Durante varios minutos la comunidad estuvo en vilo, al pensar que la maleta contenía una carga explosiva. Las autoridades entregaron un parte de tranquilidad.
Publicado por: K.D.
Momentos de pánico y zozobra se vivieron sobre el mediodía de este sábado en Bucaramanga, cuando las personas que transitaban por el sector del Bulevar Bolívar con carrera 22 se percataron de una maleta abandonada sobre un separador vial.

El hecho de inmediato fue reportado a las autoridades. Al sitio acudieron uniformados de la Policía, quienes acordonaron la zona y dispersaron a los curiosos que se encontraban allí.
Ante los últimos hechos de violencia acontecidos en el país, que han cobrado la vida de varias personas, y temiendo que se tratara de una carga explosiva, al lugar acudió el Grupo Antiexplosivos de la Policía Metropolitana de Bucaramanga.
Inicialmente a maleta negro se acercó un canino del equipo antiexplosivos a olfatear, una vez este hizo la señal que no había peligro, los expertos, quienes vestían trajes especializados, se acercaron e inspeccionaron el objeto que tuvo en vilo a la comunidad por varios minutos.
“Mandamos primero el perro antiexplosivo para que olfateara, no encontró nada; luego con el traje se dirigió hasta el punto e instaló una carga controlada disruptiva para hacer una detonación controlada y remota de la maleta”, relató una autoridad a Vanguardia.
Luego de analizar la supuesta “maleta bomba”, los expertos procedieron a poner una pequeña carga de explosivos controlados para hacerla detonar y evitar algún riesgo en los integrantes de la fuerza pública.
Al notar que ningún explosivo detonó, procedieron a abrir la maleta y así confirmaron que no contenía ningún elemento peligroso.
“En la maleta había unos guayos, otros zapatos y basura, nada de riesgo”, añadió la autoridad.
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La maleta, presuntamente, fue dejada en el separador por un habitante en condición de calle; sin imaginar todo el revuelo que iba a causar entre quienes a diario transitan por esta zona que es un área residencial y comercial.
Los momentos de pánico terminaron cuando el experto antiexplosivos hizo la señal que indicaba que todo estaba controlado y no existía peligro. Todo fue un susto que, por fortuna, no pasó a mayores.

















