir
Pese a la denuncia y a la medida de alejamiento, Natalie aseguró que durante varios meses sintió que el proceso judicial avanzaba lentamente, mientras su agresor continuaba en libertad. El miedo terminó convirtiéndose en realidad.
El 6 de enero de este año, tras insistentes llamadas en las que el hombre aseguraba estar deprimido y pedía perdón, la mujer accedió a encontrarse con él en el Parque de la Vida, ubicado en el barrio Campo Hermoso, en Bucaramanga.
Lo que parecía una conversación terminó siendo un nuevo intento por acabar con su vida. “Primero intentó asfixiarme, después sacó el cuchillo y dijo que yo me iba a morir hoy y que no le importaba”, denunció Natalie.
Durante el ataque recibió cinco puñaladas. Aun herida, logró escapar por sus propios medios en su motocicleta hasta la Clínica Chicamocha, donde recibió atención médica de urgencia. Aunque tres de las heridas requirieron sutura, ninguna comprometió órganos vitales, lo que permitió salvarle nuevamente la vida.
La captura del cantante de cumbia
Tras el segundo ataque, la investigación tomó un rumbo definitivo. A finales de enero de 2026, unidades de la Policía Nacional hicieron efectiva una orden de captura contra Saúl Duarte Naranjo.
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Posteriormente, el procesado, de 46 años, decidió suscribir de manera libre, voluntaria y con el acompañamiento de su defensa un preacuerdo con la Fiscalía, mediante el cual aceptó su responsabilidad por el delito de feminicidio agravado en grado de tentativa. Ese reconocimiento permitió avanzar hacia la sentencia condenatoria que hoy lo obliga a permanecer 15 años y seis meses en prisión. Le puedo sugerir leer: ¿Justicia por mano propia? Revelan detalles del homicidio en el Centro de Bucaramanga
Expertas advierten que el intento de feminicidio casi nunca ocurre de manera repentina
El caso de Natalie Alexandra Pérez no es aislado. Desde el área psicojurídica de la Fundación Mujer y Futuro advierten que las historias de violencia contra las mujeres suelen seguir un patrón que, de no ser atendido a tiempo, puede escalar hasta un intento de feminicidio.
Al analizar este caso, la organización explicó que identificó “una violencia constante y en aumento progresivo”, caracterizada por agresiones económicas, psicológicas y físicas, además de un constante acoso por parte del agresor. Según la fundación, estas conductas son frecuentes en las mujeres que acompañan diariamente y, en muchos casos, “las mujeres tienen normalizadas ciertas conductas violentas”, razón por la que trabajan con herramientas como el violentómetro para que puedan reconocer las primeras señales de alarma y denunciar.
Sobre las advertencias que pueden anticipar un intento de feminicidio, la Fundación Mujer y Futuro fue enfática en señalar que “las tentativas de feminicidio rara vez ocurren de una forma imprevista”, sino que suelen estar precedidas por un incremento progresivo de la violencia y del control sobre la víctima. Entre las principales señales mencionan amenazas directas como “te voy a matar” o “si no eres mía, no eres de nadie”, el aislamiento de la mujer de su familia y amigos, la vigilancia permanente, la revisión del celular sin autorización, el control de su ubicación, los celos extremos y la posesividad.
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Frente a una de las preguntas más recurrentes en este tipo de casos —¿por qué una mujer vuelve a encontrarse con quien la ha agredido?—, las profesionales explican que no se trata de una decisión simple. “Las dinámicas repetitivas pueden ser producto de un vínculo traumático, del aislamiento, la manipulación y la dependencia”, afirmaron. A ello se suman otros factores como la dependencia económica o la existencia de hijos, circunstancias que, según la organización, “anulan la capacidad de decisión de la víctima y la dejan atrapada en un ciclo repetitivo de violencia”.
Finalmente, la fundación envió un mensaje a las mujeres que hoy enfrentan situaciones similares. “Recordarles que no están solas y no es su culpa pasar por estas situaciones. El control, los golpes, los insultos y las amenazas no son demostraciones de amor, sino conductas que ponen en riesgo su vida”, señalaron. Asimismo, insistieron en la importancia de buscar apoyo institucional y denunciar desde las primeras manifestaciones de violencia, al considerar que “denunciar es el primer paso para salir del ciclo de la violencia”.

¿Dónde pedir ayuda en casos de violencia de género?
Tras conocerse esta condena, Vanguardia consultó a la Policía Metropolitana de Bucaramanga sobre las rutas de atención disponibles para las víctimas de violencia basada en género. La institución recordó que cuenta con la Patrulla Púrpura, una estrategia especializada que durante los últimos meses ha brindado acompañamiento, orientación y protección a mujeres en riesgo.
Las autoridades insistieron en que las víctimas o cualquier persona que conozca un caso de violencia pueden acudir a las siguientes líneas de atención:
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Línea 155 (Salvia): atención gratuita y confidencial las 24 horas para orientar a mujeres víctimas de violencias basadas en género.
Patrulla Púrpura: 3150290651 y 3150397021, líneas habilitadas para brindar atención y orientación confidencial a mujeres que enfrentan situaciones de violencia.

















