Fue capturado y sentenciado. La Fiscalía realizó dos actos de perdón por el grave error. El último esta semana. Este hombre ahora reclama una indemnización, que no aún no llega.

Publicado por: Daniel Ávila León
El 3 de noviembre de 1998, Nelson Becerra Hernández trabajaba en la funeraria de la cual era dueño en San Gil. Integrantes del entonces Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, llegaron a su negocio y lo aprehendieron por la presunta autoría en el homicidio de Luis Alejandro Castañeda Páez en la vereda El Platanal del municipio de Güepsa, Santander, el 11 de septiembre de 1995.
Nelson no entendía lo que sucedía, y les expresó a los oficiales que se equivocaban de persona. Les aseguraba que no tenía nada que ver con ese asesinato. Sin embargo, los agentes cumplieron con la orden de capturar a nombre de Nelson Becerra. Fue conducido a la cárcel de San Gil para cumplir con la condena de 25 años y 8 meses de prisión por el asesinato ocurrido en Güepsa, bajo la figura de reo ausente. Esa condena fue anunciada en 1996 por la juez Cecilia Pimiento Remolina.
Con rabia en sus palabras, Nelson comenta a Vanguardia.com que junto a su familia tuvieron que vender las funerarias y las cabezas de ganado para pagar los abogados que demostrarían su inocencia. Sin embargo, no se logró ningún avance.
“La justicia cojea pero llega”
Cuando transcurría el segundo año de su condena, una luz de esperanza apareció para Nelson. Familiares del hombre asesinado aseguraron, luego de un reconocimiento fotográfico, que el hombre en prisión no era el asesino.
La Fiscalía General de la Nación descubrió que efectivamente Nelson Becerra Hernández no cometió el crimen y que se trataba de un caso de homonimia. Es decir, que capturaron y condenaron a una persona que tiene los mismos nombres y apellidos del asesino. En este caso, el autor del crimen se llama Nelson Anselmo Becerra Carreño, mientras que el inocente en la prisión era Nelson Becerra Hernández.
El 14 de diciembre de 2000, el inocente fue dejado en libertad, pero el grave daño moral y económico que le causaron a él y a su familia ya era irreversible.
Para María Hernández Peña, madre de Nelson, ver a su hijo tras las rejas fue demasiado doloroso y el 1 de enero de 2000 falleció. Poco tiempo después, su padre, Luis Felipe Ballesteros Beltrán y su hermano mayor, Jairo Beltrán Hernández también murieron.
Una vez en libertad, Nelson decidió que con sus propias manos iba a encontrar al verdadero homicida y a través de sus compañeros y amigos logró localizarlo en 2008 en Floridablanca mientras realizaba labores de jardinería en un colegio. Allí acudió con los miembros del CTI para realizar la captura y finalmente dar por terminado el caso.
El Estado ha reconocido el grave error que cometió la justicia. En 2015, la Fiscalía realizó un acto en San Gil para ofrecerle disculpas a Nelson Becerra Hernández y su familia por la terrible equivocación.
En ese entonces, el exdirector seccional de Fiscalías de Santander, John William Rodríguez, expresó que “se realiza este acto de excusas por el desconocimiento y vulneración de sus derechos a la libertad personal, al debido proceso y a la presunción de inocencia”.
El pasado jueves 20 de abril, nuevamente la Fiscalía ofreció disculpas públicas, esta vez en el municipio de Vélez, para reconocer el error que cometieron al condenarlo.
Este empresario de 50 años agradece los gestos de rectificación de las autoridades, pero 18 años después de su infortunio está a la espera de la indemnización económica que el Estado le debe por los daños y perjuicios, entre los que se encuentra el abandono de sus dos hijos, que en aquella época dependían de él.
El próximo jueves 27 de abril, Nelson y su abogado tendrán que presentarse ante el Tribunal Contencioso Administrativo de Bogotá para revisar su caso y presionar la ejecución de su indemnización.
Entre risas, Nelson expresa que a pesar de las duras condiciones que tuvo que vivir antes de recobrar la libertad, hoy solo espera seguir con su vida sin hacerle mal a nadie. “Le doy gracias a mi Dios porque la justicia cojea pero llega”, comenta.















