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Lunes 10 de julio de 2023 - 12:00 AM

Productores mejoran sus cultivos haciendo monitoreo del clima

Son relevantes los resultados obtenidos con la estrategia de Monitoreo Climático Participativo, MCP, la cual ha generado conocimiento en comunidades del área de influencia del embalse Topocoro, para la recopilación de datos, con solidez estadística, que puede ser utilizada en diferentes análisis para mejorar sus prácticas agrícolas y de manejo de los cultivos.

Suministradas Isagen / Vanguardia
Suministradas Isagen / Vanguardia

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Publicado por: Nuevos Proyectos

67 familias productoras del campo del área de influencia del embalse Topocoro, encontraron en el pluviómetro, el termohigrómetro y el registro, otras herramientas para cuidar la tierra que han cultivado por años. Con estos instrumentos tecnológicos participan en la recolección, interpretación y contribución al conocimiento del microclima.

En otras palabras, estas 67 familias que siembran cacao, café y tabaco participan en el Programa de Monitoreo Climático Participativo, MCP, que les permite fortalecerse en el registro de información climática, como la lluvia, la temperatura y la humedad relativa. De esta forma entienden su comportamiento y, a su vez, favorece la toma de decisiones, cuyos resultados se evidencian en la calidad de sus cosechas y mejor administración del cultivo.

Se trata de una estrategia liderada por Isagen y Fundación Natura, integrada al Plan de Manejo Ambiental de la Central Hidroeléctrica Sogamoso denominada “Proyecto de monitoreo del comportamiento climatológico en el área de influencia aguas arriba de la central Sogamoso”.

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De esta forma, a través del MCP se vincularon campesinos y productores agropecuarios con el registro y análisis de datos del microclima. Ellos, hoy son reconocidos como monitores.

Este estudio surgió hace 11 años ante inquietudes de la comunidad santandereana del área de influencia del embalse. Su fin es revisar la interacción del Topocoro y los cultivos de cacao, café y tabaco, que son los de mayor impacto en la zona.

Como parte de las actividades de celebración del “Día Internacional de los Trópicos”, el pasado 29 de junio, Isagen y Fundación Natura entregaron resultados del estudio.

Con este estudio, Isagen cumple el compromiso de atender las percepciones de la comunidad santandereana en torno al embalse Topocoro, el microclima y los cultivos alrededor de su área de influencia.

Trabajo interdisciplinario

La primera fase de este estudio se realizó antes del llenado del embalse, entre junio de 2011 y diciembre de 2014. Así se establecieron los primeros datos, que son el referente de cómo estaba el territorio previo a la presencia del cuerpo de agua. En esta fase se buscó evaluar si el embalse podía o no influir en el comportamiento de variables meteorológicas y agronómicas.

También se instaló una red de siete estaciones meteorológicas con el fin de medir temperatura, brillo solar, humedad relativa, evaporación, velocidad y dirección del viento y precipitaciones o cantidad de lluvia.

Con los agricultores de la zona se acordó la instalación de 27 parcelas de monitoreo agronómico. Así, se revisó cómo ha sido el comportamiento de los cultivos de cacao, café y tabaco, que son los más representativos de la zona.

En 2015, luego del llenado del embalse, inició la segunda fase del estudio, que hoy es pionero en el país alrededor de embalses.

A partir de análisis multidisciplinarios y apoyados en Sistemas de Información Geográfica (SIG), se definió un área de 32.300 hectáreas, en donde las unidades de monitoreo meteorológico han registrado todas las variables denominadas.

Resultados

Gracias a la información recopilada por años y su análisis, se puede establecer que las parcelas agronómicas que se encuentran a menor distancia del embalse guardan similitud con las que se encuentran alejadas al Topocoro.

“Este resultado deja en firme que en los años posteriores a la construcción del embalse Topocoro, los cultivos objeto de investigación, como son cacao, café y tabaco, no presentan anomalías sostenidas en el tiempo, su desarrollo fenológico y productivo permanecen constantes y su comportamiento no presenta diferencias antes, ni después de la llegada del embalse”, es una de las conclusiones del estudio realizado por Fundación Natura y contratado por Isagen.

El estudio también evidencia que la incidencia de enfermedades como monilla, fitóptora y escoba de bruja, en el cacao; roya en el café; o plagas como ácaros en el cacao y broca en el café, “no presentan incrementos ni cambios en su comportamiento, manteniendo sus registros en los rangos históricos registrados en la zona colindante al embalse”.

Otro de los resultados determinantes es que las anomalías registradas en la incidencia de enfermedades, floración y consolidación de frutos sanos en estos cultivos, están correlacionadas con los fenómenos de El Niño y La Niña, que tienen incidencia global.

Es de precisar que Santander es la región cacaotera de Colombia. En 2021, participó con el 40,6% de la producción nacional y en 2022 lo hizo con el 36,8%, según cifras de Fedecacao. En la región hay 18 mil familias que viven de este producto que se cultiva en 40 de sus 87 municipios.

Suministradas Isagen / Vanguardia
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Testimonios: Son productores y monitores

Enrique Tirado Mosquera

“Para mí ha sido importante porque he aprendido a mirar los diferentes comportamientos climáticos y eso lo he aplicado dentro de los cultivos. Por ejemplo, llegar a identificar que cuando hay más humedad, hay más ataque de monilla o enfermedades relativas”.

Carol Tatiana Gómez

“El monitoreo lo realizamos mi hijo mayor, que tiene siete años, y yo. Él me ayuda con el pluviómetro, mira cuánto ha caído de agua y me recuerda anotar la cifra”.

Tomado de: www.natura.org.co

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